Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

Programa exitoso, pero insuficiente

La calificación de las metas logradas en el desempeño de la economía son algo confusas. Una cosa es ser exitoso cuando se alcanza un objetivo modesto entrando en el pelotón de la carrera y otra muy distinta es la performance que siguen los países de primera que no son mas de 20 ó 30. Estos son los países que alcanzan altos niveles en la creación de capacidades humanas, en la productividad y competitividad del empleo, en la innovación, en el ingreso y los sistemas de neutralización de la vulnerabilidad, en la equidad social, en las instituciones que aseguran la convivencia social y en el rigor con que se aplican las mismas. En conjunto se podría concluir que las condiciones de vida de la sociedad dependen de la calidad de la gestión de gobierno.

Mas allá del crecimiento del PIB, del clima del trimestre que afecta el precio de la energía o la afluencia de turistas, de las plantas de celulosa que invertirían en el país siempre que nosotros lo hagamos. De las notorias desigualdades sociales y de la manera que dichas desigualdades afectan las oportunidades sociales. De la corrupción que notoriamente crea problemas aunque se insiste en proclamar su inexistencia y de muchas cosas mas, entre las que conviene destacar la debilidad del crecimiento del capital humano y los valores que hacen a su desarrollo y a la convivencia.

Cuando se pronosticó el crecimiento, el déficit, la inflación, el empleo o la educación, el gobierno se equivocó como nadie tanto en sus pronósticos como en sus decisiones. Tal vez la mayor y mas dañina haya sido el aumento de las tarifas energéticas y de los salarios, conduciendo a una fuerte caída de la competitividad de la economía. Se perdieron oportunidades pero después la economía mundial cambió sus rumbos y nos compensó donde menos se esperaba. Lo cierto es que tampoco hoy sabemos hacia donde iremos en los próximos años.

Que nos hablen de la tercera planta de celulosa ya es un capítulo trillado que no agrega expectativas para nadie.

La industria, el modelo de matriz productiva creadora de empleos de calidad, por ahora se ha postergado.

El turismo, los servicios, la agricultura es difícil que florezcan con los costos país. Las tecnologías de la información se han quedado sin una reserva de técnicos capacitados.

El manejo de la economía se ha transformado en el manejo de la macroeconomía y en el departamento de RRPP para atender al Pit-Cnt. No es el camino del crecimiento ni de las necesidades de cambios estructurales capaces de elevar el empleo y su calidad.

Por su parte, se está agravando la convivencia social y el delito mientras que no se alcanzan mejores niveles de equidad social. A ello se agrega el invisible cambio hacia mayores niveles de exclusión en el campo provocados por la caída de la agricultura y de la lechería.

En una coyuntura de grandes transformaciones globales, se debía esperar que una administración de izquierda debía tener una mayor sensibilidad para lograr cambios efectivos en las capacidades y en el acceso a las mayores oportunidades que se han verificado.

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