POLÉMICA POR PERROS DE LA CALLE

El incómodo mejor amigo

Para quienes crían ganado, las jaurías de perros son una amenaza constante; para los protectores de animales, los canes han ingresado a la “agenda de derechos” . Detractores y amantes coinciden en que debe haber menos perros. Pero el Estado tiene dificultades para lograrlo.

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Criadores de ganado denuncian permanentes ataques de perros. Foto: V. Rodríguez

Decenas de perros envenenados, marchas en reclamo de mayor protección a los animales, la incalculable cifra de canes callejeros y algunas voces que se alzan a favor de que vuelva la perrera. Se está disputando el rol del mejor amigo del hombre en la sociedad y su vínculo con el Estado.

La polémica se reavivó este mes con los dichos del ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, quien se refirió al problema que implica la gran cantidad de perros sin dueños. "Habrá que resolver qué se hace si eso es una cantidad totalmente inmanejable, o sea: ¿qué pasa si 850.000 perros no tienen dueño? ¿Vamos a mantener 850.000 perros alimentados por el Estado?", cuestionó.

Aguerre se refirió a los perros callejeros luego de que la consultora Equipos revelara que en Uruguay hay una superpoblación canina. El estudio señaló que hay 1.750.000 perros domésticos (con dueño). La cantidad de perros callejeros es un misterio.

El ministro aclaró que no se pretende restaurar la perrera "entendida como máquina de matar perros", pero no pudo evitar que la sola mención de estas instituciones eliminadas en 2009 por la Ley de Bienestar Animal, enfureciera a la comunidad animalista.

Ayer de tarde se realizó una manifestación en Plaza Libertad bajo la consigna "Protección animal, deuda nacional". En Durazno también hubo una protesta contra el "envenenamiento" de 40 perros, lo que para las convocantes de la marcha podría tratarse de una "perrera encubierta". Vecinos de Dolores hicieron una denuncia similar: afirman que esta semana 28 perros fueron envenenados.

Al 85% de la población le parece que el tema de los perros que andan sueltos es "grave" o "muy grave" —al 20% por el bienestar del perro y al 65% por el daño que puedan causar a los humanos—, según la encuesta de Equipos. La presencia de perros sueltos representa múltiples peligros: que ataquen a personas, que se peleen con otros perros o gatos, que se coman animales productivos como ovejas o gallinas —denuncia constante de los productores rurales—, que causen accidentes viales o que transmitan enfermedades. Todo esto, además de ensuciar espacios públicos.

Mientras algunos desean un país más "dog friendly", otros ruegan por un aumento del control. Aunque productores rurales y animalistas no ven el problema de la superpoblación de perros del mismo modo, sí coinciden en los pasos a seguir para solucionarlo.

Los reclamos.

La castración masiva es la medida que más significativamente controla la población perruna. Al haber una gran cantidad de perros que andan sueltos, la reproducción no planificada hace crecer exponencialmente el número de canes, llenando refugios y causando problemas en las calles. Pero, la castración masiva es una solución a mediano plazo: "Si salís a castrar sistemáticamente en cinco años tenés lista de espera para adoptar perros", asegura Juan Echavarría, de Animales Sin Hogar.

El segundo pilar que reclaman, sobre todo los animalistas, es la educación: tanto para fomentar políticas de adopción como para enseñar sobre tenencia responsable, ya que muchos de los perros que protagonizan noticias sobre ataques tienen dueños. Se pide educación para que los tenedores críen a sus perros para que no ataquen y los tengan vigilados o atados.

Tanto propietarios de ganado como animalistas también exigen un control más eficiente de perros agresivos sueltos: porque si bien existe un sistema de fácil acceso para denunciar daños ocasionados por perros (o maltrato hacia ellos), la mayoría de las veces no se aplica una medida y cuando se hace no es inmediata.

En la actualidad el órgano encargado de todos los asuntos caninos es la Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (Cotryba), que depende del Ministerio de Ganadería (MGAP). Ante sus carencias, la comisión suele pedirle a los refugios privados que retiren o alojen los perros callejeros, pero no siempre acceden porque están desbordados.

El presidente de la Cotryba, Enzo Benech, dice al respecto que "en casos especiales, como en Durazno, donde hubo denuncias por perros agresivos, se retiraron dos animales, se reeducaron y se dieron a otros tenedores. Con muchos perros es complicado hacerlo, pero con pocos se hace".

Sin embargo, la representante de los productores rurales en la Cotryba, Fernanda Maldonado, señala que el organismo "no cuenta con caniles ni personal idóneo para el levantamiento de animales".

"La gente no puede hacer mucho más que llorarle al que hace la denuncia en la Cotryba para que busquen una solución, pero a veces no pueden", opina el entrenador de perros Francisco Winterhalter. Para Echavarría, de Animales sin Hogar, "falta el componente principal que es el económico: si no tienen gente para venir a buscar al perro ¿qué van hacer?", plantea.

El último año Cotryba recibió 1.469 denuncias de tenencia irresponsable, pero solo 67 sanciones fueron definidas. Al momento, esta comisión cobró una sola multa por 5 UR ($ 4.958). Las sanciones que fija pueden ser monetarias, o la prohibición de tener otro perro, o un apercibimiento, o la confiscación del animal. La espera hasta que Cotryba toma acciones no responde a la urgencia de quienes se ven amenazados por un perro agresivo o denuncian a un dueño maltratador.

Otro reclamo de referentes de las protectoras de animales es que Cotryba deje de pertenecer al MGAP y vuelva al Ministerio de Educación y Cultura (MEC) como su antecesora la Comisión Nacional Honoraria de Bienestar Animal. "No puede depender de un ministerio cuyo objetivo sea la muerte del animal, como lo es Ganadería", critica Gabriela Moreno, de la protectora SOS Caninos y Equinos.

Lo que se está haciendo.

No se puede multar a un perro, pero a veces también es difícil multar al dueño por no poder vincularlos. Por ello se creó el Registro Nacional Canino (Renac), que será una base de datos que funciona con microchips instalados en la oreja del perro. Este contendrá toda la información relevante del can: su edad, dueño, denuncias previas y enfermedades.

Se está capacitando gratuitamente a más de 600 veterinarios que se registraron en el MGAP para utilizar el sistema. No se sabe cuándo comenzará su obligatoriedad, pero según el presidente de la Cotryba, Benech, la comisión tendrá poder de fiscalización y la potestad de "retirarle el perro" a quien no lo tenga chipeado.

La idea es poder asociar un perro a su tenedor, posibilitando las sanciones correspondientes. Ya hay ocho empresas que proveerán los dispositivos.

En Uruguay ya hay animales con chip. Echavarría sostiene que todos los perros de Animales Sin Hogar los tienen y que cada uno tiene un costo de US$ 3.

La Comisión de Zoonosis ha realizado 300.000 castraciones gratuitas en los últimos 10 años y las intendencias las ha hecho en cifras similares. Además, esta comisión administra medicamentos a poblaciones de perros donde ellos consideran que hay riesgo de contagio de enfermedades que afectan a humanos. Las intendencias también integran el consejo ejecutivo de Cotryba. Allí coordinan enfoques nacionales, pero cada departamento implementa políticas a su medida.

Con todo, las medidas que se toman, ya sea por el Estado o por organizaciones privadas de protección animal, no alcanzan. Por amor o por miedo, todos parecen querer lo mismo: menos perros en la calle. (Producción: Víctor Rodríguez y Daniel Rojas)

Reclaman castración masiva de los animales.

La Sociedad de Medicina Veterinaria, la Asociación Nacional de Protectoras, la Comisión de Zoonosis y los productores rurales reclaman una castración masiva de perros. "Hasta la fecha la Comisión de Zoonosis ha realizado 300.000 castraciones gratuitas y las intendencias han hecho otro tanto", asegura Ciro Ferreira, su presidente. "De no haberse realizado esas castraciones hoy habría de dos a tres millones de perros más",

asegura. Una encuesta realizada por Equipos Consultores, reveló que solo el 34% de los perros en Uruguay está castrado. En las hembras el número trepa a 50% y en machos es solo el 17%.

Desde la Comisión de Zoonosis aseguran que la castración no es perjudicial para el animal y que incluso conlleva beneficios como la disminución del riesgo de algunos tipos de cáncer. La castración también podría evitar que el macho orine para marcar territorio y eliminar el problema del celo —que hace que

habitualmente los perros machos se escapen de sus hogares para perseguir hembras— porque bloquea el sangrado que tienen cada seis meses las perras.

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