el dilema de volver a uruguay

Las dos caras del retorno

Entre los que vuelven al país están los que rehacen sus vidas, trabajos, contactos y hogares y aquellos que deben volver a emigrar. Las estadísticas muestran que ya no retornan tantos uruguayos como en años anteriores y sigue habiendo dificultades a nivel laboral y en la validación de conocimientos.

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Falta de datos sobre quienes vuelven a emigrar, hace imposible conocer causas. Foto: F. Ponzetto

Tras vivir en Uruguay durante ocho años como retornado, Néstor Rivero abandonó el país la semana pasada. Decidió dejar su negocio de jardinería y su vivienda en Ciudad de la Costa y partió con su esposa y sus tres hijos hacia el aeropuerto de Carrasco. Con lo necesario en las valijas y la esperanza de encontrar un futuro mejor en Nueva Jersey, Estados Unidos, la familia se despidió de amigos y parientes y emprendió la retirada.

El caso de María Dolores Delgado es opuesto. En 2002 el negocio de su esposo quebró y tuvieron que emigrar a España con sus dos hijos. El regreso, como en muchos casos, estuvo marcado por la crisis económica que sufrió España en 2009. Cuando hacia 2013 surgió una posibilidad de trabajo en Uruguay que les permitía escapar de la complicada situación del país, decidieron volver. "Fue un año de incertidumbre. A mi edad, a los 51, tenía mucho miedo de empezar de cero otra vez", contó. Pero para ella, volver a irse está fuera de cuestionamiento. "Aunque se venga la crisis mundial no me voy más de mi casa ni de mi país".

Ninguno de los dos uruguayos se arrepiente de sus migraciones anteriores. Para Dolores, su tiempo en España implicó formación y apertura al mundo. Para Néstor, vivir en Uruguay con su familia era algo que tenía que probar.

El boom de retornados a Uruguay pasó y las historias de Néstor y de Dolores son dos caras opuestas de un mismo fenómeno que ocurre, principalmente, desde la crisis económica que afectó a Europa y Estados Unidos. El pico de retornos ocurrió entre 2010 y 2012 y si bien viene disminuyendo, el flujo sigue siendo importante si se compara con años anteriores, explicó el demógrafo de Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República Martín Koolhaas, quien estudió el fenómeno de retorno reciente para su tesis de maestría durante 2015.


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Perfil.

Koolhaas procesó datos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) y concluyó que en 2014 Uruguay recibió a 4.420 compatriotas. Por una pequeña diferencia fueron más hombres que mujeres, en su mayoría en plena edad económicamente activa y probablemente en busca de empleo. La mayor parte de ellos volvió desde España.

Entre el total de retornados de 2015, fueron 1.019 quienes se presentaron voluntariamente en la Oficina de Retorno y Bienvenida del Ministerio de Relaciones Exteriores; en 2014 habían sido 2.307.


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Si se suman los totales por año entre 2011 y 2015 la cifra asciende a 11.640, con el pico más alto en 2012, según datos proporcionados por Cancillería. Si se contrasta con los resultados de la ECH, esto representa aproximadamente un tercio de la cantidad de retornados que se estima recibió el país y corresponde a aquellos que solicitaron asistencia al ministerio.

Entre estas personas, un 66% consideró que sus condiciones de residencia en el exterior eran buenas, un 21% las valoró como regulares, un 10% como muy buenas y para un 2% fueron malas. Casi un 60% del total de estos retornados habían emigrado entre 2001 y 2010.


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Desde 2008, Uruguay ha llevado adelante una política para favorecer el retorno de uruguayos. Cancillería estima que la diáspora está integrada por 529.400 compatriotas, aunque podrían ser más. Se creó la Oficina de Retorno y Bienvenida en el Ministerio de Relaciones Exteriores para coordinar las acciones entre ministerios y llevar un registro de quienes retornan y se facilitaron aspectos del regreso, como la posibilidad de ingresar al país con enseres, herramientas, máquinas y vehículos sin pagar derechos de aduanas y tributos, algo que María Dolores supo aprovechar.

Mientras vivió en España se formó en técnicas de masaje, estética y drenaje linfático para personas operadas de cáncer de mama y trabajó en una clínica de fisioterapia. Gracias a que pudo traer sus equipos especializados, instaló su propio consultorio y con algo de publicidad y recomendaciones de amigos y familiares puso su negocio en marcha. De sus dos hijos, solo volvió la hija menor, quien tiempo después volvió a emigrar. "Ellos son sin tierra", comenta entre el pesar por la distancia y el reconocimiento de la riqueza que aporta viajar por el mundo.


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Néstor y su familia, por su parte, retornaron en 2007. Se instalaron en Lomas de Solymar y emprendieron un negocio en jardinería que les permitió mantenerse. Sin embargo, aunque trabajaran muchas horas de lunes a sábado y los clientes abundaran, la plata no alcanzaba. Es que su expectativa a la hora de volver era poder acumular conocimiento y dinero para reinvertirlo y hacer que su negocio se expandiera, pero en los ocho años en que vivió en el país esto no ocurrió como esperaba: las deudas crecían y la ganancia no. "Cuando a mí me preguntan por qué me fui, respondo que el Uruguay es un país muy caro", explicó. "Siempre fue más complicado que acá (Estados Unidos). Tenés muchas dificultades para empezar un negocio pequeño y las leyes y las obligaciones que tenés que pagar te pasan por encima".

Obstáculos.

"Son muchos los retornados que se vuelven a ir", dijo a El País Julio César Boffano, uno de los voceros de la agrupación Retornados a Uruguay. "Después de todo lo que implica el retornar, el tener que vender las pocas cosas que te quedan para volver a irte es una frustración muy grande". Según indicó, entre los vinculados a la organización y hasta comienzos del año pasado había más de 60 casos de retornados que reemigraron.

Cancillería no cuenta con datos sobre este fenómeno, que se conoce como migración circular. En su investigación, Koolhaas plantea la necesidad de tener datos para saber si quienes se vuelven a ir lo hacen porque las condiciones para su integración no son favorables.


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El grupo de retornados se formó en 2012 y pretendía servir de nexo con las autoridades para hacer escuchar los principales problemas que tienen para la reinserción, además de colaborar con aquellos que están fuera del país para que realicen un retorno planificado. La inserción laboral, el acceso a vivienda, la reválida de títulos (ver recuadro en página 8) y reconocimiento de saberes adquiridos en el exterior, además de acceso a la información, son algunos de los problemas con los que tienen que lidiar, explican.

"Identifico que ser retornado siempre trae aparejada una desventaja para la inserción laboral", explicó Koolhaas, quien agregó que esto se va atenuando con el paso del tiempo y que los principales problemas que tiene el retornado tienen que ver con la pérdida de redes, la interrupción con el trabajo anterior y obstáculos para poner en práctica tanto los conocimientos como el capital o los contactos obtenidos en el exterior. "En particular, parecería que el contexto de crisis del que provienen los retornados que vivieron en España y Estados Unidos los sitúa en condiciones de reinserción desventajosas, en tanto sus estrategias de retorno han sido menos preparadas", apunta Koolhaas en su tesis. El demógrafo concluyó que para los retornados recientes, es decir, aquellos que volvieron en los cinco años previos a la realización de las encuestas, el desempleo, el subempleo, los trabajos sin aportes a la seguridad social y los puestos mal remunerados eran más frecuentes en comparación con los no migrantes. Según datos de la ECH de 2013, la tasa de desempleo entre retornados recientes fue de un 10,5% mientras que ese año la media en el país fue de 6,1%.

Según Cancillería, las dificultades que enfrentan los retornados tienen que ver con la pérdida de vínculos y redes en el país y la edad de quien retorna, que puede suponer un problema a la hora de insertarse en el mercado laboral, algo que no ocurre solo en Uruguay. Además, destacan un componente psicológico vinculado a la situación personal y familiar que tiene un rol importante. Esto, apuntan, define la forma en la que se reintegran.

Desde Retornados a Uruguay consideran que se necesita más coordinación entre los ministerios, ya que muchos de los trámites deben realizarse en distintas instituciones. "No puede ser que haya una cosa en el Ministerio de Desarrollo Social, otra en de Relaciones Exteriores, otra en el de Trabajo y que entre ellos no coordinen mucho", apuntó Boffano, aunque destacó también la colaboración de Cancillería y las políticas llevadas a cabo desde 2008, que fueron "un gran avance para el Uruguay, porque no se tenía nada".

Aunque en los últimos meses la actividad del grupo mermó, para 2016 pretenden rearmarse. En el pasado, trabajaron junto con las autoridades para ayudar a la inserción de los retornados, por ejemplo, para darles la posibilidad de acreditar saberes a través de UTU y obtener cargos de docencia en la institución.

Balance.

Desde hace varios años la argentina radicada en Uruguay Patricia Mesiano administra el grupo de Facebook Volviendo al Uruguay. Allí recibe todo tipo de consultas de personas que quieren volver o que tienen dudas. Una publicación fija en el muro de la página explica algunos de los asuntos que suelen preocupar a los que quieren volver. Patricia vive junto a su esposo, Hugo, que retornó al país con ella en 2013 luego de vivir un tiempo en España. Antes de eso, ya habían vivido en el país, entre 2001 y 2006 y habían emigrado por circunstancias económicas.

Su regreso en 2013 fue apenas con una valija. A partir de ahí todo fue reinventarse. Obtuvieron una garantía del Ministerio de Vivienda para alquilar y un subsidio que les permitió asentarse en Piriápolis. Comenzó con un trabajo dependiente pero pronto formó su negocio de alimentos naturales.

Para Patricia, las facilidades están, lo importante es obtener la información y no generarse falsas ilusiones. En la página que administra intenta contestar todas las dudas que llegan de afuera de forma que quienes vuelvan lo hagan informados. En situaciones, explicó, quienes viven en países de primer mundo se acostumbran a ciertas comodidades y facilidades que en Uruguay no existen. "Si allá te regalan los autos, vos tenés que saber que en Uruguay no es esa la realidad".

El gobierno ha realizado esfuerzos por reunir toda la información necesaria para quienes vuelven. Se creó el Manual para el Retorno con información para los que traen enseres, vehículos y herramientas, y guías de apoyo al inmigrante que abarcan la información relevante sobre salud, educación, seguros, subsidios, trámites necesarios, entre otros. A todos estos documentos se puede acceder a través de la página web de cancillería, en la pestaña "Servicios al ciudadano".

En el ministerio consideran que la ley de migración de 2008, los cambios en los procedimientos y la capacitación de funcionarios diplomáticos y administrativos, entre otras acciones que se han llevado a cabo, fueron fundamentales para la construcción de una política pública de migración en estos últimos años. Actualmente, los retornados pueden acceder a garantías del Ministerio de Vivienda, tickets de alimentación semanales hasta que se cobre el primer sueldo en casos que se justifique, asistencia de salud en la Administración de los Servicios de Salud del Estado gratis por un año, convenios internacionales para hacer valer sus aportes sociales mientras estaban en el exterior a la hora de jubilarse, descuentos en el Banco de Seguros del Estado, entre otros beneficios.

Desde cero.

A la ONG Idas y Vueltas llegaron dos uruguayos retornados este miércoles. La cantidad se redujo, explicó su directora, Rinche Roodenburg. Afirma que les sigue siendo difícil obtener la información que necesitan. "Muchas veces la gente no sabe lo que busca", explicó.

A los retornados se los asiste con la elaboración del currículum, establecimiento de conexiones y atención psicológica. A diferencia de los inmigrantes, explicó la técnica en Recursos Humanos Jennifer Maneiro que trabaja con la ONG, los retornados suelen venir de países de primer mundo y eso hace que sus expectativas respecto al país sean mayores. "Volver acá es un atraso para ellos en comparación al mundo al que están acostumbrados", dijo y agregó "no es lo mismo un salario en España trabajando de mozo que acá en Uruguay". Por eso, es importante la planificación, algo a lo que todos los actores involucrados apuntan.

En el caso de Néstor, volver había sido uno de sus objetivos desde que formó su familia. "Hubiéramos vuelto al Uruguay con cualquier gobierno porque sentíamos que era algo que teníamos que hacer". Néstor sigue sintiendo a la Ciudad de la Costa como su "paraíso" en la tierra, pero entiende que lo suyo está en el exterior, donde la familia de su esposa los recibió con los brazos abiertos. Estabilidad, una cuenta para ahorrar algunos dólares, trabajo, vacaciones que no impliquen un sacrificio y una mejor educación para sus hijos es lo que busca ahora. A pesar del gusto amargo de la retirada, el retorno era necesario: "Nos hubiéramos quedado con la duda toda la vida".

Estudiar afuera y ejercer en Uruguay.

Gabriela es arquitecta recibida en Uruguay y emigró a Italia hace algunos años. Revalidar su título le llevó más de dos años y algunos exámenes, además del pago de la traducción completa de todos los programas de las diferentes cátedras de la Facultad de la Universidad de la República.

Es que el problema de las demoras a la hora de renovar títulos no es un patrimonio del Uruguay. "El reconocimiento de estudios y títulos o grados universitarios es uno de los pilares de la movilidad de personas a nivel regional o internacional", explica la integrante de la subcomisión de reconocimiento de títulos y estudios de Educación Superior de la Universidad de la República, Panambí Abadie.

En Uruguay, la organización que revalida estudios del extranjero es la Universidad de la República. El proceso y el trato que se le da a cada caso depende de cada una de las diferentes facultades. Cuando se realiza una solicitud de reválida se analizan los antecedentes que tiene cada caso para tomar referencias y luego se estudia la carga horaria y los contenidos de los programas de la carrera que la persona en cuestión cursó.

El trámite puede llevar unos pocos meses o años y los problemas que esto conlleva son los mismos tanto para retornados como para extranjeros que estudiaron fuera del país. En Uruguay hay universidades donde los procesos están más aceitados y se dan más rápidamente, como la Facultad de Agronomía a la hora de acreditar carreras del Mercosur, o la Facultad de Química.

Rinche Roodenburg, directora de la ONG Idas y Vueltas, destacó el problema de la reválida de títulos como uno de los principales a los que se deben enfrentar los profesionales que retornan. "Es dramático", comentó, "puede tardar muchísimo". Esto reduce las posibilidades de trabajo para quienes buscan insertarse dentro del ámbito de la profesión que estudiaron.

Así lo constatan también desde el grupo Retornados a Uruguay y lo reconocen desde el Ministerio de Relaciones Exteriores. "Tanto la Oficina de Retorno y Bienvenida como así también la Junta Nacional de Migración han desarrollado intensas gestiones con las autoridades de la Universidad de la República a los efectos de mejorar los mecanismos en el proceso de reconocimiento y revalidación de títulos", remarcaron.

En Europa, constató Abadie en un informe que realizó para la universidad, se está dando la tendencia a reemplazar, mediante convenios, la reválida por el reconocimiento. Esto quiere decir que ya no se comparan los programas de estudio en busca de diferencias sino que se aceptan títulos equivalentes considerando que las diferencias no sean sustanciales. "Ello nace de la necesidad de contar con una herramienta flexible para operar en un escenario de una gran complejidad debido a la creciente diversificación de títulos, de formas de aprendizaje, de programas e instituciones", destacó y agregó que los sistemas rígidos ya no podían seguir funcionando.

Existe un cierto miedo, por parte de las instituciones, sostiene Abadie, a validar programas de estudio de calidades inferiores. Es que el hecho de reconocer como válida la formación de una persona es habilitarla a ejercer.

Dos formas en las que los largos plazos y las complicaciones que llevan los procesos se pueden reducir, indica la especialista, son a través de convenios entre países o en base a acreditaciones de instituciones que evalúen la calidad de los programas, de forma que las carreras de instituciones que reciban el aval cuenten con una especie de control de calidad.

Uruguay tiene acuerdos con dos países de la región. Uno es con Cuba, para la carrera de medicina y otro es con Chile, para todas las carreras. En el caso de Cuba funciona como una reválida automática e implica que no se revisa cátedra por cátedra el programa. En el caso de Chile, hay un acuerdo que viene de principios de siglo XX y establece que automáticamente se revaliden los títulos de forma recíproca entre ambos países.

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