LA SEMANA DESPUÉS DEL INDIO

Cuando la música no suena

¿Lo que ocurrió en el último recital del Indio Solari podría pasar en Uruguay? Pretender disfrutar de la música en vivo, a veces, puede ser arriesgado. Un repaso a las condiciones en las que se toca música en directo ante grandes audiencias, pero también una exploración de la manera en la que nos relacionamos con la música, cuando la escala es menor.

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Foto: EFE

No creo que eso pueda pasar acá. No existe ese público acá, a no ser una minoría que ya está mimetizada. El uruguayo, si ve solo una cuarta parte del riesgo que implica un show del Indio, directamente no va. La inconsciencia no es algo que caracterice al uruguayo. El uruguayo es responsable", dice Silvina Natale, argentina —oriunda de La Plata, igual que Los Redondos— y seguidora del grupo.

Natale hace como 15 años que vive en Uruguay, y como encargada de prensa, ha trabajado con un sinnúmero de artistas rioplatenses. También del lado de la producción de shows dice que hay diferencias: "He trabajado con todos los productores y ese margen de riesgo es inconcebible. Los uruguayos son más cautos".

Claro que también se trata de escalas menores. Incluso los shows más grandes hechos en Uruguay nunca llegan a cifras como las que se manejan en torno a los conciertos de Solari.

De todas formas, hay recaudos a tomar cuando se realizan conciertos para miles y miles de personas, incluso en el paisito. "Es fundamental conocer al público de cada artista", dice Federico Roquero, productor de espectáculos de varias de las bandas más convocantes del rock uruguayo, como No Te Va Gustar, La Vela Puerca y La Trampa.

"El show más grande en el que trabajé fue el de No Te Va Gustar durante los festejos del Bicentenario, cuando fueron unas 60.000 personas a un predio que se armó frente al Club de Golf. Y todo fue muy tranquilo, porque el público de No Te Va Gustar es tranquilo".

Pero el año pasado, cuando La Vela Puerca festejó sus 20 años, Roquero dice que se tomaron otras medidas. "Pedimos especialmente ayuda al Ministerio del Interior. Habíamos tenido antecedentes en conciertos anteriores de la banda, en los cuales la gente que no tenía entradas complicaba la situación en los accesos al recital. Trabajar junto a otros actores, tanto públicos como privados, es fundamental, y aquí hemos aprendido mucho en el correr de los años".

Para Garo Arakelian, guitarrista de La Trampa, las grandes masas de gente no son algo que lo atraigan o seduzcan. En el apogeo de la popularidad de la banda, La Trampa fue una de las bandas que más gente convocó a una de las ediciones del festival Pilsen Rock que se realizaba en Durazno. Esos festivales, que reunían a muchas de las más populares bandas del país y en los que no se cobraba entrada, en cierta medida fueron lo más cercano que Uruguay tuvo a fenómenos como los que generaron Los Redondos o el Indio Solari, salvando todas las distancias imaginables.

Arakelian recuerda esas instancias como una experiencia que despersonalizaba al público. Hasta cierta distancia, no mucha, se reconocen caras. "Pero luego todo es una masa horizontal que se pierde en el infinito. Era una masa corporal homogénea. En esa situación, podés llegar a considerar que el público es uno, que se comporta como una persona".

Y como a Arakelian le gusta verle las caras a los que van a los conciertos de La Trampa, no quiso hacer un recital multitudinario ahora que su banda regresa luego de varios años de inactividad.

"Era más fácil hacer un Velódromo para 20.000 personas que tener que ir a sudar cinco veces, gastar cinco veces el costo del alquiler del Teatro de Verano, cinco veces el costo del backline, de las luces… Nos han insultado porque no hicimos un Velódromo, a lo que respondo: Loco, no querés ir, no vayas. Tenés pila de bandas para hacer pogo. A mí me gusta verle la cara a la gente que tengo adelante. Y en el Teatro de Verano pasa eso, que es alucinante: le ves la cara a todo el mundo, desde la primera fila hasta la última".

Los boliches de Pocitos.

¿Pero qué pasa cuando la escala es más chica? ¿Cuando la música emana de un solista con una guitarra que toca en un pub o boliche para, tal vez, un centenar de personas? Los riesgos de seguridad ahí no son los mismos, pero no por eso se trata de un fenómeno menos problemático. Varios boliches —tanto con música en vivo como bailables— han sido clausurados o multados en los últimos tiempos. Coyote y Paullier & Guaná son los casos más notorios de establecimientos que tuvieron que cerrar sus puertas.

Las quejas de los vecinos por ruidos molestos y desmanes motivaron que cientos de personas se quedaran sin opciones de ocio y esparcimiento, además de que también se quedan sin oportunidades laborales cocineros, bartenders y mozos, entre muchos otros. ¿Somos los uruguayos —al menos una parte— más amargos que el mate, como dijo Andrés Calamaro?

Algo de eso puede haber. "Hay vecinos que son unos rompehuevos", dice Pepe Álvarez, dueño de Paullier & Guaná. "Aunque también hay vecinos que se quejan con justificación, porque no pueden descansar. Pero entre los bolicheros pasa lo mismo, ¿no? Hay quienes trabajan intentando respetar al entorno, mientras que otros solo quieren meter la máxima cantidad de gente posible".

Para él, una de las soluciones es una normativa más clara, que entre otras cosas acote los horarios. En otras palabras, un verticalazo como cuando se prohibió fumar en lugares públicos cerrados. Si se deja en manos del sector, Álvarez considera que será mucho más difícil solucionar los problemas.

El jueves, el prosecretario de la Intendencia de Montevideo, Christian Di Candia, charló con Qué Pasa sobre la recién elaborada normativa para espectáculos públicos y boliches en Montevideo, que entre otras cosas creará seis nuevas categorías de lugares.

Para el jerarca, la solución a este tema tiene una pata, la jurídica, pero también se trata de un aprendizaje cultural. Como dice, la letra fría de la nueva normativa no alcanzará para modificar algunas costumbres arraigadas.

De todas formas se tenía que hacer, porque la normativa vigente está desactualizada. "Hoy la demanda de ocio nocturno es mucho más grande que antes. La industria de la noche se ha expandido mucho actualmente. Pongo un ejemplo: los viernes y sábados salen a bailar unos 25.000 jóvenes por noche, solo en la movida tropical, e incluso creo que ese es un estimativo modesto. Es probable que sean más", dice.

Y no todas las quejas son iguales. "Si bien lo más mediatizado es lo de los ruidos molestos, hay muchos vecinos a los que les molestaba más las dificultades para estacionar un viernes de noche. O la basura que podía quedar luego de la noche. También nos dimos cuenta que molesta más no saber cuándo termina el ruido. Un vecino me dijo: Si sé que la tortura termina a las 3 de la mañana, es mejor que no saber cuándo termina".

Todos los consultados coinciden en que esas opciones, las de los boliches y pubs con música —sobre todo en vivo— tienen que seguir existiendo, y que estos locales tienen que estar esparcidos por la ciudad.

La cantautora Alfonsina dice que hasta hace poco le parecía que Montevideo tenía muchas y buenas opciones para ir a escuchar música en vivo, pero que ya no es así, además "tenía el prejuicio de que el uruguayo es más amargo, pero saqué un disco y me di cuenta que no es así. Lo que sí puede ser es que hay un poco más de miedo de aceptar los cambios".

Gonzalo Deniz, que actúa bajo el nombre de Franny Glass, dice que también en otros países ha detectado lo mismo que en Montevideo: cada vez hay menos lugares para tocar. "Otra cosa que pasa acá es que la gente ha cambiado su comportamiento. Ahora va a un boliche como va a un teatro si sabe quién toca. Ya no va a ver qué onda".

"Que te pongan un boliche enfrente a tu casa es un problema que nadie quiere tener", dice Roquero. "Pero al mismo tiempo son los primeros lugares en los que se presenta un artista. Si perdemos eso, perdemos cultura.

LAS NUEVAS REGLAS PARA LA NOCHE DE MONTEVIDEO.

El prosecretario de la Intendencia de Montevideo, Christian Di Candia, enumeró algunas de las novedades más importantes del proyecto que modificará la normativa vigente en torno a la "nocturnidad", como dice él.

Di Candia remarcó que los 50 artículos, que serán sometidos a la aprobación de la Junta Departamental, fueron elaborados luego de un proceso de discusiones entre muchos de los actores involucrados que insumió aproximadamente un año. Entre las prohibiciones, una novedad es que los boliches no podrán hacer publicidad sexista. "No se podrá usar a la mujer como carnada", dijo el jerarca. Además, se crearán seis nuevas categorías para establecimientos de ocio y esparcimiento nocturno.

A: Salones de fiestas.

No tendrán restricción horaria y tampoco límite de personas por metro cuadrado.

B: Discotecas.

Podrán funcionar hasta las 5 am, con hasta 4 personas por metro cuadrado (hoy el límite son 2), dependiendo del lugar. Tienen que contar con insonorización desde el día que obtienen la habilitación.

C: Pubs.

Categoría nueva. Podrán funcionar hasta las 3 am y ofrecer espectáculos en vivo.

D: Bares.

No tienen restricción horaria. Podrán ofrecer espectáculos en vivo, pero solo hasta la medianoche, y con un límite determinado de decibeles.

E: Usos compartidos.

Categoría nueva y "comodín", pensada para complejos en los cuales puede haber una oferta variada (pub + discoteca, por ejemplo).

F: Teatros y cine.

Es una categoría que ya está regulada y que tendrá menos modificaciones en el decreto.

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