Editorial

A dos velocidades

El presidente Vázquez realizó una visita de Estado al Brasil, el 21 de mayo, en respuesta a una invitación que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, le hizo en ocasión de la ceremonia del cambio de gobierno, el 1° de marzo pasado. A pesar de lo breve de la reunión, sus resultados fueron importantes. En varios sentidos.

El comunicado conjunto presidencial se refiere al "excelente estado de las relaciones comerciales entre los dos países", y menciona varios proyectos binacionales, incluyendo el plan de interconexión eléctrica bilateral, la licitación para la construcción de un segundo puente sobre el río Yaguarón y la restauración del histórico puente Barón de Mauá, entre las ciudades de Yaguarón y Río Branco.

Pero, quizás, lo más trascendental fueron las coincidencias sobre asuntos clave del proceso de integración regional.

Uno de esos temas regionales fue el de la hidrovía.

Aquí correspondería hacer un comentario previo. El comunicado oficial publicado por la Cancillería uruguaya utiliza la frase "Hidrovía Paraguay-Paraná (HPP)" para referirse a esa iniciativa regional. Es lamentable que nuestro gobierno cometa un error jurídico y político tan grave para nuestros intereses.

El nombre correcto del proyecto, tal como lo establece el Acuerdo de transporte fluvial suscrito el 26 de junio de 1992, es: "Hidrovía Paraguay-Paraná (Puerto de Cáceres - Puerto de Nueva Palmira)".

Esa denominación incluye a texto expreso a Nueva Palmira en el sistema convencional de la hidrovía, aún cuando, desde el punto de vista geográfico, ese puerto no se encuentre ni siquiera sobre el río Paraná. Existen intereses que desearían excluirnos de la hidrovía y no es inteligente hacerles el juego utilizando una denominación incompleta que parecería dejar fuera del sistema de navegación regional a nuestro segundo puerto más importante. La Cancillería debería establecer como regla general e invariable que siempre debe utilizarse el nombre completo de la hidrovía.

El comunicado informa que los dos presidentes pusieron énfasis en revitalizar la hidrovía "y retomar la dinámica de las reuniones del Comité Intergubernamental de la Hidrovía, canal institucional que permite la resolución conjunta, por los cinco Estados Partes, de las cuestiones relacionadas a la navegación en la HPP".

Esa coincidencia entre Brasil (ubicado aguas arriba en el sistema y el Uruguay, situado al final del mismo) tiene una considerable importancia política.

Esto se da por cuatro motivos. Primero: los dos países reafirman la validez del tratado de 1992. Segundo: la declaración se realiza en un momento en que las instituciones creadas dentro del marco del tratado parecerían haber entrado en un período de parálisis.

Tercero: la declaración es especialmente oportuna porque alguna autoridad de una de las Partes del acuerdo, ha hecho declaraciones que parecerían desconocer lo pactado en 1992 y esa Parte ha tomado medidas de carácter unilateral que interfieren con el buen funcionamiento del sistema multilateral de navegación de la hidrovía.

Finalmente, esas medidas no solamente amenazan los importantes intereses portuarios uruguayos, sino también perjudican los vitales intereses de los países ubicados aguas arriba, incluyendo a Paraguay, que utilizan la hidrovía para llegar al Río de la Plata y, a través de él, al resto del mundo.

Otra coincidencia importante fue que los dos presidentes coincidieron "en la importancia de impulsar la agenda de negociaciones externas del Mercosur" y consideraron que reviste importancia la reunión entre el Mercosur y la Unión Europea que se realizará en Bruselas, el próximo junio.

Según informó El País, Rousseff le habría dejado bien claro a Vázquez que el acuerdo con la Unión Europea es una prioridad para su gobierno y que quiere que se cierre este año.

Nuestra nación y Paraguay también son favorables a concluirlo lo antes posible. En cambio, Argentina tiene reservas importantes respecto de algunos de los términos propuestos.

Ello plantea un problema importante, porque cerrar aquel acuerdo es una decisión que debe tomarse por unanimidad de los socios del Tratado de Asunción (que también incluye a Venezuela).

Se ha mencionado la posibilidad de un convenio de dos velocidades, según lo mencionara el propio canciller de la República, pero todavía no se conoce la posición final de Buenos Aires. En síntesis, una reunión corta, sin gran oratoria, que parece más concreta y fructífera.

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