Javier García
Senador del Partido Nacional
Javier García

Verso puro

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Es frecuente escuchar que el MLN y sus ministros son los que más comprenden a los soldados, porque son “combatientes” como ellos. Y además sucede que algunos oficiales se comieron la pastilla esa y lo repiten como si fuera verdad, lo que es peor.

El jueves nuevamente escuché a Mujica reivindicando al soldado pobre, en un mensaje dirigido al cuartel. Es una burda mentira, repetida hasta que a algunos, como dije, les entró. El FA, Mujica y su grupo pudieron revertir la postergación y la pobreza de miles de uruguayos en medio de un país que vivía en la abundancia, pero no lo hicieron por razones políticas. Les regaló discursos, que son gratis, pero solo eso. Los soldados necesitan parar la olla y criar a sus hijos y no lo arreglan con la prosa vacía de Mujica. Diez días después de asumir como presidente, fue a Durazno y ordenó formar a cientos de efectivos junto a sus comandantes y les dijo (transcribo): “Tengo que asumir, directamente ante ustedes, que reconozco francamente una postergación en lo económico, sobre todo si comparamos la situación del resto de trabajadores del Estado.

Debo asumir también que la mayoría de los soldados rasos de mi patria navegan en la pobreza. Debo de asumir que antes del próximo presupuesto se impone ayudar concretamente, lo que no equivale a reparar. Sé que en gran medida las Fuerzas Armadas -hace tiempo- en los hechos vienen actuando como un aparato de docencia y de formación de mucha gente, que luego termina migrando, buscando un mejor horizonte económico.

Una parte fundamental del presupuesto termina agotado en magros salarios y los medios materiales poco se renuevan, haciendo difícil cualquier operativa mínima de adiestramiento.

Sé que la seguridad del cielo y de las costas está muy comprometida por la falta de medios y por la obsolescencia. Sé que contando con los recursos escasos hay una constante épica por generar recursos tratando de sobrevivir en todo sentido. En fin, no tiene mucho sentido enumerar cosas que todos ustedes conocen. Lo que tiene sentido es vislumbrar por dónde salimos”.

La verdad, siete años después, es que hoy están mucho peor que antes que él fuera presidente, no sólo pobres y desarmados, que en su caso es como un carpintero sin sierra, sino amenazados en su futuro, en su jubilación, y condenados a la marginalidad que la demagogia utilizó para engañarlos y buscar unos votos en los cuarteles. Tuvo ley de presupuesto y rendiciones de cuentas, y no mandó nada. Les mintió.

El año pasado murieron cuatro jóvenes soldados de la Fuerza Aérea en accidentes en un viejo e inseguro avión y en un helicóptero. Los recordamos en un acto oficial esta semana. El discurso de Mujica transcripto fue justamente en la base aérea donde se formaron y trabajaron. ¿Qué hizo siendo presidente para ayudarlos, qué hizo el MLN grupo que se jacta en decirse combatiente para mejorarlos? Nada, la mitad de esos muchachos son pobres y miles viven en asentamientos en un país que fue rico, mientras el ministro de Defensa les hacía mimos y no les llegaba nada.

Pudieron reparar la injusticia salarial y renovar los viejos fierros de barcos y aviones que en casos fueron cuna de muerte de muchachos jóvenes, pero prefirieron venderles discursos sensibleros de seudo camaradas. Algunos ingenuos los compraron. El resto ahora son más pobres, igual que su institución, a la que desmantelaron con odios, eso sí, camuflados.

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