Carlos Maggi
Abogado, escritor, periodista.
Carlos Maggi

EL orden de las prioridades

Cada año conviene hacer un inventario en cuanto a las preferencias. Y ese es el propósito de esta nota: medir distancias entre los propósitos declarados y los hechos consumados.

Leí con fruición un artículo de Pilar Besada (suplemento "Qué pasa" de El País, 9/3/13) referido a la educación; concretado a datos precisos. Hay 184 escuelas de tiempo completo en todo el país. De los 350.000 alumnos de Primaria, solo 37.000 tienen la suerte de cursar sus estudios primarios yendo a clase en doble horario. Grosso modo: uno de cada diez.

Las escuelas de tiempo completo funcionan de 8 de la mañana a 4 de la tarde, y allí los alumnos desayunan, almuerzan y meriendan. Realizan deportes, talleres de arte, de proyectos; y en la mayoría enseñan inglés.

En el 2005, en escuelas "Aprender" el nivel de repetición era 12,4%; en el promedio nacional 8,1%; y con tiempo completo: 5,7%. En 2011, el porcentaje de repetición de alumnos de 1° a 6° año en escuelas de tiempo completo se mantuvo estable: 5,7, mientras que en las escuelas "Aprender" (ubicadas en zonas vulnerables) fue 8,9.

Demás está decir que en todos los países del primer mundo, la escuela común es de doble horario.

La intención del gobierno y de todos los partidos, cuando firmaron el acuerdo multipartidario de educación, en 2010, era modestísima: llegar a 300 escuelas de tiempo completo ¡en el 2015!

En consonancia con la lentitud, según la Consejera de Primaria, Irupé Buzzetti, a fin del año (2012) se llegaría, cuando mucho, a las 200. Y eso que el número creció contando las 30 escuelas de tiempo extendido, ampliadas el año pasado. Difícilmente pues, se llegará a las 300 para 2015.

"Queremos acercarnos lo más posible a las 300, pero…" -dijo Buzzetti.

Comento: ¡Tantos jóvenes revolucionarios que hubo en este país, impacientes, dispuestos a matar o morir por sus convicciones… ¡y qué resignados resultan, cuando se trata de lo que más importa! (Hacemos… lo que se pueda) ¡Y a nadie le parece mal!

Los dirigentes políticos aceptaron por unanimidad llegar a… ¡300 escuelas, cuando hacen falta 800! Van 17 años, desde que empezamos a construir los edificios que se necesitan.

Regularizar materialmente, la enseñanza primaria llevará, de acuerdo a esta pachorra (en plena bonanza económica)… ¡68 años!

La coordinadora nacional de Escuelas de tiempo completo, Virginia Tort, dijo: "Universalizar las escuelas de este tipo sería casi impensable". "En primer lugar, se necesitarían el doble de locales, porque actualmente en un edificio funcionan dos escuelas comunes de medio horario. Además, las escuelas de tiempo completo requieren un comedor y una cocina, por lo que habría que readaptar los edificios tradicionales o crear edificios nuevos. Construir un edificio para una escuela de este tipo de ocho aulas cuesta cerca de un millón y medio de dólares; y readaptar un edificio existente alrededor de 700.000 dólares. Con los problemas edilicios que ya tiene Primaria, donde este año las clases comenzaron con 200 edificios en obras, parece difícil imaginar que con las capacidades actuales, se pueda gestionar adecuadamente una cantidad importante de locales nuevos" -agregó Tort. "Y también está el tema de los recursos humanos. Para las escuelas de tiempo completo se debe contratar maestros por 40 horas semanales, en lugar de las 20 del maestro de escuela común. Hoy un maestro de tiempo completo de grado 1 gana $ 33.728, mientras que un maestro de escuela común del mismo grado gana poco más de la mitad: $17.112.

Otro costo adicional de las escuelas de tiempo completo es el comedor. En la modalidad de tiempo completo todos los alumnos almuerzan, y además desayunan y toman la merienda."

Comento: Estas consideraciones llevan a pensar que lo más prudente es dejar todo como está, con maestros baratos.

Después de esa aflojada triste, dijo Tort con acierto: "Las escuelas de tiempo completo se focalizan en los lugares donde más se necesitan, por eso la mayoría de este tipo de escuelas se ubican en barrios con carencias socioeconómicas críticas."

Comento: justamente, por ser las escuelas más necesarias… ¡No se puede esperar; deben construirse todas y de inmediato!

Si hubiera voluntad política de hacer lo más urgente en el campo que más importa, ninguno de los siete inconvenientes enumerados por la coordinadora, impediría realizar lo que debe realizarse. Tratándose del Estado, es de mala práctica, sostener "no se puede", cuando "se debe".

Un millón y medio de dólares cuesta un edificio nuevo y la mitad de ese importe cuesta adaptar un edificio de escuela común para que sirva a una escuela de TC. Esa erogación no supone una inversión descabellada. Digamos; 400 escuelas nuevas (1.5: por 400) = 600 millones; 400 escuelas reformadas (700.000 por 400) = 280 millones. Total 880 millones; en siete años son 126 millones anuales.

Ahora vamos a comparar esta cifra con el costo que el Estado asume graciosamente cuando se trata de empresas fundidas o por fundirse: Pluna, Paylana, Metzen y Sena, Fábrica de Vidrio, Funsa; algún banco que no quiero nombrar; más los entes autónomos deficitarios, con UTE a la cabeza, empresa que durante las sequías del 2006, 2009 y 2012 perdió más de tres mil millones de dólares, porque no sabe cómo producir electricidad.

Es raro que se diga: educación, educación y más educación es la primera prioridad y que sin embargo no se construyan los inmuebles. Sin los edificios apropiados, no hay lugar donde "hacer" los ciudadanos; y sin ciudadanos, no hay ni democracia, ni república verdaderas.

La horrible comprobación de lo que digo se mide en el número y la gravedad de los delitos infanto juveniles. El tiempo escolar es el mejor remedio conocido, contra la formación callejera. No me refiero a la calidad docente, hablo de algo que está antes. Si no hay horas ni edificios donde formar a los niños, este país seguirá retrogradando. La invasión de la droga y la marginalidad agudizada, son hechos de nuestro tiempo y se combaten con los instrumentos de nuestro tiempo. La escuelita vareliana corresponde a mediados del siglo XIX.

Los sindicatos de maestros se oponen a muchas cosas cuando nada favorece su vocación. Tienen fuerza para oponerse porque están faltos de esperanza; nada se hace para dignificar la tarea a su cargo. Al revés, se gastan cifras fabulosas al servicio de los fracasos. Formar a la gente no es un trabajo sin importancia; la docencia, es el Gran Trabajo.

Escribí muchas veces mostrando que el gobierno estaba preparando con acierto una reforma, como efectivamente hizo. Sustituyó a los miembros de los consejos, modificó la ley de enseñanza; puso en funcionamiento el Ineed, de la mejor manera; trató de reparar los edificios; controló el vicio de los paros y las huelgas, del mejor modo: recurriendo al buen sentido de los docentes. Pero nada de eso se puede cumplir a fondo, si no se empieza por tener las escuelas que hay que tener. El orden de las prioridades, pone a prueba la voluntad.

No habrá modo de mejorar la educación sin contar con mil escuelas eso exige una preferencia absoluta. ¡Pero no! En los hechos, atender a los fracasos comerciales ocupa el primer lugar. ¡Ay! Los niños no votan, ni tienen sindicato. Por eso ni el gobierno ni la oposición hacen un escándalo cuando se prefiere gastar miles de millones de dólares en atender quebrantos fabulosos, en vez de construir escuelas. Pluna cuesta 200 escuelas y UTE, 2.000.

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