FANATIZADOS POR LA PANTALLA

El encanto de Pokémon Go

Semanas después de causar pasiones en todo el mundo, el juego para smartphones llegó a Uruguay. Decenas de personas ya se reunieron en Plaza Independencia a jugarlo y las empresas y liceos empiezan a prohibirlo, pero ¿qué atrae a tantas personas?

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Varias personas salieron a jugar al Pokémon Go. Foto: Marcelo Bonjour

Era 1996 y nacía el mundo Pokémon en Japón. Un juego para Game Boy —una pequeña consola portátil que se popularizó en los años 90— daba la posibilidad de cazar "monstruos de bolsillo" en dos dimensiones. De ahí a la serie animada para televisión, pasando por la tapa de la revista Time y hasta las figuritas coleccionables. Todos querían "atraparlos ya", en sus diferentes formatos. Ahora, 20 años después, estas graciosas criaturas virtuales se aparecen por las calles de Montevideo gracias a la combinación de dos tecnologías: la realidad aumentada y la geolocalización. Captan a miles que andan al acecho por todo el país con sus teléfonos inteligentes como brújula.

Ya hace varias semanas que el nombre del juego suena en los medios de todo el mundo y su aparición ha causado situaciones de todo tipo. Desde divisiones policiales que aprovechan la fiebre para atraer potenciales sospechosos de cometer delitos hasta jugadores que sufren accidentes de tránsito por andar distraídos o personas que encuentran pareja a través del juego. Las descargas de su aplicación para dispositivos móviles superaron las de la aplicación de citas Tinder, y ya a una semana de lanzado en Estados Unidos se convertía en el juego para smartphones más popular de la historia.

En Uruguay el juego recién estuvo disponible para ser descargado este miércoles y en cuestión de horas las búsquedas de Pokémon Go en Google se multiplicaban en un 1.100%, según datos de la empresa. Ni comparando las consultas sobre los Juegos Olímpicos se alcanza el nivel de búsquedas que tuvo el juego en su primer día, ni siquiera al momento de a ceremonia inaugural.

Varias personas salieron a jugar al Pokémon Go. Foto: Marcelo Bonjour
Varias personas salieron a jugar al Pokémon Go. Foto: Marcelo Bonjour

Ya hay liceos que prohiben su uso e incluso empresas que solicitan a sus empleados que no usen la aplicación durante su jornada laboral. Algunas, de hecho, estudian cómo bloquearla. Pero ¿qué la hace tan popular?

Para Rodrigo Alem Fernández, ingeniero industrial, desarrollador de videojuegos y docente en la Universidad ORT, todo tiene que ver con la marca. "Pokémon existe desde 1995 en Japón y en 1998 llegó a occidente. Eso quiere decir que toca a varias generaciones. Yo tengo 30 años y crecí jugando. No solo es marca hiperconocida, es transgeneracional", indicó. "Son personajes entrañables y queribles".

Lo mismo que cuando se coleccionan figuritas, en Pokémon Go el objetivo es tenerlos a todos. Nick Johnson, un estadounidense de 28 años cazó a todos los Pokémon que tenía en su país, un total de 142, a 17 días de lanzado el juego. Esto le implicó jornadas de búsqueda de entre ocho y 10 horas, cientos de dólares de gasto en transporte y lo llevó a adelgazar 4,5 kilos. El afán por "llenar" esta colección virtual es otro de los factores que lo hacen tan popular. Así como abrir un sobre de figuritas está motivado por el "a ver qué me toca ahora" y la ilusión de que llegue esa que falta para llenar la colección, Pokémon Go tienta a los jugadores a seguir caminando y superando "pokeparadas" con la ilusión de que en la próxima esté esa criatura que falta.

Cuando Johnson cazó su último monstruo de bolsillo tuvo que viajar 110 kilómetros, de Brooklyn a Nueva Jersey, para encontrar a Omastar —un Pokémon similar a un caracol, pero con dientes. El preciado dato se lo sopló otro jugador. Y cuantas más personas juegan en una ciudad, más chances hay de que se conforme una comunidad de fanáticos. El juego no tiene un manual ni da muchos trucos o pistas y eso lleva a que se formen grupos y se construyan vínculos a través de la pantalla. "Pokémon Go ha dado lugar a más interacciones de mundo real que cualquier otro videojuego que yo haya jugado", escribió Luke Westway, editor de la revista especializada en tecnología Cnet. "De compartir consejos, trucos, rumores y mitos urbanos emerge la experiencia de juego con más sentido de comunidad que he visto".

Este sábado al mediodía en la Plaza Independencia varias decenas de jóvenes se reunieron para cazar monstruos virtuales, convocados a través de Facebook. Ya hay varios grupos locales formados; "Pokémon GO Uruguay", por ejemplo, ya tiene casi 5.000 miembros y Pokémon Go Montevideo supera los 7.000.

Varias personas salieron a jugar al Pokémon Go. Foto: Marcelo Bonjour
Varias personas salieron a jugar al Pokémon Go. Foto: Marcelo Bonjour

Realidad y virtualidad.

Se habla de "zombies" que caminan por la calle. Una caricatura que circula por redes sociales ilustra a un hombre siendo cabalgado por un Pikachu —uno de los monstruos de bolsillo más famosos del mundo Pokémon— y los chistes que citan al juego están a la orden del día. Sin embargo, los creadores de Pokémon Go se jactan de ser los primeros en lograr sacar a los jugadores a la calle a descubrir los espacios que ofrece la ciudad y disfrutar del aire libre, algo que no hacen las adictivas series televisivas ni los eventos deportivos que se transmiten por televisión.

Hay quienes incluso afirman que el juego podría fomentar el turismo y servir a los comercios y puntos importantes de la ciudad, que recibirían visitas constantes de jugadores —al menos mientras la moda sobreviva. Los menos optimistas, por su parte, lo ven como una forma de evadir la realidad. En palabras del periodista de El País de Madrid, Pablo León: "La pokemanía puede que sea algo sintomático; un reflejo de una sociedad que, harta de la complejidad y la dureza de la realidad, prefiere invertir su tiempo en algo sencillo, placentero y entretenido. Prefiere jugar a Pokémon que pelear por su felicidad".

Es imposible imaginar una cultura sin juegos, dijo a The Guardian Irving Finkel, curador del British Museum y especialista en juegos antiguos. El Twister, por ejemplo, fue descrito como "sexo en una caja", en el contexto de una revolución sexual en los años 60 en Estados Unidos. Del Tetris, una invención rusa en épocas de Guerra Fría, se llegó a especular que podría ser parte de un plan del "imperio maligno" para reducir la productividad de los estadounidenses. Eso hace surgir una pregunta inevitable. Si lo que juega una sociedad de alguna manera la describe: ¿qué dice el fenómeno Pokémon Go de la sociedad actual?

Los problemas de seguridad física y virtual del juego.

A medida que Pokémon Go va llegando a los diferentes países, las preocupaciones por la seguridad se repiten. Chile, Perú, Bolivia y Colombia fueron los primeros países latinoamericanos en tomar medidas, según un reporte de BBC. Se emitieron recomendaciones y se organizaron campañas para alertar a los jugadores. Esta semana, el Ministerio del Interior emitió sus propias sugerencias para los fanáticos, entre las que se encuentra tener cuidado al sacar el teléfono en la vía pública, evitar lugares poco frecuentados o mal iluminados, prestar atención al tránsito y desconfiar de los "señuelos" que aparecen en redes sociales, pues podrían ser colocados por delincuentes.

Irán se convirtió en el primer país que prohibió el juego "por razones de seguridad". El país tampoco permite usar Facebook o Twitter dentro de sus fronteras, aunque por ahora la aplicación de mensajería Telegram sí funciona.

En Israel, por otra parte, una aseguradora incluyó a los accidentes por jugar a Pokémon Go entre los sucesos a los que brinda cobertura, al mismo nivel que lo hace con los deportes de alto riesgo. Israel restringió su uso a los funcionarios militares por miedo a que surjan filtraciones a través de la app. Es que además de la distracción que provoca la pantalla y los riesgos físicos que esto conlleva, también hay otro problema y es que la aplicación tiene acceso a la ubicación de los jugadores en tiempo real. El problema que esto supone es que si la información cayera en las manos equivocadas, podría poner en riesgo a los usuarios, pero no es nada nuevo. Quienes tienen cuentas de Google, por ejemplo, y llevan activada la geolocalización, pueden encontrar, entre los datos que el gigante informático guarda de sus usuarios, un mapa con todos los movimientos del dispositivo ordenados por fecha y hora.

CLAVES PARA ENTENDER EL JUEGO.

¿Cómo jugar?

Alcanza con descargar la app en iOS o Android. Luego de crear una cuenta el usuario puede diseñarse un avatar y comenzar a recorrer las calles en busca de Pokémon, para cazarlos a todos.

¿Cómo se atrapan?

Cuando uno de los monstruos aparece hay que ir al lugar del mapa en que está y apuntar el teléfono en su dirección. Luego hay que tirarle pokebolas hasta lograr atraparlo.

¿Qué son las pokebolas?

Son las herramientas que permiten capturarlos. Al lanzárselas a los Pokémon se activa un círculo de color a su alrededor —verde, amarillo o rojo— que muestra la dificultad que supone.

¿Para qué sirven las pokeparadas?

Las pokebolas se acaban y para recargarlas es necesario ir a estos puntos en el mapa. Son lugares de interés. También hacen aparecer Pokémon tras recorrer cierta distancia.

¿Cómo aparecen los Pokémon?

Si se tiene la aplicación abierta, pueden estar en todos lados. Para verlos hay que estar en movimiento y a veces más de una persona puede captar al mismo con un celular.

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