Editorial

Los reyes magos

Cualquier emprendimiento financiado por el Estado es viable. No hay ningún mérito en las empresas que vivieron del Fondes. Que se hayan fundido o presenten situaciones borrascosas demuestra el disparate mayúsculo de la velita al socialismo.

En el día de ayer El País informó sobre el contenido de la denuncia presentada por los diputados Rodrigo Goñi, Jaime Trobo y Gonzalo Mujica sobre el funcionamiento del Fondes. Se detalla que se otorgaron prestamos en "circunstancias sospechosas" que "no se solicitaron suficientes garantías", que se refinanciaron deudas "sin criterio técnico alguno" y que "no hubo seguimiento" por parte del organismo.

Los casos sujetos a investigación corresponden al gobierno de José Mujica, en que se prestaron 53 millones de dólares a unas pocas empresas, casi todas amigas del gobierno como no cabría esperar de otra forma. Dentro de estos préstamos se incluyen 6 empresas "autogestionadas", que no fueron reembolsados.

De la denuncia salta a la vista que lo que hubo fue un descarado uso de fondos públicos para financiar empresas vinculadas a jerarcas públicos, como el emblemático caso de Envidrio, donde tuvo un opaco papel el diputado emepepista Daniel Placeres. Esta empresa, que para cualquier ciudadano desprevenido no tenía ninguna chance de prosperar, recibió del Fondes nada menos que 11.500.000 dólares.

Otras empresas que figuran en este fondo de inversión del terror son Alas U, Funsacoop. ¿Qué podía salir mal?

Indigna sobremanera cómo este tipo de prácticas del peor populismo y producto de la estupidez o de la corrupción, son presentadas a la ciudadanía como solidarias e idealistas, cuando simplemente terminaron derrochando dinero que se le sacó del bolsillo a los trabajadores uruguayos para terminar en manos de los amigos del MPP o de sus propios dirigentes.

El nefasto gobierno de Mujica no solo destruyó instituciones y aspectos culturales básicos de nuestro país, también con frases vacías y sonrisas de ocasión pretendió convencernos de que detrás de las fantasmadas que cobijó había buenas intenciones, como con su célebre frase de las "velas prendidas al socialismo".

Cualquier empresa es viable si la financia el Estado; no hay ningún mérito en las empresas que vivieron del Fondes con esa plata. Es más, que se hayan fundido o presenten situaciones borrascosas demuestra una inutilidad supina tanto de su parte como de quienes administraban el Fondes.

Pero la verdad, más allá del discurso oficialista, es que siempre se supo que el Fondes no iba a funcionar e iba a ser un nuevo agujero (y van decenas) en la línea de flotación de la clase media uruguaya.

Nada nuevo bajo el sol, la fiesta de Mujica, Sendic, Martínez y compañía nos salió carísima, y cada día se conocen más detalles que demuestran un desprecio por los uruguayos, los recursos que les esquilmaron y su dignidad, que espanta.

Por estos días se supo, además, que Envidrio está parada desde octubre pasado y sus trabajadores en seguro de paro. La solución, se dice desde la empresa, para sorpresa del lector es ¡conseguir un nuevo préstamo!

Lo más doloroso no es que los políticos frentistas que ampararon este desquicio y quienes se aprovecharon de él lo defiendan, sino que muchos uruguayos sigan creyendo de buena fe en quienes los estafan literal y metafóricamente. El Fondes no es un organismo que sirva para desarrollar el país, solo puede servir para fundir al Estado y por su intermedio a cada uno de nosotros. El voluntarismo dura poco tiempo y las cuentas al final llegan, querámoslo o no.

Algún día terminaremos de entender que la única empresa sana es aquella en que existen personas que arriesgan sus propios recursos, que no recibe favores ni privilegios del gobierno de turno y que tiene ganancias en base a brindar un servicio o un producto que es demandado por la sociedad. Todo lo demás es verso, mentira y/o corrupción.

La mentira frentista tiene raíces profundas en nuestro culto al Estado y por eso funciona. Aunque se nos rían en la cara, el discurso batllistoide berreta del Frente Amplio tiene reminiscencias a un pasado idealizado, en un mundo más simple donde no había que competir ni que esforzarse. Así nos fue y así nos va creyendo eso, pero es el marco cultural que ampara a los demagogos de ayer y de hoy.

Si el mamarracho del Fondes se investiga a fondo deberá haber responsables ante la Justicia por los millones de dólares espoliados al pueblo uruguayo. Pero al final del día la batalla sigue siendo cultural. Mientras sigamos creyendo en los reyes magos antes que en el trabajo honrado, seguiremos tropezando con nuevos ALUR, Alas U, Envidrio, etc…

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