URUGUAY, DONDE NUNCA PASABA NADA

Prepararse para lo peor

En los últimos años, el Sistema Nacional de Emergencias viene creciendo a golpe de inundaciones, incendios y temporales. Su primer director, Jorge Traversa, asumió recién en 2015 y explica, en entrevista con El País, a qué apunta el sistema y cómo pretende hacerle frente a las contingencias que tendrá del futuro.

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Si bien el Sinae se creo en 2009, no tuvo director general hasta 2015. Foto: F. Ponzetto

En el kilómetro 14 de Camino Maldonado hay un galpón de paredes de chapa. Adentro, amontonados, cientos de colchones, frazadas, chapas, material de limpieza, carpas, cunas de emergencia y distintas herramientas que sirven de apoyo para el país ante cualquier emergencia.

El tornado que destruyó un tercio de la ciudad de Dolores en Soriano y las inundaciones que tienen a miles de uruguayos fuera de sus hogares, con pérdidas millonarias tanto en el agro como en caminería, electrificación y viviendas, son los ejemplos recientes del uso que se le puede dar a esta bodega. Este centro de almacenamiento fue inaugurado en 2013, mientras Diego Cánepa era prosecretario de la Presidencia y estaba a cargo de la dirección general del Sistema Nacional de Emergencias (Sinae). Aún no se había nombrado un director nacional, un cargo que recién se ocupó en 2015, cuando asumió Fernando Traversa.

La inauguración del centro de almacenamiento fue, según Traversa, el primer cambio fuerte del sistema en los últimos años en un camino hacia una política nacional de gestión de riesgos. El Sinae fue creciendo a golpe de emergencias. Los temporales, inundaciones e incendios ocurridos entre principios de la década de 1990 hasta ahora fueron llevando a que la respuesta ante emergencias se conformara en un sistema.

Primero fue el incendio en el Palacio de la Luz, allá por 1993. El episodio empujó su nacimiento, en 1995, aunque en un entorno militar, con algunas medidas enfocadas en la respuesta tras el desastre. Pero no fue hasta el ciclón extratropical de 2005 y las inundaciones de 2007 que comenzó el debate para fortalecer esas medidas incipientes y recién en 2009 se aprobó la ley que oficialmente creaba el Sinae como tal. Sin embargo, todo se empezó a materializar cuando un temporal en 2012 dejó varios muertos, rutas cortadas y muchas edificaciones dañadas. Hasta entonces, el sistema era "débil, reactivo y con escasa visibilidad", según publicó Presidencia en su última memoria anual.

Coordinador de respuesta.

Inundaciones, incendios, tornados o incluso una epidemia de dengue o un apagón obligan al Sinae a intervenir. Traversa lo describe como un sistema, no un ministerio, y según explicó a El País, funciona como un servicio descentralizado. No financia la respuesta ante las emergencias, sino que la coordina con los ministerios y comités departamentales. Como mínimo, esto abarca a alrededor de 200 personas.

"Generamos un cierto stock logístico para la primera respuesta", contó, y aclaró que solo es para fortalecer la coordinación y que en nada se parece a los grandes fondos que tienen países como Brasil y Estados Unidos. Traversa cree que la capacidad de respuesta del país es adecuada, pero no descartaría la creación de un fondo específico para las emergencias.

Dos semanas antes del tornado de Dolores, Traversa explicó a El País que varios cambios institucionales dentro del Sinae están encaminando al sistema hacia la mitigación de riesgos. El alambrado del Río Santa Lucía para proteger el agua de la contaminación fue una medida que apunta a eso, ejemplificó. "Tenemos acciones de prevención, pero llegar a una efectiva respuesta preventiva requiere de un cambio cultural", dijo. Uruguay no es un país en el que "no pasa nada", como el imaginario colectivo suele creer. "Cambiar esa cabeza es un proceso largo" .

El Niño y el clima.

En enero y febrero de este año llovió menos de lo que estaba previsto. Poco tiempo antes de las inundaciones que se produjeron en la última semana había todavía alerta por riesgo de incendio ante la sequía. Luego, el agua llegó de golpe. El año pasado, poco tiempo después de que OSE empezara con su campaña de cuidado del agua, Durazno se inundó. "El 31 de julio empezó a llover, no paró durante una semana, y después se inundó todo". ¿Por qué estas variaciones extremas entre sequías e inundaciones?

Traversa indicó que no se trata de cambio climático. En Durazno, tiene que ver con la organización territorial y la evolución de las urbanizaciones, que crecieron hacia zonas inundables, lo que explica la asociación histórica del lugar con estos episodios. "En los últimos años venía con un ciclo de inundaciones cada tres o cuatro años, y ahora ha empezado a cortar esa brecha. Ha tenido años con dos inundaciones en el mismo año, y también inundaciones cada dos años", explicó.

La frecuencia de estos eventos ha aumentado en los últimos tiempos por un fenómeno que ocurre desde hace siglos: el famoso El Niño. A grandes rasgos, se trata de cambios en las corrientes cálidas del océano Pacífico que influyen en el clima de diferentes partes del mundo, y también en Uruguay. El fenómeno está ocurriendo desde octubre y estas lluvias son las últimas que dejará hasta mayo, cuando está previsto que baje la intensidad de sus efectos. Si bien la ciencia no ha encontrado un vínculo entre el cambio climático y El Niño, se entiende que puede intensificar los fenómenos climáticos y volverlos más frecuentes. El resultado: sequías más largas e inundaciones más graves.

"La enorme variabilidad climática durante el año aumentó sobre la base del cambio climático", indicó.

Mejor prevenir.

Hay varias herramientas que permiten al Sinae adelantarse a las emergencias, pero ¿es posible prever desastres las inundaciones con las que hoy luchan en todo el país? Conocer las previsiones del fenómeno El Niño es una de las formas de prever, pero no hay certezas.

"Los climatólogos no pueden asegurar si va a haber una inundación o no la va a haber. Lo que pueden decir es: se esperan determinadas condiciones en la atmósfera. Si esas condiciones después registran lluvias acumuladas en tres días e inundación, o si llueve durante tres meses un poquito cada día y después no tenés inundación, los climatólogos no te lo pueden asegurar", apuntó Traversa.

De hecho, hace dos semanas Traversa señalaba que las lluvias que comenzaron a aparecer en los primeros días de abril eran el final del fenómeno El Niño y se adelantaba a afirmar que se había esperado más. El viernes 15 de abril llegó todo junto.

"Internacionalmente está comprobado que cada peso que gasto en acciones de mitigación, me ahorra siete pesos que gastaría en situaciones de emergencia", explicó. Para ello, es necesario abrir la discusión sobre gestión de riesgos hacia temas ambientales y de modelos de desarrollo.

El Sinae ha elaborado sistemas de alerta, especialmente centrados en Durazno —aunque también se están implementando en Artigas— gracias al trabajo del Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental (Imfia), departamento de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República. El Imfia elaboró un sistema que ha permitido adelantarse a las inundaciones y que probó ser efectivo en varias ocasiones.

Por otro lado, el Sinae usa datos del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) que, "recién ahora vuelve a tener presupuesto en el marco de su institucionalidad", es decir, después de pasar del Ministerio de Defensa al de Vivienda y con tres años de paros y conflictos. "Recién ahora tiene presupuesto para retomar su fuerza", explicó.

Otro recurso que el Sinae podría integrar son los servicios climatológicos del Ministerio de Ganadería, dijo Traversa. "Tiene una fuerte mirada a mediano y largo plazo por la producción de alimentos".

Si bien Traversa destacó el hecho de que Uruguay cuenta con cada vez más y mejor información, en tiempo real y con instalación de estaciones telemétricas en todo el país, también reconoce que se está lejos de lo necesario. Una de las carencias señaladas por el director general del Sinae es la de un radar propio que permita independencia de los datos provistos por agencias más grandes, en otros países. Traversa señaló que es necesario "seguir creciendo" pero no detalló cuál será el camino para esta mejora.

Cambio interno.

Con la última aprobación de la ley de presupuesto se creó la Junta Nacional de Gestión de Riesgos. Este organismo se encargará de elaborar una política nacional para evitar riesgos, con una mirada preventiva. De salir a comprar cuando hay una emergencia, se pasará a ser una institución "proactiva en el análisis de los riesgos y en la construcción de protocolos de trabajo".

Esto implica además una perspectiva que abarcará a todo el país. A su vez, Traversa señaló que en el futuro es necesario reglamentar la ley que crea al sistema además de capacitar en base a los materiales y guías que han creado.

La última, la Guía Familiar para la Reducción de Riesgos, fue publicada este miércoles. El documento describe cómo debe prepararse una familia tipo para una emergencia (desde un apagón hasta un incendio o una tormenta) y da consejos para que la población sepa cómo reaccionar luego de ocurrido el desastre. La guía se puede descargar de forma gratuita en la página web del Sinae. (Producción: Paula Barquet)

Evaluaciones y organizaciones extranjeras.

En noviembre de 2015, varias agencias de Naciones Unidas realizaron una evaluación del Sinae. Se trata de la segunda desde 2010 y el objetivo era actualizar las recomendaciones y objeciones de observadores internacionales. De las 58 sugerencias que se hicieron en 2010, se constató que se cumplió con 17. En el informe final, publicado en marzo de este año, se reconocen avances como la designación del director general y el establecimiento de Comités Departamentales de Emergencias. Se señala además que aún no se reglamento la ley 18.621 que creó al Sinae y la falta de lineamientos para la creación de un fondo de emergencia. El material elaborado por Naciones Unidas será un insumo a la hora de preparar un plan a nivel nacional. Entre las recomendaciones, se habla de fortalecer a los comités departamentales y mejorar el sistema de información , además de "dimensionar el impacto económico" de los desastres considerando datos históricos, de usar fuentes cartográficas e información sobre amenazas para determinar qué peligros hay en las diferentes zonas del país.

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