Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Vázquez internacional

Las relaciones internacionales de un país -sobre todo si se trata de un país pequeño como el nuestro- son sumamente importantes. Aun así los asuntos internacionales no tienen un lugar de preferencia en las preocupaciones del ciudadano común. Cuando esa lejanía se da en las filas de los gobernantes la cosa pasa a ser grave.

El presidente Vázquez, en un procedimiento que no tiene antecedentes, confió a la autoridad partidaria del Frente Amplio la decisión de si el Uruguay proseguía las negociaciones para ingresar al tratado de comercio internacional conocido como TISA o si se retiraba. Y acató como definitiva la orden de retirar al país que le bajó el comité central frenteamplista. No hubo trámite parlamentario (ni los legisladores del Frente Amplio tuvieron ocasión de intervenir) ni consultas interpartidarias.

La semana pasada vimos otra vez a un Vázquez más desorientado que sordo en tiroteo (nunca mejor aplicado el dicho campero) en lo que respecta al manejo de las

Las relaciones internacionales de un país -sobre todo si se trata de un país pequeño como el nuestro- son sumamente importantes. Aun así los asuntos internacionales no tienen un lugar de preferencia en las preocupaciones del ciudadano común. Cuando esa lejanía se da en las filas de los gobernantes la cosa pasa a ser grave.

El presidente Vázquez, en un procedimiento que no tiene antecedentes, confió a la autoridad partidaria del Frente Amplio la decisión de si el Uruguay proseguía las negociaciones para ingresar al tratado de comercio internacional conocido como TISA o si se retiraba. Y acató como definitiva la orden de retirar al país que le bajó el comité central frenteamplista. No hubo trámite parlamentario (ni los legisladores del Frente Amplio tuvieron ocasión de intervenir) ni consultas interpartidarias.

La semana pasada vimos otra vez a un Vázquez más desorientado que sordo en tiroteo (nunca mejor aplicado el dicho campero) en lo que respecta al manejo de las relaciones internacionales. Como todo el mundo sabe el Brasil se encuentra remecido por una fenomenal crisis política, derivada del destape de colosales casos de corrupción en la gestión de Petrobras, que involucran a la par a empresarios poderosos y dirigentes políticos encumbrados. Ante esa situación Vázquez imaginó, redactó y propuso a los demás países integrantes de Unasur una declaración tomando partido en ese conflicto ajeno, sin haber sondeado previamente la opinión de los firmantes a quienes pretendía representar.

Hasta el político más bisoño sabe que en casos de acción colectiva es de elemental prudencia orejear el ambiente y no tirarse a la piscina sin haber comprobado el nivel del agua. Pero Vázquez, con la misma impericia de novato (¡a los setenta y pico!) con que decretó la esencialidad de la educación (con el efecto que sabemos) lanzó su propuesta unasuriana sin consultar a nadie. El resultado fue que varios gobiernos le dijeron públicamente que no, que no es correcto meterse a opinar o tomar partido en una disputa política que los brasileños están llevando adelante fragorosamente, sí, pero dentro de sus normas.

Mujica condujo un gobierno desordenado y displicente, con una política internacional errática. Ahora Vázquez no conduce, toma medidas en solitario que resultan, como en este caso, en sendos papelones para el país. El prestigio internacional que el Uruguay supo generar y mantener otrora, hoy se está desflecando. Se han confiado decisiones de destino internacional del país a unas autoridades partidarias (que solo son acatadas internamente por algunos sectores del Frente) y, como triste consecuencia, el Uruguay ha quedado en la región asociado a Venezuela, Bolivia o Ecuador.

Los asesores de Vázquez parecen haberle recomendado que no actúe tan aislado: él parece haber interpretado esta directiva en el sentido de concurrir a todos los partidos de fútbol que se le crucen. En eso está. No parece que sea ese el sentido de la recomendación.

Tenemos un presidente sin una relación estable y sólida con su bancada parlamentaria y una bancada oficialista con una relación interna del demonio. Las consecuencias de los desaciertos del gobierno en el terreno de las relaciones internacionales no se verán en lo inmediato pero van a doler mucho y por mucho tiempo en el futuro.

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