UN DEBATE QUE SIEMPRE VUELVE

Laicidad a gusto de cada intérprete

La polémica por la virgen del Buceo es una perla más del rosario de acusaciones entre quienes ven una amenaza a la laicidad y quienes advierten una creciente postura antirreligiosa en el Estado. En el interior, el dilema se dirime casi sin debate. En Montevideo, en cambio, no tiene fin.

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Fieles católicos se han reunido varias veces en el punto para una bendición. Foto: A. Colmegna

Hace apenas un mes, la Junta Departamental de San José discutió, argumentó y aprobó sin mucho aspaviento la instalación de una imagen de la sagrada familia católica en un parque público ubicado a los costados del arroyo Mallada. El debate en el plenario duró no más de 15 minutos. Y en el discurso de los cinco ediles que pidieron la palabra se concentran los principales puntos de argumentación sobre los que gira una discusión no saldada en Uruguay: ¿qué es y qué no es la laicidad?

Pero, además, el hecho dejó en evidencia que en este tema el país se divide en dos. Porque si bien en San José hubo disenso —la estatua se aprobó por 21 votos en 28—, la discusión en torno a la laicidad en el interior es mucho menos reñida y apasionada que en Montevideo, es más efímera, y siempre se dilucida a favor de la expresión religiosa.

En la capital, la sociedad está enfrascada hace más de dos años en el debate sobre la pertinencia de instalar una virgen católica en la rambla de Buceo. En el resto de los departamentos las imágenes, grutas, ermitas y monumentos religiosos (en su gran mayoría católicos) pululan en plazas, canteros, a las entradas de los pueblos, a los costados de las rutas y hasta en las cárceles. Hay ejemplos de sobra. Muchos están en lugares que pertenecen al Estado. Otros están en espacios públicos que son de privados, pero las intendencias han ayudado a colocarlos y colaboran con el mantenimiento del lugar (cortan el pasto, allanan los caminos, iluminan el área).

"Nunca hubo una polémica en relación a esto. No he tenido problema con ninguna de las intendencias", dice Carlos Collazzi, que lleva 22 años de obispo de Mercedes y es capaz de evocar de memoria 10 lugares dentro de su diócesis donde lo católico forma parte del espacio público. "Hay un monumento a San Juan Bosco en el cantero de una calle en Juan Lacaze; una imagen de la virgen en la vía pública de Palmitas, Soriano, adonde la gente va y reza; en la entrada a la ciudad de Colonia, hay una cruz que se usó para el Congreso Eucarístico del año 2000; un monumento a la Biblia en la vía pública, fue impulsado por católicos y evangélicos", rememora Collazzi, y reflexiona: "Estamos en un único país y lo que yo veo es que hay una disparidad de criterios".

La semana pasada en Artigas se dio un breve debate en redes sociales porque la intendencia había colaborado con la realización de un vía crucis en la calle. La ayuda consistió en guiar el tránsito, habilitar algunas plazas y —lo más polémico— difundir un afiche realizado por funcionarios municipales en el que se invitaba a participar de la actividad y se explicitaba el "apoyo" de la intendencia que encabeza el nacionalista Pablo Caram. En el gobierno departamental lo justifican como "turismo religioso" y, en todo caso, advierten: "Somos muy amplios y colaboramos con todos, no solo con la Iglesia Católica".

Dice Pablo Galimbeti, el obispo de la diócesis de Salto (que abarca también Artigas, Paysandú y Río Negro), que esa y otras polémicas responden a un concepto de laicidad "un tanto trasnochado".

Galimberti, que tiene en mente también varios ejemplos de monumentos religiosos en su diócesis, recuerda claramente las palabras que utilizó el tres veces intendente de Salto, Eduardo Malaquina (colorado, batllista, no católico), al inaugurar la estatua del Cristo redentor en la costanera de Salto: "Este hombre ha hecho mucho bien a la humanidad".

También en Salto, el exintendente frenteamplista Ramón Fonticiella colaboró con la construcción y el mantenimiento de "el altar del Papa", un mojón de hormigón erigido en el lugar donde Juan Pablo II dio misa en 1988. En 2013, el entonces jefe departamental colorado Germán Coutinho encabezó un acto para rememorar los 25 años de la visita del Papa. "Hay un intercambio vivo, real con la intendencia", concluye Galimberti.

Por estos días, en Durazno, el intendente nacionalista y católico profeso, Carmelo Vidalín, empuja la instalación de una estatua de la virgen María en un predio público de propiedad privada en los accesos a la ciudad. Vidalín colabora con la causa porque, según ha dicho, "va a permitir demostrar nuestra fe y agradecerle a la virgen por todo lo que nos da".

Ayer, el cardenal Daniel Sturla, obispo de Montevideo, asistió a una celebración en Durazno y aprovechó para "felicitarlos" por querer ubicar una imagen de la virgen, "como hay en tantos otros pueblos y ciudades de Uruguay". "Esperemos que en Montevideo también se dé", expresó.

La defensa.

"No es contra la virgen. Con ella, el mayor de mis respetos. El problema es que se busca que la Intendencia de Montevideo ceda un espacio público para ponerla", dice el legislador colorado Ope Pasquet, que se ha convertido en un guardián de la laicidad que propone la Constitución, un embanderado fiel de las seis palabras escritas en el artículo 5 y que a su juicio no dejan lugar a dudas: "El Estado no sostiene religión alguna".

"Eso significa no dar apoyo a ninguna religión. Ni moral ni material. No es sostener a todas las religiones por igual, como creen los que hablan de laicidad positiva. No, la Constitución dice que no se va a sostener ninguna. La posición del Estado es abstencionista: no participa de la religión, no se opone tampoco. En esto no se mete. Da libertad para las personas y para las iglesias, pero la regla para el Estado no es la libertad sino la abstención", dice con claridad y certeza este abogado batllista. Y por las dudas agrega: "Los juristas han estudiado este artículo y no hay dos lecturas. Siempre se interpretó así".

En definitiva, dice Pasquet, "lo que intenta hacer Sturla es modificar el statu quo" diciendo que prevalece una postura "vieja". "Nosotros no queremos cambiar lo que se dijo hace 100 años, que ha dado resultados. Hemos convivido en absoluta paz religiosa en todo este tiempo sin ningún problema. Mientras no haya un cambio constitucional, esta es la postura".

Otro paladín de la laicidad a rajatabla es el expresidente Julio María Sanguinetti, aunque algunos le endilgan el haber apoyado la permanencia de la Cruz del Papa, en Tres Cruces, durante su gobierno. Hace más de un año ya, Sanguinetti explicó en el Correo de los Viernes la diferencia entre ambos monumentos: "Se impone diferenciar entre un mojón urbano que conmemora una visita histórica, de esta pretensión de apropiarse de un espacio público para convertirlo en un virtual templo al aire libre".

En su momento la cosa no fue tan llana y la monumental cruz provocó una discusión que llegó al Parlamento e incluso quebró la unidad de las tres bancadas. Finalmente se aprobó por 19 votos en 31 en el Senado, y 48 en 99 en Diputados.

A 30 años de aquella disputa, algunos políticos entienden que es preciso "defender la laicidad" que sienten "amenazada", y por eso han presentado un proyecto de ley de un único artículo para que se conmemore cada 6 de abril el "Día de la Laicidad". El proyecto lleva la firma de los diputados Pasquet, José Carlos Mahía (Frente Amplio), Graciela Bianchi (Partido Nacional), Iván Posada (Partido Independiente) y Eduardo Rubio (Unidad Popular). Lleva casi un año en la comisión de Constitución y Códigos porque se han pedido sendas prórrogas, pero hace unos días se acordó votarlo sin discusión en comisión el próximo 6 de mayo para que sí se debata luego en el plenario.

Sturla adelantó que le parece bien que exista un Día de la Laicidad, "siempre y cuando la laicidad sea apertura y no cerrazón". De todas formas, distintas voces en la Iglesia Católica ya están cuestionando la fecha elegida para conmemorarlo. El 6 de abril de 1909 fue el día que se prohibió la enseñanza religiosa en las escuelas públicas. Esto aún es materia de debate e incluso hay un proyecto de ley impulsado por exponentes de varios credos para que se vuelva a hablar de estos temas en las aulas.

El obispo de Minas, Jaime Fuentes, propone que el Día de la Laicidad sea el 13 de abril, porque en ese día de 1813 José Artigas dictó las Instrucciones para los representantes orientales en la Asamblea Constituyente de Buenos Aires, y en el artículo 13 estableció que se "promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable". El ecónomo de la Arquidiócesis de Montevideo, Pablo Coimbra, prefiere que la fecha aluda a la Constitución que se plebiscitó el 25 de noviembre de 1917 y entró a regir el 1º de marzo de 1919. "Nos parece más significativo porque allí se establece la separación de la Iglesia del Estado y se garantiza la libertad de religión. Eso sí que fue de consenso", alegó. "Queremos que se sepa que la elección de la fecha no es inocente".

Pasquet asegura que el día elegido se puede rever. En este tema, es claro, nada está libre de connotaciones.

El ataque.

El proyecto de la virgen en la rambla de Montevideo no está muerto del todo, pero casi.

Una primera versión fue presentada ante la intendencia a fines de 2014. La Comisión Honoraria de Espacios Públicos Patrimoniales, en enero de 2015, consideró: "En cuanto a la carga simbólica y representativa de la comunidad católica del país, considerando que existen otros antecedentes de imágenes religiosas de diferentes cultos en la ciudad en general y en la rambla en particular, la Comisión entiende que la propuesta resulta viable".

Hubo, sí, algunos reparos respecto a aspectos estéticos y formales, que la Iglesia corrigió. También evaluó el proyecto la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación, y en noviembre de 2015 lo consideró "viable". El asunto prosperó a nivel municipal pero se trancó en el legislativo departamental. Entró a la Junta el 19 de febrero de 2016 por la Comisión de Nomenclatura pero allí no llegó a discutirse, porque en octubre la bancada del Frente Amplio, en el entendido de que es un asunto político a votar en bloque, resolvió no apoyarlo. El 67% de los ediles rechazó la idea. Según cuenta hoy la coordinadora de la bancada, Adriana Barros, en aquel debate hubo católicos que se pronunciaron en contra y ateos que se manifestaron a favor. El FA no lo ha vuelto a discutir formalmente desde entonces.

Pero la oposición no da el brazo a torcer y ahora pretende saltearse la votación en la comisión y pasar directamente al plenario, "para que quede públicamente expresada" la opción de cada uno, explica el edil nacionalista Daniel Martínez, ferviente defensor del proyecto.

La Iglesia tampoco se rinde. Apoyados en el soporte del nuevo canal audiovisual por internet, lanzaron la campaña "Sí a María" con videos en los que preguntan sobre el valor que reviste la madre de Jesús. Reivindican que el cuarto domingo de enero, en el lugar donde quieren instalar la virgen, los católicos rezan por todos los uruguayos y no por unos pocos. La última vez se congregaron 15 mil.

Desde la Arquidiócesis, Coimbra confirmó que en las próximas semanas seguirán sacando videos. El siguiente será "para rescatar los argumentos a favor" de la imagen. "No se puede desconocer que Uruguay ha sido construido con el aporte de la Iglesia. Queremos reivindicar la verdad histórica", advirtió.

Coimbra dice que lo que quieren no es hacer alrededor de la virgen un sitio de culto, y que incluso seguirán rezando allí con o sin ella. Lo que buscan es "darle a la gente lo mejor" que tienen desde su fe, y ofrecer a la sociedad la imagen de una "figura histórica universal".

De todas formas, el ecónomo, mano derecha de Sturla, asegura que para ellos "no es una batalla de vida o muerte". "Si queremos dar una batalla, es una batalla por la verdad y por el concepto de laicidad. La postura que no compartimos está impregnada de laicismo, en el fondo anticlerical, antirreligioso. La laicidad tal como la entendemos nosotros no debería reprimir a nadie", argumentó Coimbra. "Laicidad positiva —el término que han acuñado— es reconocer la diversidad que tiene la sociedad, y dentro de la ley, no oponerse a expresiones de lo variopinto".

Los católicos sienten que la laicidad solo se pone en tela de juicio cuando se trata de ellos. Se preguntan por qué nadie cuestiona los símbolos masónicos que hace décadas inundan la capital, o por qué la estatua a Iemanjá, la diosa del mar, se instaló en la playa Ramírez prácticamente sin peros.

Algo de razón tienen, según el propio Sanguinetti: "El cardenal dice que esto pasa porque es la Iglesia Católica y en parte tiene razón, porque ella fue oficial y hegemónica, como no lo fue ninguna otra; cuando ahora se excede en sus propuestas, parece asumir una actitud de revancha frente al largo proceso de secularización que ha vivido el país".

Cardenal Daniel Sturla. Foto: Francisco Flores.
Cardenal Daniel Sturla. Foto: Francisco Flores.

El rosario de bendiciones, evento que ya es tradición.

Hace seis años, las comunidades de tres parroquias de Pocitos se plantearon organizar un "rosario de bendiciones" el cuarto domingo de enero en la rambla del Buceo. Esa vez asistieron 1.500 personas y los organizadores se sorprendieron. Desde entonces, la convocatoria no ha parado de crecer, al punto que el año pasado se juntaron 15 mil personas. En el evento se le reza a la virgen María por los más vulnerables, por los políticos, por los no creyentes, entre otros. Ahora hay una comisión de laicos dedicada a la compleja organización, que implica la aprobación de la intendencia cada año, disponer de baños químicos y contratar una empresa para la limpieza. Los gastos (escenario, sillas, audio) corren por cuenta de los fieles que colaboran.

Un vía crucis que sacó chispas.

El Viernes Santo, en la ciudad de Artigas, se realizó como hace varios años una dramatización del camino que hizo Jesús hasta la cruz en la que murió. El vía crucis de este año estuvo cargado de polémica porque ese mismo día, unas horas antes, en Facebook hubo voces en contra de que la intendencia compartiera en esa red social un afiche del evento, y porque allí explícitamente decía que la IMA daba su "apoyo". Algunos consideraron que eso era más grave que la intención de instalar la virgen en Montevideo. "Nuevamente la Intendencia de Artigas violando y denostando la Constitución promocionando el vía crucis", escribió el hijo de un exdiputado blanco.

La polémica llegó a oídos del obispo Pablo Galimberti, que al terminar la procesión se refirió al tema y consideró que la postura respondía a "concepciones de laicidad un poco fuera de tiempo". Dijo: "La laicidad es un concepto que en el mundo ha evolucionado enormemente, pero en Uruguay no, hacés algo y enseguida te sacan amarilla".

Consultado para este informe, el director de Cultura y Turismo de la IMA, Luis Augusto Rodríguez, dijo que la intendencia concebía esa actividad en el marco del "turismo religioso que promueve el mismo Ministerio de Turismo".

"Desde que estamos acá, hay uno de los principios rectores que es el de la diversidad. En ese sentido somos muy amplios y colaboramos con todos, no solo con la Iglesia Católica", planteó, y agregó: "Como abogado y maestro vareliano, defiendo la laicidad. Intentamos apoyar a todos. La idea de abstención es desconocer la realidad de los departamentos: si no damos una mano a la comunidad, no se podría hacer absolutamente nada".

PROYECTO DE LEY.

Proponen que la religión forme parte de la currícula.

En marzo de 2016, la diputada suplente Susana Andrade (Frente Amplio, lista 711) presentó un proyecto de ley para que se conmemore cada 19 de setiembre el "Día Nacional del Diálogo Interreligioso en Uruguay". Pero, además, el proyecto de Andrade, que profesa la religión umbandista, propone retomar la enseñanza de la religión. Según explicó Andrade, la iniciativa surge de un grupo conformado por creyentes de varias religiones en el marco del diálogo interreligioso. En el texto, que aún no ha sido debatido en la Comisión de Constitución y Códigos —donde sí se votará en unos días el proyecto del Día de la Laicidad—, dice: "Se considera de interés nacional la realización de actividades, acciones educativas y campañas de comunicación que contribuyan a la integración de las distintas confesiones; promoviendo encuentros que se traduzcan en aportes colectivos a problemáticas sociales, el diálogo intercultural e interreligioso, entendido este intercambio como garantía de democracia en ejercicio (...). El Estado propenderá a la realización de tales fines mediante el desarrollo de políticas públicas destinadas al cumplimiento de los principios establecidos por esta ley".

De parte de la Arquidiócesis de Montevideo, el ecónomo Pablo Coimbra opinó que "está mal que se enseñe una postura determinada en el sentido de evangelización", pero advirtió que "en países del primer mundo el estudio de la religión forma parte de la currícula". "No es catequesis, es el estudio de la religión desde la mirada antropológica; es no desconocer el aspecto espiritual", argumentó.

Andrade cree que hoy los estudiantes salen "sin saber lo que es un pae o un rabino, pero sí lo que es un cura" porque estos últimos aparecen en varios episodios de la historia. En ese sentido, y también a propósito de la pertinencia o no de la virgen del Buceo, dijo: "A mí no me preocupa la laicidad, lo que sí me preocupa es la inequidad de las representaciones religiosas. En una sociedad fragmentada, no puedo rechazar ninguna expresión de religiosidad".

LO RELIGIOSO EN LA VÍA PÚBLICA: LA LAICIDAD SEGÚN QUIÉN LA MIRE.

Virgen en Florida: “total respaldo”.

En 2007, el gobierno de Florida aceptó y dio "total respaldo" a la donación de un monumento a la virgen de los Treinta y Tres para que fuera colocado en el acceso a la ciudad. El intendente era Juan Giachetto (FA).

El “altar del Papa” y el apoyo en Salto.

Cuando el papa Juan Pablo II visitó Salto, en 1988, la intendencia del colorado Eduardo Malaquina levantó un altar en un espacio público para la misa. Tras el deterioro posterior, se erigió allí un mojón recordatorio.

Estatua a Iemanjá: sin polvareda.

La imagen de Iemanjá, la diosa del mar, fue colocada frente a la Playa Ramírez de Montevideo en 1994, durante la intendencia de Tabaré Vázquez. Fue un proceso sin discusión: se entendió que era una cuestión de equidad.

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