LA CLAVE

¿Horno para qué?

Es sabido que muchos organismos del Estado remolonean al infinito ante los pedidos de informes que les requieren los legisladores. Suele ser una de las muy pocas vías para que la oposición pueda ejercer una suerte de contralor y es también el mejor mecanismo para que el público se informe. La respuesta de Ancap al diputado Álvaro Delgado de que no saben qué hacer con el horno cementero que costó US$ 80 millones, es otra prueba del desquicio de como se manejan las empresas del Estado.

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