Con el nuevo librito

La meta: 190 días de clase

Las escuelas de Montevideo perdieron más de 20 días de clase el año pasado. Este año Primaria apuesta a completar 190 días lectivos y para eso las vacaciones de julio serán de una sola semana. No es la única meta: evaluarán a los alumnos de tercero al término de 2016 y deberán saber leer y escribir. Usarán nuevos cuadernos para lengua.

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Según las autoridades, la mayoría de los centros edilicios están en buenas condiciones.

Está todo pronto: la túnica blanca y bien planchada, la moña sin ningún fleco y los nervios del primer día. A su manera, en cada hogar se preparan para comenzar las clases mañana. Las autoridades de Primaria también. Tras un 2015 de disputas presupuestales y la pérdida de más de 20 días de clase en Montevideo, los jerarcas del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) apuestan a recuperar lo perdido y a revertir los bajos resultados académicos.

Es que el año pasado debió haber 187 días lectivos, pero algunas escuelas apenas completaron los 170. En diciembre, cuando se evaluaron las capacidades de los alumnos de tercer y sexto año, comprobaron que el nivel de lengua y matemática estaba por debajo de los resultados de 2009 y 2012. De ahí que sea una prioridad para Primaria alcanzar las 190 jornadas académicas. Y más allá de que el día extra por el año bisiesto cayó como anillo al dedo, las vacaciones de invierno serán de una única semana, comenzando el 27 de junio. Los niños tendrán libre el viernes anterior por la Asamblea Técnico Docente y también podrán descansar una semana entera en setiembre, en lugar de los clásicos tres días "por primavera".

"Al finalizar 2016 solicitaremos una evaluación a los estudiantes de tercero e intentaremos que los resultados estén lo más cercanos posible al perfil que buscamos: que sepan leer y escribir", señala Irupé Buzzetti, directora de Primaria. Para ello los alumnos de primero, segundo y tercero recibirán unos cuadernos de lengua con 94 propuestas educativas. Los de cuarto, quinto y sexto los obtendrán a mitad de año, "y el objetivo al finalizar el ciclo es que sepan manejar la lectoescritura para aprender historia, geografía o elaborar un texto creativo".

En una entrevista con El País, realizada a principios de este mes, la directora reconoció: "Es verdad que pasamos al liceo a alumnos que leen mal". Esa es una de las razones, dice, por las que primero de secundaria lo repiten uno de cada tres alumnos. Los cuadernos de lengua son el resultado de un trabajo que el CEIP realizó durante 2015. En el caso de matemá-tica, una comisión presidida por el consejero Héctor Florit planea seguir los mismos pasos y elaborar propuestas educa-tivas para 2017. "Este material de apo- yo rige para toda la educación", dice Buzzetti, "pero no se exige en los colegios privados".

Las autoridades apelan a que el convenio salarial fijado el año pasado, con un aumento nominal del 13% más incentivos por presentismo, dé sus frutos y "sea un año tranquilo y de mucho trabajo", dice Florit.

Arranque.

Es un comienzo de clases particular: aún restan por completar 90 cargos docentes, pero la cifra es inferior a años anteriores. Se habilitó el reintegro del personal jubilado, siempre y cuando lo acepte una junta médica y el maestro no tenga más de 70 años. Además, la inmensa mayoría de los 2.338 centros públicos que abren sus puertas "están en buenas condiciones edilicias" para trabajar. Se inauguran seis escuelas de tiempo completo y otras dos de educación especial. A su vez, en Canelones están construyendo una institución con arquitectura sustentable, apoyo privado y mano de obra voluntaria.

No todo es color de rosas. Las obras del nuevo edificio de la escuela 324, del barrio Maracaná, en Montevideo, "vienen atrasadas", reconoce Florit. Por eso sus alumnos comenzarán en el viejo centro. Primaria destinó US$ 4,5 millones a la reparación de infraestructura.

El cierre de unas pocas escuelas se debe a la dinámica del área rural, dice Florit. "Hay centros de dos o tres alumnos, por ahí la familia de esos chicos se muda y ya te quedás sin estudiantes". De hecho, hay 1.100 escuelas rurales y la masa estudiantil no llega a los 17.000.

Sí hubo un crecimiento significativo en la educación inicial. Este 2016 habrá 2.000 alumnos más que el año anterior en el primer año de jardinera, equivalente a tres años de edad. Si bien este nivel no es obligatorio, desde 2015 el Consejo ofrece esta posibilidad. En total serán unos 11.000 los niños que acudirán a educación inicial.

En la escuela la matrícula está estabilizada y la repetición viene a la baja desde hace una década. Solo el 5,02% no logró pasar de grado en 2015, lo que implica el mínimo histórico. En primer año es donde más se concentró el porcentaje de no promovidos: fueron el 12,95%. En total hubo poco más de 1.000 estudiantes que abandonaron. Estas bajas estuvieron segmentadas, sobre todo, en Montevideo y en aquellos barrios más desfavorecidos. La escuela no está exenta del contexto.

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