EL AVIÓN QUE DESPISTÓ

Ocho vuelos de Lázaro a Uruguay

La aeronave más polémica de la "ruta del dinero K" viajó ocho veces desde Argentina a Punta del Este entre 2011 y 2013. El Learjet matricula LV-ZSZ llegaba o se iba sin pasajeros y nunca se quedaba más de dos horas. Dos años después, despistó y se incendió.

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Lázaro Báez es trasladado por la Policía. Foto: La Nación / GDA.

Cuando el avión más polémico de la "ruta del dinero K" llegó por primera vez a Uruguay, el termómetro estaba clavado en los 20 grados. La noche se prestaba para disfrutar de Punta del Este en una segunda quincena de temporada que había comenzado menos auspiciosa que la anterior. Aquel sábado 22 de enero de 2011, a las 22.10 horas, arribó al aeropuerto local el Learjet 35A. Venía desde Aeroparque, en Buenos Aires, y dicen que traía algo más que tres pasajeros: dinero, mucho dinero. Una hora y 45 minutos después volvió a tomar vuelo y regresó a Argentina. Como siempre.

Uno de los enigmas que rodea a la causa de lavado de dinero de Lázaro Báez, amigo de Néstor y Cristina Kirchner, es develado. En los registros oficiales a los que accedió El País consta que el avión matriculado LV-ZSZ estuvo ocho veces en Uruguay, entre 2011 y 2013, y siempre aterrizó en Laguna del Sauce. No obstante, en otros aeropuertos pudo haber vuelos que no figuran en los registros. La sola operativa en los ocho vuelos despierta sospechas: la aeronave nunca estuvo más de dos horas en pista y jamás arribó y partió con la misma cantidad de pasajeros.

El avión fue comprado en 2009 por Lázaro Báez, un empresario argentino preso por presunto lavado de activos y acusado de ser el testaferro del entonces presidente Néstor Kirchner. Antes había sido propiedad de los hermanos Juliá, condenados a 13 años de cárcel por intentar trasladar 900 kilos de cocaína hacia Madrid. El final de este Learjet, por el que Báez gastó US$ 1,4 millones, no fue menos novelesco: despistó y se incendió en octubre del año pasado.

Mientras estuvo operativo en Uruguay, el ritmo era siempre el mismo: el avión se quedaba ese máximo de dos horas y volvía al destino, alternando entre Aeroparque y San Fernando, en la provincia de Buenos Aires. Si cargaba dinero, la procedencia del mismo era el lavado de activos fruto de un enriquecimiento ilícito. El responsable de fondo era siempre el mismo: Báez.

La trama.

Lázaro Báez es un empresario correntino, de 59 años, que residió desde la década de 1960 en Santa Cruz, una provincia al sur de Argentina. Cuando Néstor Kirchner era intendente de Río Gallegos, la capital de Santa Cruz, Báez y el difunto expresidente argentino comenzaron una amistad. Esa relación, denunciaría el programa televisivo de Jorge Lanata, se convirtió en negocio.

Báez, quien fue funcionario bancario, comenzó a liderar empresas constructoras, entre las que se encontraba la cuestionada Austral Construcciones S.A., que obtuvo la mayoría de las obras públicas en Santa Cruz durante la gestión kirchnerista. Desde 2005, y por un lapso de ocho años, las compañías del "amigo" de los Kirchner recibieron US$ 2.196 millones de dólares provenientes de fondos públicos, según Vialidad argentina. De hecho sus construcciones fueron las más millonarias y las que, curiosamente, el gobierno siempre pagaba en fecha.

La operación para blanquear ese dinero que Báez iba obteniendo comenzó en 2011. Uno de los objetivos era trasladar la plata a Suiza o invertir en el exterior. Para ello la red se valió de una financiera ubicada en Puerto Madero, Buenos Aires, que se llamaba SGI, pero que popularmente se hizo conocida como "La Rosadita". En bolsos con billetes de 500 euros, denunció Lanata, el dinero llegaba desde Río Gallegos a la capital argentina, se contaba, y desde allí partía hacia otros países, incluido Uruguay.

El inicio de los vuelos a Punta del Este coincide con la fecha en que el abogado de Báez, Jorge Chueco, y el contador, Daniel Pérez Gadín, comenzaron a canalizar dinero a través de offshore para depositar en Suiza. También concuerda con el arranque de las negociaciones para la compra del campo El Entrevero, cerca de José Ignacio, embargado hace tres meses por la Justicia uruguaya.

Según Leonardo Fariña, el valijero a quien Lanata grabó en una cámara oculta contando esta historia y que hoy es un "colaborador" de la Justicia argentina, El Entrevero era un terreno de 154 hectáreas, sobre la ruta 10 y con acceso directo a la playa. Valió US$ 16,5 millones y el dinero "lo trajo Maximiliano Goff Dávila junto con Julio de Marco, la inmobiliaria participante (para la compraventa) fue Walter Perazo Inmobiliaria y el escribano interviniente fue Adolfo Pittaluga Shaw", atestiguó Fariña para rebajar el tiempo de su eventual pena.

Para no confundirse entre tantos nombres, de estos había solo dos uruguayos: Perazo y Pittaluga Shaw. Ambos declararon ante la Justicia uruguaya en 2013 y no tuvieron consecuencias penales por el caso. Sí hubo una sanción administrativa de US$ 88.934, al primero, y US$ 276.035, al segundo, que impuso el Banco Central por no haber reportado la operación sospechosa en su momento.

Por ley los escribanos y las inmobiliarias están obligados a avisar al Banco Central si consideran que el dinero de una compraventa puede provenir de una actividad delictiva.

El dinero para comprar El Entrevero partió de Jumey S.A., una de las compañías de Báez que dirigía su contador, Daniel Pérez Gadín. Quien lo hizo saber fue Federico Elaskar, el exdirector de "La Rosadita", quien se había peleado con su socio y denunció el entramado. Hoy está preso en la cárcel de Ezeiza.

El testimonio de Elaskar fue tomado por Lanata y el periodista Nicolás Wiñazki en el programa de abril de 2013. Fue entonces que se inició la investigación judicial y dos meses después se allanó uno de los galpones de Báez, donde se guardaba una colección de autos de lujo.

"Después de haber hecho mil notas sobre todo esto", dice Wiñazki, "me llaman mucho la atención los vuelos a Punta del Este realizados después de la denuncia". De los ocho vuelos, a cuya información accedió El País, hubo dos en noviembre de 2013. En ambos casos el avión salió y regresó a San Fernando y trasladó a cuatro pasajeros. "Esta gente (de Báez) no iba de vacaciones a Punta", asegura el periodista.

Los vuelos.

Cristina Fernández regresaba de su viaje oficial a Medio Oriente cuando el avión de Lázaro Báez trajo a Uruguay tres pasajeros y, se presume, los primeros bolsos con dinero. Aterrizó a las 22.10 horas en Laguna del Sauce y estuvo 105 minutos en pista. Regresó sin los pasajeros que trajo. La expresidente argentina aún vestía de negro en público por la muerte de Néstor, ocurrida tres meses antes. En la gira que terminó en Turquía había sido acompañada por Julio De Vido, ministro de Planificación y acusado de haber desviado los fondos públicos.

El segundo de los vuelos a Uruguay del avión de Lázaro llegó el jueves 3 de marzo de 2011 a las 14:08 horas. Lo hizo sin pasajeros y se fue con uno solo. En el aeropuerto estuvo solo 19 minutos.

El tercero ocurrió dos semanas después, el 21 de marzo. A las 8:14 minutos tocó pista en Laguna del Sauce. Llegó vacío y a las 9:15 horas volvió a partir con dos pasajeros.

El cuarto vuelo fue el 7 de abril. Arribó a las 22:33 horas, dejó a un pasajero y estuvo apenas 17 minutos en Laguna del Sauce. Partió a las 22:50 con destino a Aeroparque.

Por quinta vez el avión de Lázaro Báez visitó Uruguay casi un año después. El 28 de febrero de 2012 arribó a Punta del Este a las 15:55 horas, cargó dos pasajeros y partió a las 17:00.

Un mes después, el 5 de abril de ese año, retornó a Uruguay a las 8:29 horas para dejar cinco pasajeros e irse a las 9:50. El avión no volvió a aparecer por Punta del Este en lo que restó de ese año.

Los últimos dos vuelos a Uruguay fueron registrados en 2013, cuando las denuncias sobre la ruta del dinero K ya habían estallado en Argentina.

El avión tocó pista en Laguna del Sauce el 22 de noviembre de 2013, a las 18:51 horas. Provenía de San Fernando, ciudad al norte de Buenos Aires, con cuatro pasajeros. Partió hacia Argentina a las 19:59 horas sin pasajeros.

El último vuelo fue el lunes 25 de noviembre de ese año, a las 16:53 horas. Llegó vacío y retornó a Argentina con cuatro pasajeros.

La ida o el regreso sin pasajeros fue una constante en los ocho vuelos a Punta del Este. Pero nunca coincide el número de pasajeros que llegó un día con los que se fueron otros. Es decir: nada parece indicar que las mismas personas iban y volvían de sus "vacaciones" con la misma aeronave. Los datos de Migraciones que el entonces fiscal argentino cesado José María Campagnoli estaba investigando revelan que hubo pasajes por Montevideo, en Buquebús, por Pluna y Aerolíneas Argentinas desde Carrasco, y en al menos otros dos aviones privados.

Tampoco fueron regulares las salidas de un mismo aeropuerto durante los tres años de operativa. En el tercer vuelo el Learjet partió desde el aeródromo de San Fernando, un espacio con menos controles, situado en la provincia de Buenos Aires —fuera de la capital.

Estos cambios de frecuencias y aeropuertos explican, según el legislador argentino Fernando Sánchez, que Uruguay funcionaba como una zona de "tránsito de dinero con destino a otros países". Para el representante radical, del grupo de Elisa Carrió, al ser un "país fronterizo era más fácil sacar el dinero en efectivo".

Aun así, la Justicia investiga otras posibles maniobras de inversión en Uruguay o asociada a actores uruguayos.

En este sentido, en Argentina y en Uruguay se avanza con las causas, por más que entre ambas sedes judiciales se acusan mutuamente de no recibir la cooperación suficiente. En buena medida la ida y venida de datos ha sido por iniciativa de legisladores argentinos.

El nudo y otro uruguayo.

Para lavar el dinero, sugiere la investigación judicial, los Báez usaron nombres de terceras empresas. La más famosa de esta historia es Helvetic Serive Group, una compañía suiza auditada por el Banco Central de ese país y acusada de girar al exterior más de US$ 50 millones de la corrupción kirchnerista y de ser "la pantalla" que encubre el delito.

Como toda fiduciaria, Helvetic se dedica a comprar en nombre de otro. Suelen acudir a este tipo de servicios quienes desean comprar un producto de la competencia sin ser descubiertos. El ejemplo más claro es que el dueño de la compañía de refrescos X desea adquirir a su competencia. Si el empresario va directo a comprar, con seguridad aumente el precio. Sin embargo, a través de la fiduciaria obtiene el beneficio del anonimato. Pero al igual que con las empresas offshore, la confidencialidad puede usarse para un negocio legal como para un delito.

El representante de Helvetic es Marcelo Ramos, quien reside en Suiza desde 2006. El juez argentino Sebastián Casanello, que lleva la causa en el juzgado penal N°7, solicitó la captura internacional de este empresario. Es que en el escrito que Báez enseñó al juez, dijo que Helvetic prestó dinero para dos licitaciones a las que se había presentado. Por más que el empresario argentino perdió esos llamados públicos, desde la fiduciaria jamás se reclamó la deuda. Eso despertó la sospecha del magistrado.

Marcelo Ramos apareció junto a Juan Pedro Damiani en la inauguración de un barrio privado en Canelones. Es que al igual que Báez, Damiani también invertía con Helvetic. Jorge Barrera, abogado del presidente de Peñarol, explicó que la contratación de servicios de la fiduciaria suiza no implica estar involucrados con Báez. De hecho "Damiani solo conoce a Báez porque salió en televisión en el programa de Lanata". Para este caso, el ejemplo es que la contratación de un mismo arquitecto por dos personas diferentes, no significa que ambas estén asociadas o participen de una maniobra común. Se dijo a El País, la empresa de Ramos le fue recomendada a Damiani por tres de los principales bancos europeos y las pruebas de esa relación son las que presentará el presidente de Peñarol ante la Justicia argentina cuando declare el próximo 2 de agosto.

La ruta del dinero K en Uruguay parece no tener fin.

El otro caso de corrupción "K" en Uruguay.

Ricardo Echegaray fue titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) desde 2008 hasta 2015 y actualmente está siendo investigado por su vinculación a la "ruta del dinero K". El abogado tiene un expediente con su nombre en Uruguay tras una denuncia que lo vincula en la presunta compra de dos terrenos en Punta Carretas por cerca de US$ 1 millón. La jueza de Crimen Organizado Adriana de los Santos es quien está a cargo del caso. Lo que generó las sospechas es que la compra se hizo en efectivo, según testigos "presenciales" presentados por el denunciante, el diputado argentino Fernando Sánchez, del mismo sector que la diputada Elisa Carrió. Tras la divulgación los "Panamá Papers", Echegaray fue además asociado a la inversión a través de empresas offshore, por las que también se investiga al expresidente de la Conmebol Eugenio Figueredo. El nexo sería un empresario uruguayo, amigo de Echegaray y accionista de las empresas offshore que figuran en los Panamá Papers.

El "dólar futuro" y la expresidenta.

Este miércoles Cristina Kirchner tuvo que concurrir nuevamente a tribunales federales luego de que sus bienes fueran embargados en el marco de la primera causa de las que está involucrada que resulta cargos formales en su contra. Se trata de su vínculo con las decisión del Banco Central de vender dólares a futuro (una práctica habitual para el organismo) a un precio menor que el establecido por el mercado. Esto causó pérdidas millonarias al Banco Central y benefició a grandes empresas y actores del sector financiero. Según entendió el juez de la causa, sería "impensable" que se realizaran acciones con volúmenes de dinero tales sin el conocimiento y autorización previa de la expresidenta.

LA CIFRA

2.196.

Millones de dólares es lo que cobraron las empresas de Lázaro Báez durante ocho años como contratistas de obras públicas. Además, eran las que más dinero habían recibido y para noviembre de 2015 el Estado ya no les debía un solo peso.

EN LA PISTA.

17

Minutos es la mínima cantidad de tiempo que pasó la aeronave Learjet en el aeropuerto de Laguna del Sauce. Fue el 7 de abril de 2011. Ese día llegó a Uruguay con un pasajero y se fue vacía hacia Aeroparque. El avión nunca estuvo más de dos horas seguidas en Uruguay.

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