Mirando al cielo

El primer papa latinoamericano llega a Brasil y busca cambiar una tendencia clara: la cantidad de fieles viene bajando desde hace años en todos los países, mientras crecen las iglesias evangélicas.

Natalia Gómez y José Guaderrama | El Universal-México/GDA

La religión católica, aunque predominante con 80% en promedio de la población de América Latina, registra un descenso de fieles, mientras crece paulatinamente el número de seguidores de la fe protestante o evangélica.

Quizás sea, dicen especialistas, que la Iglesia Católica no cuenta con una estrategia de proselitismo como la emprendida por las iglesias cristianas-evangélicas, mientras que los obispos reconocen un choque de la institución con un paradigma de valores secularizados que rige al mundo moderno y el paradigma de la iglesia cristiana que enfatiza en la dignidad de la persona y los principios morales.

Durante la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (2007), celebrada en la ciudad Aparecida, en Brasil, Benedicto XVI hizo un llamado urgente a evangelizar en América Latina para enfrentar la disminución del número de católicos, el avance de "secularismo hedonista" y la penetración de otras religiones.

En ese entonces, se supo que el número de personas que reciben sacramentos como el matrimonio o el bautismo va en descenso.

En Argentina -y tras la elección de Francisco, el primer papa argentino y latinoamericano- se ha revitalizado la presencia de la Iglesia y las expresiones de fe. Aunque es prematuro para que se consolide una tendencia definitiva, un informe del Centro de Estudios sobre las Nuevas Religiones (Censur) revela que 53% de los sacerdotes percibe en su propia comunidad un aumento de las personas que se acercan a la Iglesia y se confiesan. El "efecto Bergoglio", reflejado en un sondeo entre 200 sacerdotes y religiosos, muestra que ese crecimiento es "consistente" para el 43,8% de los curas consultados.

En el documento surgido de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, la jerarquía católica reconoció que no eran las sectas, ni la sociedad moderna, ni mucho menos el relativismo o secularismo lo que había llevado a la pérdida de fieles, sino más bien que el monopolio religioso se encontraba "sin argumentos y sin creatividad".

Luego de Aparecida se propuso una Gran Misión para acercar la fe al mundo, pues de acuerdo con datos de la propia institución católica, de 100 católicos solo 25 van a las iglesias.

El número de católicos que recibe sacramentos también ha disminuido en los últimos 30 años. El Anuario Estadístico de la Iglesia Católica, editado en el Vaticano, señala que en 1980 se realizaron 378.000 matrimonios en México. En 2008 sólo se casaron por esta religión 310.000 parejas.

Además, en 1980 se bautizaron 2,2 millones de mexicanos; 26.000 lo hicieron luego de cumplir cinco años. En 2008, sólo 1.8 millones de personas recibieron el primer sacramento; 107.000 lo hicieron después de los cinco años.

Jorge Traslosheros, del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirma que "desde la jerarquía católica no existe un plan de acción específico para la recuperación de fieles o su no deserción. Lo que sí existe es un protagonismo que han trasladado a los laicos en movimientos eclesiásticos a nivel parroquial".

Como ejemplos de esas organizaciones están los Focolares, los Caballeros de Colón, la Escuela Pastoral, Acción Católica, Cadena, Escuadrón, apostolados que pretenden llevar la práctica del evangelio a la vida cotidiana. También dentro de esos movimientos se encuentra el Regnum Christi, brazo laico de los Legionarios de Cristo, cuyo fundador el padre Marcial Maciel fallecido en 2008, fue acusado de pederastia.

Elio Masferrer Kan, antropólogo de las religiones, asegura que la Iglesia Católica no ha logrado una estrategia inteligente para evitar que sus fieles huyan a las filas de nuevas manifestaciones religiosas.

Manuel Corral, secretario ejecutivo de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), organización que aglutina a todos los obispos del país, reconoce que la Iglesia Católica no ha sabido utilizar un lenguaje más emotivo y menos rígido con los fieles.

"En el ámbito litúrgico no hemos sabido utilizar las expresiones de los sentimientos", dice Corral. No obstante de ese acto de contrición, asegura que los fieles desertan del catolicismo por el desconocimiento profundo de la práctica.

Tras la conferencia de 2007 la gran misión para acercar la fe al mundo consistió en cambiar el discurso de los obispos. Antes su estrategia era descalificar a las iglesias cristianas evangélicas o de alguna otra denominación para evitar la huida de feligreses. Les llamaban, de manera despectiva, sectas. Hoy la Iglesia le apuesta a un ecumenismo, es decir a un trabajo conjunto social entre todos los grupos religiosos.

En agosto de 2012, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de Ecuador presentó las primeras estadísticas oficiales sobre filiación religiosa en el país, el cual reveló que el 91.95% de los 14.3 millones de habitantes tiene una religión. Y, de este porcentaje, 80.44% es cristiana católica. Eso sí, solamente tres de cada 10 personas que se identifica con una creencia asiste a servicios religiosos una vez a la semana.

Tanto el INEC como un reporte de Prolades (Programa Latinoamericano de Estudios Sociorreligiosos), citado en el Reporte de Libertad Religiosa 2011, coinciden en que la religión protestante es la que ocupa un segundo lugar, con una preeminencia del Cristianismo Evangélico y la iglesia de los Testigos de Jehová. Hay un 5.92% que se identifica con credos como islam, hinduismo, religiones indígenas y afroamericanas e iglesias pentecostales, entre otras.

En Puerto Rico, el panorama parece no ser diferente. Para asumir su postura conservadora, en general, los obispos de la isla usan de referencia el llamado para hacer una Nueva Evangelización que hiciera el Papa Juan Pablo II hace 30 años y que en 2007 retomó el ahora retirado papa Benedicto XVI. Y es precisamente un llamado desde el Vaticano, al que se aferran algunos líderes católicos para oponerse a medidas que extienden derechos a la comunidad gay, como es el derecho de adoptar hijos, la protección de una ley contra la violencia doméstica y la protección contra el discrimen en el empleo por motivo de su identidad sexual. Esto, por ejemplo, ha llevado al obispo de la Diócesis de Arecibo, Daniel Fernández, a participar de marchas en defensa de la familia tradicional.

El obispo portorriqueño Eusebio Ramos Morales, titular de la Diócesis Fajardo-Humacao, explicó que la Nueva Evangelización se trata "de que la Iglesia se haga más efectiva, más pastoral, más misionera, y pueda corresponder a las grandes necesidades que tienen la mujer y el hombre y concretamente a la familia. Urge afirmar la doctrina, la naturaleza, la identidad de la familia según el evangelio, hombre mujer".

Sobre los cambios que se le piden a la iglesia, el obispo de Caguas, Rubén González, dijo que los líderes religiosos son custodios de los postulados de la Iglesia católica pero no los pueden cambiar.

"Hay cosas que nosotros no vamos a cambiar, y esto tiene que estar bien claro, como el caso del matrimonio. El matrimonio no lo inventó la Iglesia Católica. Jesucristo elevó el matrimonio a sacramento. ¿Cuál es la definición de matrimonio? La unión de un hombre y una mujer. Eso no nos lo inventamos nosotros, nosotros defendemos eso porque ese es el postulado inicial. Que dos personas del mismo género se aman y se quieren, yo no me voy a meter en eso, ni la iglesia. Pero eso no es un matrimonio".

En el caso del reclamo por el sacerdocio de las mujeres, el obispo de Ponce, Félix Lázaro, sostuvo que "la dignidad más grande la tiene una mujer, que fue escogida para ser madre de Dios, qué más busca una mujer".

Mientras que González manifestó que aunque reconocen "que la dignidad de la mujer y del hombre son iguales" la limitación de las mujeres en el sacerdocio es "un asunto fundamentalmente etiológico y de la tradición de la iglesia".

Enid Miranda Matos, doctora en filosofía y antropología de las religiones y directora de la Oficina de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (Pucpr), es parte de los católicos que exigen cambios.

"Tenemos que resolver el problema de los divorciados. Tenemos que resolver el problema de los gays. Tenemos que resolver el problema de los matrimonios que, aunque no los reconozcamos, se dan. Conozco muchos divorciados que hace años no pueden tomar la comunión precisamente porque son divorciados y me parece que esa penalización es injusta", declaró la profesora.

"Lo que me interesa más es el papel de la mujer. ¿Por qué no podemos acceder al sacerdocio? ¿Porque Cristo escogió a 12 apóstoles? Sí, pero detrás de cada apóstol había unas mujeres y sin las mujeres no hubiesen podido hacer lo que hicieron", reclamó.

Miranda dijo que tiene fe en que el nuevo papa tenga una voz cantante en hacer cambios y mencionó la necesidad de que la iglesia se involucre más con los problemas sociales del país.

Brasil.

En Brasil, el catolicismo romano encogió 8,94% en 10 años, según datos comparados de los censos de 2000 y 2010. Aun así, es la mayor y más fuerte religión del país. El investigador y profesor de Teología de la PUC-Río, Paulo Fernando Carneiro de Andrade, explica que la reducción del catolicismo en el mundo está conectada a la pluralización y a la secularización, fenómeno en que el hombre vive en un mundo muchas veces prescindiendo de la religión.

Según él, mientras en Europa la secularización llevó al crecimiento del ateísmo, en Brasil llevó a la diversificación: "Aunque haya en el imaginario un país religiosamente plural, en verdad Brasil continúa siendo un país fuertemente cristiano. Sumando el catolicismo, las religiones evangélicas y los sin religión, da en torno a un 95% de la población", explica.

Además considera, que aunque los principios sean los mismos, la diferencia para el catolicismo está hoy en la forma de comunicarse con los fieles. "Este es el desafío pastoral, como evangelizar esa sociedad ahora plural. Es algo sobre lo que el papa Benedicto XVI ya insistía, que la Iglesia necesita también hablar para fuera, desarrollar la capacidad de escuchar. El diálogo ha sido también tema muy importante en las homilías del papa Francisco", comentó.

En Colombia, una encuesta contratada por El Tiempo en diciembre del 2011, y realizada por la firma Datexco, concluyó que ocho de cada 10 colombianos se autoproclamaron católicos. Sin embargo, la misma investigación, realizada en las principales ciudades del país, evidenció que muy pocos viven una fe realmente comprometida y que la religión católica es, en la mayoría de casos, simplemente, una herencia familiar que no siempre se lleva a la práctica.

Por ejemplo: sólo el 45% va a misa los domingos, 20% acude a la iglesia únicamente a ceremonias especiales y apenas el 28% lee la Biblia, y de vez en cuando.

En Argentina, pese al llamado "efecto Bergoglio", el estudio más amplio sobre las "Creencias y actitudes religiosas en la Argentina" de 2008" establece que el 91,1% de la población se considera creyente, aunque sólo 76,5% se define católico, 9% evangélico y 11,3% manifiesta ser ateo, agnóstico o sin ninguna religión. El 1,2% adhiere a los Testigos de Jehová y el 0,9% se proclama mormón.

La Iglesia Católica chilena ha vivido en carne propia las dificultades que se han expresado en todo el mundo. Los últimos años han sido tiempo de tensiones al interior del clero y también entre el clero y sus fieles. Sin embargo, la institución misma, aunque puesta a prueba y cuestionada, se ha mantenido en alto, dando cuenta de la raigambre que tiene al interior de la sociedad nacional y del valor que ésta le asigna.

De hecho, el papel jugado por los obispos de Chile en términos de orientación respecto de demandas cívicas, sociales e incluso políticas, es respaldado históricamente hasta por sectores no creyentes.

En este punto cabe señalar que los datos obtenidos tras el censo de 2012 demuestran que la explosión de denuncias por abusos sexuales -con el caso del sacerdote Fernando Karadima como emblema de ese tiempo oscuro-, no ha provocado en el país una debacle religiosa, como algunos temieron. El conflicto se resolvió más como una "crisis de confianza" que como una "crisis de identificación religiosa", de manera que el declive en la proporción de católicos es inferior a la registrada en el censo anterior, cuando hubo 7 puntos porcentuales de caída (de 77 a 70), registrándose esta vez un descenso de dos puntos.

Esas mismas cifras indican que aumentó, en todos los grupos de edad registrados, el porcentaje que dice no identificarse con ninguna religión. Entre los jóvenes, por ejemplo, uno de cada cinco se declara no pertenecer a ninguna religión. En total, el 67% se declara católico y el 11,58% no se identifica con ninguna creencia.

En abril de 2013, además, otra noticia causó inquietud: las vocaciones sacerdotales, según cifras de 18 de 33 seminarios, fueron un tercio de las que había en 2002. Ese año, 71 jóvenes ingresaron a 18 casas de formación mientras que en 2013 ingresaron apenas 24. En un período de 11 años, de 634 estudiantes, sólo 56 llegaron al sacerdocio o a los votos perpetuos (en el caso de las congregaciones religiosas). Entre 1985 y 2000, en cambio, el 33% de los postulantes fue ordenado sacerdote, lo que concuerda con las cifras internacionales de ese período (datos entregados por el rector del Seminario Pontificio Mayor, padre Fernando Ramos).

En Venezuela, la institución no ha abandonado su vocación pastoral ni se ha alejado de la comunidad, pero la comunidad sí ha migrado hacia otros credos. Un estudio del Laboratorio de Ciencias Sociales mostró que, en 1987, 85% de los venezolanos era católico y, en 2011, la cifra bajó a 75%. A la par, los cristianos evangélicos crecieron de 7% a 14% en el mismo período. El Reporte de 2010 del Centro Pew señala que el 89% de la población es cristiana; de ellos, 86% es católica y 11% evangélica. Los judíos, musulmanes e hindúes no tienen más de 1%.

La historia se repite en Costa Rica, donde de acuerdo con una reciente encuesta de la consultora Unimer, 57% de la población mayor de 18 años se declara católica. Los seguidores del catolicismo en Costa Rica han disminuido en los últimos años: en 1999 representaban el 73% de la población. La caída fue más abrupta a mediados de esa década producto de escándalos económicos y sexuales de la Iglesia que llevaron a dos sacerdotes famosos a la cárcel.

Este credo es el practicado por 86% de la población de clase alta, 76% de los adultos mayores de 50 años y 80% de quienes tienen educación universitaria. Para atraer a fieles, hoy la Iglesia católica costarricense ha emprendido una labor de renovación acercándose a la gente y creando una idea de comunidad. "Es algo que la Iglesia no hacía antes, estamos impulsando, diálogo y acercamiento", dijo el sacerdote Roberto Salazar, de la parroquia San Juan de Tibás.

La iniciativa se ha implementado de forma diferente en las comunidades. Así, por ejemplo, en el barrio Cuba, una zona marginal de la capital, el presbítero Alfredo del Toro decidió hacer las misas en la calle y hasta llevar mariachis para incentivar la participación de los vecinos.

Por su parte, en la iglesia de Tibás utilizan pantallas planas dentro del templo para proyectar videos del Evangelio, letras de las canciones e imágenes del sacerdote mientras oficia la misa.

"El error de la Iglesia es que por muchos años ha sido de puertas cerradas", afirmó, José Pablo, un joven de 26 años que ha puesto su grano de arena en este proyecto a través de las "misiones evangelistas", que consisten en salir a los parques y aceras a repartir volantes, predicar y dar testimonio sobre su vida dentro de la Iglesia.

Los datos de la consultora Unimer muestran que para el 96% de la población, Dios es importante en su vida, lo cual indica que muchos no pertenecen a ninguna religión pero sí tienen alguna creencia espiritual. "Dios no es el problema, la gente cree en Dios. El tema es la Iglesia", concluye el presbítero Roberto Salazar.

RELIGIONES-GDA

BAJA EN LOS CULTOS EN URUGUAY

En 1989 hubo 4.357 bautismos, el sacramento de iniciación por el cual se pasa a integrar la iglesia. Y en 2010 esa cifra bajó a 2.947 bautismos, según las estadísticas de la Arquidiócesis de Montevideo, publicadas en marzo por el diario El Observador.

Eso implica un descenso del 55%. Las comuniones se redujeron un 32% (de 4.357 a 2.947) en dos décadas, mientras que las confirmaciones bajaron un 22% (de 933 a 721).

Los matrimonios, por último, fueron los que tuvieron la caída más pronunciada: 68%. Mientras que en 1989 se celebraron 3.562 matrimonios, en 2010 fueron nada más que 1.120.

"WOODSTOCK CATÓLICO"

Una reunión con jóvenes

El papa Francisco visitará Brasil desde el próximo lunes 22 y hasta el 28 de julio en su primer viaje internacional. El viaje papal tiene lugar en un momento en el que América Latina, la región con más católicos en el mundo, registra un crecimiento de las iglesias evangélicas, como se reseña en la nota principal.

Francisco, 76 años, cumplirá una agenda cargada durante la semana que permanecerá en Brasil, un país sacudido por masivos movimientos de protesta contra la corrupción, los pésimos servicios públicos y sobre todo el aumento de la brecha entre los ricos y los pobres.

El papa ha cosechado en sus primeros cien días de pontificado una sorprendente popularidad en todo el mundo, mostrando el rostro humilde y sencillo de la Iglesia. Hijo de inmigrantes italianos, Francisco, que conoce bien los problemas e injusticias de América Latina, no teme que las manifestaciones de protesta perturben su visita.

El motivo principal del viaje es presidir en Río de Janeiro la Jornada Mundial de la Juventud, que suele llamarse "el Woodstock católico". También visitará a los pobres de una favela, enfermos en un hospital, recibirá presos y peregrinará al santuario de Aparecida. AFP

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