EDITORIAL

Los universitarios deben reaccionar

¿Por cuánto tiempo seguirá en silencio la FEUU ante la brutal represión del gobierno de Nicolás Maduro contra los estudiantes venezolanos? ¿Cuántos más tendrán que caer en la lucha para que los universitarios uruguayos reclamen por sus derechos?

Daniel Queliz es el nombre de un estudiante de Derecho, de 19 años, ejecutado de un balazo en el cuello durante un acto contra el gobierno de Nicolás Maduro, en Valencia, Venezuela. Paul Moreno, de 24 años, un avanzado estudiante de Medicina, murió tras ser atropellado deliberadamente por un vehículo policial cuando socorría a manifestantes heridos en una calle de Maracaibo. Al igual que estos dos estudiantes asesinados por el régimen chavista en las últimas semanas, hay otras muchas víctimas en la lista de estudiantes muertos, heridos o arrestados por oponerse al gobierno liberticida de Caracas.

En otros tiempos, uno solo de tales atentados habría motivado una airada protesta de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU). Se trata de un gremio entre cuyos fines está "defender el ideal de paz, los principios de justicia, los derechos humanos y los intereses de nuestra cultura nacional y latinoamericana", tal como reza el artículo 2 de sus estatutos. Esa mención a Latinoamérica es la que solían invocar los dirigentes de la FEUU para fundar su protesta ante cualquier atropello cometido en la región contra sus colegas. Así lo hicieron, por ejemplo, a través de reiteradas denuncias por la desaparición de 43 estudiantes de Magisterio ejecutados al parecer con la complicidad de autoridades locales en Ayotzinapa, Estado de Guerrero, México, tres años atrás.

Curiosamente esa sensibilidad mostrada con los mexicanos, se trocó en indiferencia ante los venezolanos caídos en los últimos años en su lucha contra el chavismo. Una indiferencia contrastante con la historia de la FEUU que otrora fue una agrupación respetada, con poder de convocatoria y una firme vocación por preservar la democracia, allí donde fuera atacada. Entre otros hitos se alineó con la República Española y adhirió a la causa aliada contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Del mismo modo se pronunció contra los golpes de Estado que asolaron el continente americano en el siglo pasado y puso el grito en el cielo toda vez que un gobierno latinoamericano persiguió a los estudiantes.

Esa tradición se fue perdiendo en las últimas décadas debido a la sumisión de la FEUU a una izquierda reaccionaria y sesentista que en nuestro país parece haber atado su suerte a regímenes como el presidido por Nicolás Maduro, cabeza de un gobierno militarizado y fascistoide. Prueba de ello es que la Federación sigue haciendo méritos con el chavismo al punto que, no hace mucho, una de sus convenciones se denominó "Comandante Hugo Chávez" e incluyó entre sus oradores nada menos que al embajador venezolano en Uruguay.

Esa postura tan equivocada alcanzó tonos de ridículo en uno de los comunicados de la FEUU en donde se criticaba ferozmente al secretario general de la OEA, Luis Almagro, y a uno de sus exasesores a quien se declaraba "persona no grata". La directiva del gremio tuvo que salir después a aclarar que se había confundido y que ese asesor estaba desvinculado de Almagro desde tiempo atrás y nada tenía que ver en el asunto. Un detalle que muestra el bajo nivel con que hoy se maneja la Federación es que aquel comunicado contra Almagro adolecía de errores ortográficos y de sintaxis, indignos de una institución de universitarios.

Ante tan triste panorama, lo impactante es el silencio de los Centros de Estudiantes de las diversas facultades que componen la FEUU. Si bien es cierto que algunos de sus integrantes han marcado sus discrepancias, resulta inconcebible que la federación siga retaceando su solidaridad a los estudiantes que se baten en las calles de Venezuela para evitar la destrucción de la democracia en su país. ¿Cuántos más tendrán que caer en la lucha contra el chavismo para que los universitarios uruguayos se decidan a defender los derechos humanos de los estudiantes de un país hermano tal como disponen los estatutos del gremio?

Una defensa que lo primero que debe hacer es contrarrestar la posición de los actuales dirigentes de la FEUU que exponen argumentos tan toscos como invocar el "complot de la derecha" y "la agresión de Estados Unidos y la CIA" en perjuicio del gobierno de Maduro. Son acusaciones que están lejos de explicar las penurias del pueblo venezolano acosado por el hambre, la inseguridad, una inflación galopante y un gobierno represor cada vez más militarizado. Es de esperar que de las propias filas estudiantiles no tarde en surgir una reacción de aquellos que, representando el sentir de la mayoría, denuncien los crímenes de Maduro y se solidaricen con la lucha de sus colegas venezolanos.

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