EDITORIAL

La revolución comunista y Uruguay

En todo el mundo los partidos comunistas recibieron la consigna de impedir o perturbar la difusión de la película. El estreno en Montevideo tuvo lugar en el cine Trocadero el miércoles 6 de octubre de 1948.

Este año se conmemora un siglo de la revolución bolchevique en Rusia. Es una buena ocasión para reflexionar sobre la naturaleza y los alcances de este episodio que marcó todo el siglo XX.

En primer lugar, hay que felicitarse de la traducción, la edición o reedición de estudios muy serios sobre todo este período y que pueden conseguirse en librerías de Montevideo. Está el monumental y clásico trabajo de Richard Pipes, "La revolución rusa", que realmente es una referencia historiográfica para quien se interese de verdad en estos temas. Pero también está ese otro gran libro monumental de Orlando Figes, de nombre idéntico que el de Pipes y cerca de 1000 páginas, que sin embargo abarca un período de tiempo algo mayor porque se extiende de 1891 hasta 1924.

Además, se puede encontrar el excelente "Libro negro del comunismo" dirigido por Stéphane Courtois; o "Seis años que cambiaron el mundo", de la prestigiosa especialista Helene Carrere d´Encausse, que trata con minucia e inteligencia el fin del período soviético en Rusia, desde la llegada de Gorbachov hasta la disolución de la URSS. Más especializados en el período estalinista, por ejemplo, está el pequeño y bien informado "Stalin" de Lilly Marcou o el más extenso y realmente indispensable "Los que susurran" de Orlando Figes.

Señalamos aquí estas referencias porque, infelizmente, también se han publicado algunos libros sobre Stalin, por ejemplo, que lejos de calibrar adecuadamente su influencia y su feroz liderazgo, son panfletos que simplemente retoman con nuevos bríos el culto a la personalidad que caracterizó al comunismo internacional a lo largo de sus décadas de existencia. En definitiva, se ha publicado mucho por causa de los 100 años de la revolución rusa, pero no quiere decir que todo sea de lectura provechosa.

En segundo lugar, importa volver a analizar con detenimiento la enorme importancia de la extensión comunista por el mundo, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial. En particular, el peso decisivo de la Guerra Fría en la evolución de nuestro continente y los esfuerzos de la Unión Soviética por extender su influencia en una región que Estados Unidos consideraba, desde la época de la doctrina Monroe, como zona natural de su predominio imperialista.

Abrumados como estamos por la reescritura de la historia nacional con sesgo proizquierdista, infelizmente no contamos con recientes e inteligentes perspectivas analíticas que muestren a cabalidad el papel de la desestabilización comunista en el Uruguay, como trampolín además hacia el avance revolucionario en todo el continente a partir de 1947-1948.

En la colección de 25 capítulos de Historia Reciente que hace ya diez años publicara El País y que puede encontrarse con libre acceso en internet, la insistencia e inteligencia de ese gran historiador que fue Enrique Mena Segarra llevó a que en su capítulo 18 se incluyera un recuadro con una anécdota hoy completamente olvidada pero significativa de esa perspectiva comunista antidemocrática, autoritaria y desestabilizadora. Vale la pena recordarla aquí como ejemplo de la nefasta influencia comunista en el Uruguay.

En 1948 Hollywood realizó su primer film importante sobre un tema de la naciente Guerra Fría, "The Iron Curtain". En todo el mundo los partidos comunistas recibieron la consigna de impedir o perturbar la difusión de la película. El estreno en Montevideo tuvo lugar en el cine Trocadero el miércoles 6 de octubre de 1948.

Durante la función nocturna del sábado 9, a las 22:45 en punto, decenas de espectadores prorrumpieron en silbidos y patadas en el piso; simultáneamente estallaron bombitas fétidas de ácido sulfhídrico y se estrelló en la pantalla un huevo relleno de alquitrán. Instantes después irrumpieron en la sala unas doscientas personas que se habían reunido en las inmediaciones del cine, vociferando: "¡Abajo el imperialismo yanqui!", "¡viva la Unión Soviética!", "¡democracia sí, fascismo no!", mientras destrozaban los vidrios de la entrada, quemaban con ácido los camineros y rompían cantidad de butacas. De las posteriores investigaciones quedó claro que la acción había sido decidida en una reunión de autoridades del partido comunista realizada en la noche del jueves 7 y presidida por el diputado Rodney Arismendi, por entonces secretario general del Comité Departamental de Montevideo.

La revolución rusa abrió una época feroz para el mundo por la nefasta influencia comunista. Sobre todo luego de 1945, ella se materializó en Uruguay. No lo olvidemos.

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