Buen momento para el turismo

Creación de una pequeña potencia

La gradual decadencia del ingreso de turistas a Uruguay, iniciada en 2012 debido a las medidas cambiarias de Argentina, da señales de remitir, al menos si se observan las cifras del primer trimestre de este año.

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El ingreso de turistas a Uruguay muestra una firme tendencia al alza. Foto: R.Figueredo.

El récord histórico de 2011, cuando arribaron 2.960.155 visitantes, decayó hasta los 2,8 millones el año pasado. Pero entre el 1° de enero y el 31 de marzo de 2015 ingresaron al país 990.030 turistas, 11,62% más que en el mismo período de 2014, cuando arribaron 887.000, dijo a El País la ministra de Turismo y Deporte, Liliam Kechichian.

Pese a ese inicio auspicioso, el número de visitantes en el verano 2015 aún estuvo 6,8% por debajo de 2011, cuando la región nadaba en la prosperidad.

Los ingresos en dinero también aumentaron pero en menor proporción, pues el gasto per capita, que cae desde 2012, volvió a descender un 3% en promedio. Los turistas dejaron en Uruguay un total de 830 millones de dólares este verano, un 7,65% más que el año pasado.

La situación económica argentina tiende a estabilizarse, por lo que el ingreso de viajeros de ese origen el último verano creció casi 10%. Mientras tanto la visita de brasileños, cuyos precios entonces no estaban tan alejados de los de Uruguay, aumentó un notable 28%.

El optimismo oficial contrasta con cierto escepticismo de los operadores. "Las cifras manejadas llenan el ojo pero no el bolsillo del comerciante", dijo a El País Francisco Bistiancic, presidente de Adipe-Cidem, la gremial que nuclea a las inmobiliarias de Punta del Este.

Ascenso de largo plazo.

Pese a todos los altibajos, Uruguay se convirtió en un pequeño coloso del turismo tras una escalada que lleva al menos 60 años —aunque los orígenes se remontan a las décadas finales del siglo XIX. El número de turistas ingresados a Uruguay superó el medio millón en 1964, el millón en 1978-1979, los dos millones en 1993, y arañaron los tres millones en 2011.

Ya en la década de 1990 el sector registró un ingreso de divisas similar al generado por las exportaciones tradicionales. Y en el siglo XXI diversificó el origen de los viajeros, que aumentaron casi hasta igualar la población del país, cosa que ocurre en España y pocos países más.

Claro que hubo derrumbes: a inicios de la década de 1950, por las medidas proteccionistas del segundo gobierno de Juan Domingo Perón; o en 1981-1982 y 2001-2002, por grandes devaluaciones de la moneda argentina, seguidas por graves crisis en la economía uruguaya. El último shock proveniente de Argentina fueron las medidas cambiarias restrictivas de 2012 y los impuestos a las compras en el exterior con tarjetas de crédito.

La hora de Brasil.

El auge de las materias primas benefició al grueso de la población de América Latina. Decenas de millones salieron de la pobreza y las clases medias comenzaron a viajar al exterior. La cultura del turismo, que se masificó después de la Segunda Guerra Mundial gracias al avión y al automóvil, terminó de amarrar en la región.

La auténtica novedad de los últimos años en Uruguay ha sido la recepción masiva de brasileños, quienes pasaron de 118.400 en 2002 (una etapa crítica para el Mercosur) a unos 470.000 este año.

Los brasileños "solían ir a Buenos Aires y no tanto venir a Uruguay", afirmó Kechichian. Ahora "vienen a hacer compras, a jugar en los casinos, vienen por la gastronomía". "No competimos tanto con playas, porque las tienen de todo tipo, sino más bien por servicios y escala humana, pues habitan grandes ciudades y pretenden algo diferente", agregó la ministra.

También comentó que 40 millones de personas que han salido de la pobreza en Brasil consideran realizar un viaje "en los próximos seis meses", según encuestas. "Es un visitante objetivo para Montevideo, para la Costa de Oro, para Piriápolis, la costa de Rocha o Colonia, que está recibiendo brasileños como nunca".

El área de Punta del Este los atrae por su glamour y su escala relativamente reducida. "El paulista rico va a Buzios, Río, Punta del Este, José Ignacio", precisó Kechichian. "Son clientes tradicionales de hotel pero empiezan a comprar" apartamentos, casas o chacras.

Mientras tanto, la clase media de Río Grande del Sur viaja por tierra, muchas veces en su propio vehículo. De Porto Alegre a Montevideo median 800 kilómetros que se hacen en 11 o 12 horas. Desde Pelotas hay menos de 600 kilómetros. No son grandes distancias para los brasileños, habituados a los viajes largos.

Al son del tipo de cambio.

Los operadores turísticos suelen hablar de una retracción notoria en los últimos años: menos turistas pero, sobre todo, menos gasto. De hecho, la actividad de hoteles y restaurantes, que creció con fuerza entre 2004 y 2011, se muestra casi estancada desde entonces.

También hay un fuerte retraimiento de la industria de la construcción en las zonas costeras de Uruguay, que durante años se alimentó en particular de dinero argentino. "Se cortó el ingreso de dinero argentino con el solo anuncio" del acuerdo de intercambio de información tributaria que rige desde febrero de 2013, resumió Francisco Bistiancic, el presidente de la gremial de inmobiliarias de Punta del Este. Hasta entonces cerca del 70% de las compraventas o de los proyectos de construcción eran de origen argentino: "Grandes o pequeños ahorristas que guardaban su dinero en ladrillos porque no confiaban en el dólar o en otros papeles. Pero desde entonces los argentinos se convirtieron en los principales inversores latinoamericanos en Miami, por encima incluso de los brasileños", afirmó el operador.

Los precios no se han derrumbado porque "la gente no se desprende fácilmente de las propiedades: espera una vuelta del mercado", comentó Bistiancic.

Para Kechichian, "los argentinos están expectantes". "Este es un año muy particular para ellos, pues en octubre habrá elecciones nacionales y luego un cambio de gobierno", apreció.

Después de serios sacudones económicos y financieros, este año transcurre en Argentina con relativa calma. El dólar oficial se mantiene en torno a 8,8 pesos y el dólar libre o en "negro" más común, el "blue", vale alrededor de 12,5.

Argentina está barata aunque ya no tanto. Pero ahora se abrió una brecha cambiaria con el otro vecino. La moneda de Brasil, el real, se ha depreciado más de 10% frente al dólar en los últimos cuatro meses, y alrededor de 30% en el último año. El peso uruguayo se devaluó mucho menos: alrededor de 14% ante el dólar en los últimos 12 meses.

"Nuestros estudios nos dicen que el impacto de una devaluación no se ve de inmediato, sino a los tres, cuatro o cinco meses", dijo Kechichian. "Este verano entonces no tuvimos ningún impacto negativo sino que, por el contrario, el número de brasileños aumentó mucho".

Bistiancic evitó los pronósticos. "Desde hace 10 o 15 años las temporadas son imprevisibles: cambios en la región, cambios en las economías —explicó. Pero es muy cierto que Uruguay ahora está caro en el concierto internacional, lo que nos resta competitividad en la región".

Tipo de cambio aún beneficia a uruguayos en el barrio.

Ya no hay bicocas en Argentina, como el año pasado, por lo que los uruguayos van menos. Mientras tanto la moneda brasileña se depreció casi 40% ante el dólar en el año cerrado en marzo. Entonces los uruguayos, todavía beneficiados por un dólar barato, corrieron en Semana Santa hacia Río Grande del Sur y Florianópolis. Pero en las últimas semanas el real recuperó algo sus fuerzas y la baratura, aunque significativa, no es tanta. En fin: el turismo de ocasión es cosa de jugadores rápidos. "La balanza comercial del turismo mejoró, pues el año pasado mucha gente se iba a Buenos Aires", dijo a El País la ministra de Turismo, Liliam Kechichian. En el primer trimestre de 2015, período que casi no incluye a viajeros de Semana Santa, "625.000 uruguayos viajaron al exterior y gastaron 292 millones de dólares, 100 menos que el año pasado".

Perfil de quienes visitan Uruguay.

El ingreso de argentinos, que desde hace al menos dos décadas ronda el millón y medio de personas, ha permanecido más o menos estable. Pero los visitantes brasileños se multiplicaron por cuatro desde 2002, y los chilenos, si bien son relativamente escasos, han triplicado su presencia.

El 62% de los visitantes de 2013 eran argentinos, 13,9% brasileños y 9,8% uruguayos residentes en el exterior. En 2014-2015 los brasileños continuaron ganando peso relativo a costa de los argentinos.

Punta del Este es, por lejos, el destino turístico que más dinero deja: 42,2% del total ingresado en 2013, seguido por Montevideo (27,2%) y el litoral termal (7,9%). El peso relativo de Punta del Este crece en verano. El turismo allí representó "el 60% de los ingresos de divisas", indicó el subsecretario de Turismo, Benjamín Liberoff.

El sector turístico uruguayo empleaba a unas 101.000 personas en 2013: el 5,7% del total de los puestos de trabajo del país, aunque con un peso relativo mayor en los departamentos de Maldonado (10,5%) y Colonia (8,1%).

uEl 61% de los argentinos proviene de Buenos Aires. Mientras, tres de cada cuatro brasileños que ingresan en verano provienen de Río Grande del Sur, en tanto alrededor del 18% mora en San Pablo. Pero en el resto del año los paulistas decrecen.

El número de uruguayos que regresa al país de visita ha oscilado entre 260.000 y 385.000 en los últimos 15 años, dependiendo de la coyuntura económica de los países de residencia. El máximo se dio en 1999 y el mínimo en 2002, cuando Argentina cayó en crisis. De allí proviene el 80% de los uruguayos que vuelve a casa, particularmente a fin de año.

Los uruguayos viajan cada vez más al exterior, en particular desde 2011. Según el anuario 2014 del Ministerio de Turismo, en 2013 se registraron 2.281.472 viajes de uruguayos, un 25,6% más que en 2012. En 2010-2013 los viajes de uruguayos crecieron 122%. La gran mayoría (77%) se dirigió a Argentina y Brasil (8,4%).

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