JOSELO LÓPEZ

Liderazgo por azar, tesón y a prepo

Hace 14 años que su mando máximo en el sindicato del INAU es indiscutido. También representa a 30.000 trabajadores afiliados a COFE y mantiene su lugar en el secretariado del Pit-Cnt. Reconoce que tal vez no tenga una buena imagen, pero no le importa. Su estilo beligerante le ha servido a la hora de lograr mejoras salariales.

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"Controle a su jauría", le diho Fulco a López tras denunciar amenazas en el Ministerio de Trabajo. Foto: A. Colmegna

Controle a su jauría", le dijo Gabriela Fulco a Joselo López. Ella es la presidenta del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) y acusaba al líder sindical de haber recibido amenazas de parte de su gente. Él, impávido, respondió sin siquiera levantar un poco el tono de voz: "Lo que usted está diciendo es muy grave. Haga la denuncia en los ámbitos correspondientes". El cruce se dio en noviembre del año pasado en el Ministerio de Trabajo.

Fulco asumió en el Inisa en mayo de 2015 y se mueve con guardaespaldas desde agosto de ese año, cuando el sindicato la acusó de divulgar a la prensa un video que mostraba a trabajadores del hogar Ceprili reduciendo de manera violenta a dos menores. Esto terminó con 26 procesados por presunto delito de tortura; tiempo después 15 fueron absueltos, entre ellos López, y la carátula del caso pasó de "tortura" a "abuso de autoridad".

Todo indica que la presidenta tiene más temor a los miembros del Sindicato Único de Trabajadores del INAU (Suinau) que a los jóvenes reclusos. El diálogo entre las partes está cortado. Hace más de un año y medio que el líder del gremio no va a las oficinas del Inisa. Si se tienen que decir algo puntual lo hacen a través de un intermediario. Pero cualquier cosa que haya que negociar, por más mínima que sea, se hace en la tierra neutral del ministerio.

El Suinau es un gremio fuerte. El año pasado se concretó la separación del Inisa y el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), sin embargo el sindicato decidió continuar unido y ser el mismo para ambas instituciones. De 5.800 trabajadores (4.300 del INAU y 1.300 del Inisa), 5.000 están afiliados. En las últimas elecciones la lista de López, la 10, sacó más del 65% de los votos. Entre julio y septiembre (aún no se determinó la fecha) van a votar de nuevo, él irá por la reelección y todo indica que será el ganador.

"Estando al frente del sindicato tiene un aparato fuerte para hacer campaña. Vive yendo al interior del país, donde tiene a la mayoría de sus seguidores. Para los otros candidatos viajar es todo un tema, porque lo tenemos que pagar nosotros", dicen desde la opositora lista 917, cercana a Asamblea Popular. La 10 no tiene una identificación política clara, hay frenteamplistas pero también votantes de los partidos tradicionales.

López ostenta desde hace 14 años su sillón de presidente del Suinau —antes era el secretario general y mucho antes, secretario de interior. Además, hace 15 años que es secretario general de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE), que cuenta con más de 30.000 afiliados. También es parte del secretariado del Pit-Cnt, y hasta que salió a luz el polémico video era vicepresidente de la central. En ese momento se decidió que tomara licencia, resolución que él mismo votó. Se reincorporó cuando fue absuelto, pero no volvió a la vicepresidencia. Dicen que "son muchos" los que lo trataron de convencer para que reclame ese cargo que hoy está vacante. "Pero no lo voy a hacer, a mí no me interesa", suelta con desgano.

López es de ir al choque, lo cual suele costarle fuertes discusiones dentro del secretariado. Se fastidia al advertir que la central de trabajadores se muestra tan alineada al gobierno de turno, por más de izquierda que este sea. Es que él no tiene reparos en ocupar ministerios ni en efectivizar paros. En alguna oportunidad amenazó con entregar las llaves de los hogares con menores infractores, retirando a todos sus trabajadores, si no encontraban eco sus reclamos. Los funcionarios lo quieren porque es fiel, y se lo devuelven cada vez que hay que votar. Ha acompañado a declarar a aquellos que debieron dar explicaciones por dudosas fugas o por negarse a recibir a más jóvenes en algún centro, aduciendo que no hay personal suficiente como para mantener la seguridad. Sobre las denuncias por tortura que ha habido, dice que hay cosas que están probadas, pero que cuando no hay evidencias sobre la mesa está dispuesto a defender a los miembros del gremio hasta las últimas consecuencias. De los 26 trabajadores que participaron del operativo en el Ceprili, el sindicato les pagó abogado a todos menos a uno: el que le pegó a un joven esposado que estaba tirado en el piso.

Forjar el liderazgo.

Nació en Montevideo, pero cuando tenía tres años sus padres se separaron y se fue con su madre a Flores. Su padre, que se llamaba igual que él, José Lorenzo, se quedó trabajando de mozo en la capital. Poco después viajó a Buenos Aires y fue mayordomo en la casa de una tía de Carlos Saúl Menem, varios años antes de que el peronista fuera elegido presidente. La relación entre padre e hijo fue mínima. De ese matrimonio tiene una hermana, que aún vive en Flores. Por parte de padre tiene dos medios hermanos que residen desde hace años en Estados Unidos. Hoy no tiene una relación cercana con ninguno de ellos.

En Flores, su madre, Ana María, obtuvo un empleo como administrativa en un hogar del INAU. López cursó el ciclo básico del liceo y luego viajó a Montevideo en busca de trabajo. Lo contrataron en un supermercado como envasador y gondolero, pero poco después, gracias a Ana María, logró una entrevista para aspirar a un cargo en lo que entonces era el Iname. Ya sabiendo que iba a conseguir otro trabajo, convenció a un compañero que también estaba pensando en renunciar de simular una pelea que sirviera para que los echaran, y así cobrar el despido.

"Me estaba por salir lo de Flores, entonces inventamos un lío. Hicimos todo un fiasco, una pelea arreglada para cobrar el despido, pero no nos salió bien y al final terminamos renunciando", dice López, que cuenta sin vergüenza la picardía.

Entró al Iname el 25 de septiembre de 1989, un día después de cumplir 19 años. Empezó desempeñándose como mensajero, yendo de aquí para allá llevando papeles. La tarea no le gustaba en lo más mínimo, así que pidió cambiar y lo pusieron como ayudante de un plomero. "En ese momento estaban haciendo todos unos arreglos edilicios y precisaban gente", cuenta. A los 21 años logró un cargo como educador. "El educador es el que tiene relación directa con los jóvenes que están internados. En ese hogar en el que yo trabajaba había básicamente chicos abandonados, pero también había alguno por orden judicial. Eran 42 pibes que tenían entre 12 y 19 años, o sea que muchos tenían prácticamente mi edad. Por suerte tuve compañeros que me guiaron", dice.

Para ese entonces López ya se había afiliado al sindicato y estaba trabajando en la organización de la Mesa Departamental. De 60 funcionarios en Flores, había solo 15 en el gremio. Él era uno de los que más activos se mostraba, así que cuando tuvieron que elegir a las autoridades, pese a su juventud, decidieron que fuera el vicepresidente en el departamento. Con 23 años organizó el primer plenario nacional del Suinau en el interior del país. Para 1996 lo invitaron a participar de una lista a nivel nacional; iba como suplente de secretario de interior, pero el azar hizo que lograra ese cargo luego de que al titular "le saliera un negocio" en el rubro del transporte.

López dice que en su casa había "plena democracia" en el sentido de que no todos votaban al mismo partido. Su madre era blanca y su hermana era del Partido Comunista. En su adolescencia era apolítico, pero cuenta que en 1992, durante el plebiscito que culminó con la derogación de la Ley de Empresas Públicas, tuvo un acercamiento al Frente Amplio. No obstante, lo cierto es que en las elecciones de 1994 participó de una lista del Partido Colorado en Flores, que era liderada por el coronel retirado Mario Ramos, quien aspiraba a la intendencia de ese departamento. "Yo no sabía en ese entonces que había sido un represor, participé porque un compañero del hogar en el que yo trabajaba me pidió que firmara", se justifica.

Estuvo dos períodos como secretario de interior del sindicato. Mientras ocupaba este cargo tuvo un fugaz pasaje por el Partido Socialista en Flores, pero advierte que la cúpula del sector allí no dejaba la puerta abierta a nuevos integrantes y que por eso terminó dando un paso al costado. Luego se acercó al MPP, y con una lista cercana a este sector fue electo secretario general de Suinau. En medio de su gestión participó del divorcio entre el MPP y la Corriente de Izquierda, volcándose en un principio a favor de esta agrupación. Pero ya en 2002 optó por dejar atrás las banderas partidarias dentro del sindicato y armar la 10, una agrupación policromática en cuanto a las divisas políticas.

En la última elección nacional López votó por la Liga Federal Frenteamplista. Dice que fue porque lo convenció su esposa, que milita en ese sector en Flores. Para 2019 advierte que está "en duda" de darle otra vez su sufragio al Frente Amplio, luego de "todos los golpes" que entiende le viene propinando el gobierno.

A López le gusta comparar el sindicato de aquel 1989 en que él entró a trabajar, con el de hoy. Recuerda que en ese entonces, de 3.000 trabajadores había solo 500 afiliados. Que por esto el Suinau no tenía fuerza para reclamar nada. Sostiene que cuando arrancó ganaba el equivalente a lo que hoy son $ 9.000, y celebra que el sueldo mínimo hoy sea de $ 29.000 nominales. "Falta, pero de a poco lo vamos logrando", considera. Él gana $ 39.000 nominales por su puesto como educador en el Inisa y $ 24.000 que recibe del sindicato.

Hace siete años que López no va a trabajar. Su cargo, el de secretario general y el de tesorero están librados —gracias a un convenio que él logró— de desempeñar tareas en la institución, ya que se considera que están full time para el sindicato. Antes, desde que comenzó a desempeñarse como secretario general en el año 2000, solo hacía un tercio del horario.

Es uno de los pocos que logró en el último Consejo de Salarios compensaciones económicas por arriba de la inflación. El sindicato, que tiene una residencia para hijos de trabajadores que van a estudiar a Montevideo y otra casa para quienes llegan a la capital por cuestiones de salud o para cumplir tareas gremiales, inaugurará una colonia de vacaciones en los próximos meses en Costa Azul por un costo de US$ 1.100.000. Se esperaba terminar con las obras hace un año, pero el dinero que se debió desembolsar para defender a los trabajadores enjuiciados por el operativo en el Ceprili hizo que se retrasaran los tiempos. El poder que López ostenta es hijo de estos logros. Y él se ocupa de, en cada asamblea, recordarles a los trabajadores todo lo que se ha conseguido.

Tierra de nadie.

De los 1.300 que trabajan en el Inisa, unos 600 son los que desempeñan tareas de atención directa con los menores privados de libertad; los demás son profesionales (psicólogos, trabajadores sociales, abogados, procuradores, médicos, odontólogos o enfermeros), administrativos, personal de mantenimiento o cocineros.

Los primeros están en la mira de Fulco desde hace tiempo. Ha denunciado amenazas, pero también una serie de irregularidades que hacen que el sistema sea tierra de nadie. Según contaron fuentes del Inisa, siempre suele haber un promedio de 100 trabajadores certificados por estrés. Hay investigaciones internas por funcionarios que, con licencia médica, fueron sorprendidos trabajando en negro en otras actividades. Fulco pedirá este año que se dote el organismo de al menos 400 funcionarios más, con niveles mínimos de formación. Hay trabajadores que desempeñan tareas en los hogares y que no tienen terminada la escuela.

Desde la presidencia del organismo se suele advertir que el enorme poder que tiene el Suinau, concentrado en la figura de López, ha servido para que una gran cantidad de familiares de trabajadores fueran contratados por la institución. La administración de Fulco pidió un informe a nivel interno sobre esta situación luego de detectar que medidas tomadas por la presidencia en determinados hogares llevaban a que trabajadores de otros centros, verdaderamente alejados, también se quejaran. Fue ahí que se descubrió un entramado de hijos, hermanos, primos, esposas e incluso amantes de funcionarios que habían logrado entrar en el sistema.

El mismo López ingresó porque su madre trabajaba allí. Su esposa y uno de sus hijos también integran el Inisa. "Los dos entraron por concurso", aclara él, y dice que otro de sus hijos pujó por un puesto pero perdió. Admite que tiene una prima que desempeña funciones allí, pero aclara que entró en 1988, un año antes que él.

Los que ponen el ojo en el Suinau también señalan que el poder que ha adquirido el sindicato en los últimos años llega a tal punto que le permitió tener injerencia en los tribunales que sirvieron de puerta de entrada para el ingreso de sus familiares. López jura que eso "no es cierto". Aclara que tampoco hay miembros de la lista 10 beneficiados con cargos como directores de centros, sino que quienes lograron eso lo hicieron antes de militar en su agrupación. Sí reconoce que alguna vez ha sugerido a autoridades que ya no están que tengan en cuenta a algún "compañero" para ocupar tal o cual cargo, pero también dice que estos consejos nunca fueron tomados en cuenta.

De todas formas, la denuncia que más pesa sobre el Suinau tiene que ver sin dudas con las múltiples acusaciones de torturas dentro de los centros de reclusión, con prácticas que incluyen submarinos y reclusos desnudos y empapados durante noches enteras a la intemperie. Un informe del Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas de 2014 advirtió sobre palizas, castigos de carácter vejatorio y prácticas como "el paquetito" (atar a una persona de pies y manos con los grilletes enganchados por atrás). Todavía hay sospechas sobre la muerte de Fabián Tomé, un joven detenido que denunció un abuso sexual por parte de un funcionario en 2012, y que cuando salió en libertad fue asesinado.

Estas son las acusaciones que pesan sobre López y su sindicato. Él está dispuesto a seguir hasta las últimas consecuencias. A cambio tiene la lealtad y un poder que, por ahora, transita por un camino seguro.

Una vida dedicada "full time" a la lucha sindical.

José Lorenzo "Joselo" López vive en Montevideo, en un apartamento que comparte con sus tres hijos varones. Su esposa vive en Flores, desde donde viaja los fines de semana a la capital. Ella trabaja en una institución del Inisa en ese departamento. De sus tres hijos, uno de ellos trabaja también en el Inisa y otro, el menor, de 15 años, juega en las inferiores de Peñarol, cuadro del que son fanáticos. López tiene tres hermanos, dos de los cuales viven en Estados Unidos y con los que no tiene una relación cercana. Y a esto se limita toda su familia, ya que sus padres fallecieron tiempo atrás, los dos a los 63 años. Él tiene 43. López está dedicado de lleno a sus tareas gremiales. Hace siete años que no va a trabajar al hogar en Flores en el que conserva un cargo como educador. Por el Suinau recibe un sueldo de $ 25.000, más su salario de $ 39.000 nominales. Pese a que hay rumores sobre su patrimonio, dice que este se limita a la casa donde vive su esposa en Flores, el apartamento en Montevideo y un auto.

"Tengo dudas de si voy a votar al FA"

"Tengo dudas de si voy a seguir votando por el Frente Amplio. No sé qué voy a hacer en 2019. Estoy dolido por lo que pasó con el video (del hogar Ceprili). Me duelen los ataques constantes desde el Poder Ejecutivo", sostiene Joselo López desde su despacho en el sindicato del INAU (Suinau), mientras toma un té con edulcorante. Pese al énfasis en sus palabras, nunca levanta el tono de voz. Ni cuando dice que el polémico video fue una "maniobra orquestada por la presidenta del Inisa, Gabriela Fulco". Él sostiene que las imágenes que muestran el polémico operativo no debieron llegar a la prensa, y alerta que estas fueron filtradas por las propias autoridades. Se defiende de aquellas organizaciones que advierten sobre torturas en los hogares, e insiste en que en base a estas el gobierno los ataca.

López dice que no tiene pensado votar por los partidos tradicionales, pero alerta que las constantes peleas con los gobiernos del Frente Amplio lo tienen cansado. En el camino se anotó algunas victorias, pero también hay derrotas que no se puede sacar de la cabeza. Desde su lugar en COFE logró frenar varios puntos del Estatuto del Funcionario Público que pretendía instaurar el expresidente José Mujica, pero considera que esa lucha terminó con "un empate". Dice que entre los cambios que no pudo evitar está que para aquellos funcionarios que se desempeñaban en el Estado en tareas que llevaban menos de seis horas, ahora tienen que ir seis, y que cuando se contrata a alguien para la misma tarea tiene que ir ocho. "Entonces tenés dos personas con la misma tarea, pero uno trabaja dos horas más y gana lo mismo", se queja.

Estas diferencias con el gobierno son las que también le generan problemas dentro del Pit-Cnt, donde ocupa una silla en el secretariado. Él considera que sus compañeros no son tan determinantes como deberían a la hora de luchar por los avances de los trabajadores. Fuentes del secretariado del Pit-Cnt, en tanto, señalan que las discusiones con López "siempre se dan en el ámbito del respeto", pero alertan que tiene un estilo "muy confrontativo" que hace que "a la primera de cambio él opte por proponer una ocupación o un paro".

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