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Esté
donde esté, el uruguayo encuentra la manera de hacer alguna
carne a las brasas, con los cortes y la leña que encuentre,
pero lo más parecido posible a como acostumbraba a degustarlo
en el paisito.
Los más entusiastas sueñan con un parrillero bien
criollo y eso sólo se logra con un albañil en Uruguay
... a menos que uno tenga un mínimo de destreza y dedique
algún fin de semana a seguir las precisas instrucciones del
Arq. Diego C. Venturini en un trabajo que en su momento recogió
el memorable almanaque anual del Banco de Seguros sin sospechar
que esa excelente contribución al criollismo podía
resultar de gran utilidad para los compatriotas que residen a miles
de quilómetros sin otro auxilio que sus planos y sus instrucciones.
INTRODUCCION
El tema que hoy nos ocupa, está enfocado hacia los parrilleros
familiares, de uso esporádico. Los parrilleros usados comercialmente,
generalmente de uso continuo, tienen algunas características
y requisitos que tendrán que estudiarse específicamente.
Si bien nos dedicaremos al estudio del parrillero propiamente dicho,
es importante considerar varios elementos que lo pueden complementar.
Esto es, un espacio exterior adecuado, una zona pavimentada, donde
se pueda instalar una mesa con sus asientos, una pileta cerca para
preparar los alimentos; protección del sol y/o lluvia que
se podrá realizar con diferentes especies vegetales, pérgolas,
toldos, techos de chapa, losa
de hormigón, etc.
Su emplazamiento convendrá hacerlo en un lugar resguardado
en lo posible de las fuertes corrientes de aire.
Entre los elementos que componen el parrillero analizaremos los
siguientes:
I) canasto leñero
II) parrilla
III) pavimento receptor de brasas
IV) campana de humos y chimemea
I-Canasto
leñero
Es un armazón metálico donde se produce la combustión
de la leña. Su función es la de facilitar la obtención
de brasas.
Generalmente se lo hace con varillas de hierro redondo de diámetros
que oscilan entre los 10 mm. y los 19 mm. unidos por soldadura.
Debido a su exposición directa al fuego, con el transcurso
del tiempo sufre el proceso de corrosión. Por ende conviene
que sea de fácil sustitución.

Para
mantener una correcta combustión y obtener fácilmente
las brasas, la separación entre la base del canasto y el
pavimento, tiene que ser de 15 a 20 cm.

A
efectos de tener más libre el pavimento para la extracción
y corrimiento de las brasas, se puede colocar un un modelo de canasto
que sustituya sus patas delanteras por dos grampas amuradas que
resistan la tendencia al vuelco del mismo. A su vez, cuanto más
separadas del piso están colocadas, menos esfuerzo tendrán
que soportar.
Para no forzar demasiado a las referidas grampas, cuya sustitución
resulta complicada, conviene que el canasto apoye en el piso del
hogar a través de sus patas posteriores.
II-
Parrilla
Es el soporte metálico donde se depositan los alimentos para
su cocción.
Es muy común verla hecha con un cuadro perimetral de hierro
(de perfil L o de una gruesa varilla redonda) al que se le sueldan
de 6 u 8 mm. de diámetro.

La
distancia entre varillas debe ser tal que impida la caída
de los pequeños alimentos y a su vez deje pasar el calor
por radiación que emitan las brasas. Dicha distancia puede
aumentarse en determinadas zonas o ser uniforme en toda su longitud,
En este último caso la separación libre entre las
varillas será de 1,5 cm.
El ancho máximo de la parrilla, para no facilitar la salida
de humos por la boca del parrillero, estará condicionado
por la profundidad de éste, medida hasta el plomo interior
del dintel.

Para
graduar la cantidad de calor que reciban los alimentos se puede
dar determinada mobilidad a la parrilla. Ello es posible mediante
un eje de giro horizontal con el que lograremos distintas inclinaciones,
que regularán las distancias al canasto de fuego y a las
brasas.

ara
una mayor mobilidad podremos instalar varios ejes de giro a distintas
alturas.
Si disponemos de un solo eje, éste se colocará a la
altura de la segunda hilada de ladrillos (12 cm desde la mesada
aproximadamente)
Se usan varios sistemas para levantar la parrilla.
Entre los más comúnes se hallan los sistemas de roldana
y carrete con criquet para cable de acero,

o
roldanas y cadena la cual se traba en un gancho.

Otro
sistema es el que se enrolla el cable que sale desde la parrilla
en un eje superior que termina en una manivela con traba para mantener
la posición.

III-
Pavimento de apoyo de las brasas
En este se distinguen dos zonas con diferentes características,
a saber:
La zona de fuego: es la que va a soportar las temperaturas más
elevadas, siendo sus residuos el carbón y las cenizas.
La zona de cocción: que soporta temperaturas inferiores y
dentro de los residuos hay que considerar además de las cenizas
y las brasas, la grasa que cae de los alimentos.
Los materiales más usados para revestir ambas zonas son los
ladrillos comunes (o tejuelas) ya sea de prensa o de campo, y los
refractarios.
Ambos materiales tienen ventajas e inconvenientes. Para decidir
su elección conviene conocer sus propiedades y comportamientos
frente a los requisitos exigidos en cada zona.
El ladrillo refractario tiene sus caras lisas, lo que disminuye
la adherencia con el mortero, resiste bien las altas temperaturas
y la abrasión, es mal aislante térmico y es relativamente
caro (actualmente el precio de un ladrillo refractario equivale
aproximadamente al precio de diez ladrillos comunes).
El ladrillo común tiene sus caras más rugosas, soporta
mal las temperaturas altas que le acortan la vida útil, tiene
baja resistencia a la abrasión (se deteriora más fácilmente
al ser frotado para eliminar los residuos grasos), es buen aislante
térmico y tiene un bajo costo

Si el revestimiento lo hacemos con ladrillo común conviene
tener en cuenta que los ladrillos que están más cerca
del fuego, sufrirán a través del tiempo (y en mayor
medida su mortero de toma) un proceso de desintegración en
relación a la intensidad de uso. Por lo tanto se recomienda
prever una fácil sustitución de esas piezas.
El ladrillo de prensa teniendo un coeficiente de aislación
térmica, un poco menor que el de campo, es más compacto
y presenta una superficie más pareja, lo cual facilita su
limpieza.
Las piezas de cerámica refractaria, por su bajo coeficiente
de aislación térmica, se asientan sobre una capa aislante
de arena y sal, en proporción de 20 lts. a 1 Kg. respectivamente.
En ambos casos el rejuntado de piezas, se debe ejecutar con un mortero
resistente a temperaturas elevadas, el que puede estar preparado
en base a silicatos de alúmina o sodio, ladrillo refractario
molido y arcilla refractaria.
IV-
Campana de humos y chimeneas
Su cometido es captar y evacuar los humos existentes en el parrillero.
Entre éstos, distinguimos dos tipos. El humo producido en
la zona de fuego, es liviano y de alta temperatura, mientras que
el humo producido en la zona de cocción es de menor temperatura
y mayor densidad ya que contiene vapores grasos.La posición
del fuego respecto al ducto de evacuación juega un rol importante
en la evacuación de humos. Cuando el ducto está encima
del fuego, se produce una corriente de alta temperatura y velocidad
dificultando el acceso al ducto de los humos más pesados.

Los materiales que más se usan para la construcción
de la campana de humos son las cerámicas, el hormigón
armado y las chapas metálicas.
La campana debe tener una forma apropiada (de embudo) que facilite
la salida del humo. Cuanto más se acerque a la horizontal
la inclinación de sus superficies, el humo tendrá
más dificultad de canalizarse y su cara interior quedará
con mayor cantidad de grasa adherida.
Referente a la altura de la campana, cuanto más chica sea
la la distancia desde ésta a la mesada menos probabilidad
tenemos, que se escape humo por delante, pero hay que tener en cuenta
la visibilidad del asador para vigilar el fuego y la cocción.

A
efectos de facilitar la evacuación del humo las superficies
interiores de la campana deberán ser lo más lisas
posibles. En las campanas hechas con ladrillo escalonado se tendrá
la precaución de cortarlos prolijamente o de rellenar los
huecos.
En las campanas hechas con hormigón armado a efectos de tener
una mejor terminación, se podrá hacer el encofrado
con madera cepillada. El funcionamiento y construcción de
la chimenea es similar a la de una estufa a leña. El simple
mecanismo de la chimenea está basado en la diferencia de
las presiones entre el aire interior y exterior. El tiraje natural
se produce debido al movimiento ascendente que hace una masa de
aire al calentarse. Este calentamiento le quita peso y por lo tanto
se eleva. Para una determinada sección transversal del ducto,
el tiraje será mayor cuando aumenta la diferencia de peso
entre aire interior y exterior o se eleva la altura de la chimenea
o disminuye la resistencia por rozamiento del humo.
Diferencia de presiones. Para mantener una buena diferencia de peso
entre el aire interior y el exterior es necesario que el humo llegue
caliente a la salida de la chimenea. Para esto las paredes de la
misma tendrán que tener buena aislación térmica.
Es importante que las paredes de la chimenea con entradas de aire
laterales es similar al fumar de un cigarrillo con perforaciones
en la hojilla.

La
altura de la chimenea debe ser tal que la salida del humo no tenga
obstáculos cerca (construcciones, árboles, etc.).
Cuanto más alta es la chimenea, más grande es el volumen
de aire en movimiento lo que significa un mayor tiraje en la boca
de la campana.

Resistencia
por rozamiento. El humo asciende en forma de espiral dentro del
ducto. Esto significa que el área de las esquinas, en los
ductos de sección cuadrada o rectangular, no se aprovecha
para la evacuación del mismo. A su vez en estas esquinas
es frecuente la formación de remolinos, que entorpecen el
buen tiraje. En estas circunstancias se puede mejorar el mismo redondeando
los ángulos interiores del ducto. Al igual que la campana,
el conducto de humo estará libre de obstáculos en
todo su trayecto, debiendo presentar una superficie interna lo más
lisa posible.

Área
de sección transversal. Para calcular el área transversal
del ducto seguimos un criterio similar al de las estufas a leña.
Para ésta se aconseja una superficie de ducto de 8% a 10%
de la que tiene la boca del hogar, para chimeneas de 10 metros de
altura (medida desde donde se une con la campana hasta el sombrete).
En el caso de parrilleros teniendo en cuenta que el humo es más
denso, y que la altura de la chimenea generalmente es reducida,
conviene aumentar el tiraje, agrandando un poco la sección
del ducto.
Para chimeneas de baja altura, el área del ducto se podrá
calcular entre el 10% y 15% de la superficie de la boca del parrillero.
La colocación de un sombrete protegerá al ducto de
las corrientes descendentes.

Estos
son algunos de los aspectos a tener en cuenta en la construcción
de un parrillero de uso familiar.
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