Editorial

Entre la queja y el silencio

El expresidente de Ancap y actual vicepresidente de la República salió a quejarse por el hostigamiento político del que es víctima desde distintos partidos (incluido el suyo).

En paralelo, el Pit-Cnt, la central sindical que funge habitualmente como fiscal del mundo, se encuentra concentrada en sus actividades veraniegas y mantiene un ominoso silencio sobre lo ocurrido en el ente petrolero, como si poco o nada hubiera pasado. Dos señales que traerán consecuencias y marcarán los tiempos políticos no sólo de este 2016 que empieza, sino mucho más allá.

Para Raúl Sendic, las críticas a la gestión de Ancap, realizadas tanto desde la oposición como desde algunos sectores del Frente Amplio, tienen la clara intención de perjudicarlo. "Me quieren hundir políticamente", dijo Sendic en declaraciones al semanario Búsqueda. Y añadió: "No somos ingenuos. Lo que se ha hecho de criticarme y salir a pegarme tanto desde la oposición como dentro de la fuerza política fue apuntando a la parte política. Me han pegado para bajarme políticamente, con ese objetivo en mente". No hay dudas de que el vicepresidente ya se consideraba como el candidato de la renovación que encabezaría al Frente en las elecciones de 2019. Una buena votación en las internas de 2014, la proclamación de Vázquez como el número dos de la fórmula y la protección de Mujica le aseguraban una ventaja dentro del FA difícil de descontar. Pero la verdad es que cuando empezaron a aparecer los números de Ancap, su estrella comenzó a caer.

Fueron los números, Sendic, y lo que ellos dicen, los responsables de la ofensiva que se desató por su carácter de presidente de Ancap en el cenit del pésimo manejo de sus negocios. Si alguien pensó en aprovechar esa coyuntura para golpearlo en sus expectativas políticas, allá él. Pero alcanza con ver que Ancap está fundida y su responsabilidad en ello es enorme. El mayor ente industrial y empresarial del Estado ha tenido que salir a pedir agua por señas porque —en época de bonanza— dilapidó millones y millones de dólares, que para peor no le pertenecían; solo estaba encargado de administrarlos.

Para que quede bien claro, este gobierno y posiblemente también el que viene, tiene sus recursos hipotecados para cubrir las pérdidas que la aventura empresarial del hoy vicepresidente dejó como legado. Todo el país está condenado a trabajar en los próximos años para cubrir este déficit. No hay ninguna conspiración para terminar con las veleidades políticas de Sendic, sino solo con su obra. Podrá decir que el Presidente de la República era José Mujica y siempre actuó con su respaldo. Es verdad, pero solo suma responsables al desvarío de la fortuna desaparecida.

El segundo aspecto a destacar es el abrumador silencio del Pit-Cnt, una institución harto locuaz para opinar de todo lo que ocurre en el país y en el mundo. Nada se le escapa: aplaude o abuchea rápidamente al compás de su ideología. Si no fuera por una declaración allá por el 24 de diciembre, diríamos que no se enteró de lo que pasaba en Ancap.

Pero, ¿qué fue lo que dijo? Que las empresas públicas son del pueblo y que "apoyamos y acompañamos las inversiones realizadas por nuestras empresas públicas, confiamos plenamente en que las soluciones que aparecieron van a mejorar la gestión en Ancap". No sudó mucho, pero parece que tampoco le molestó la desaparición de los 800 millones de dólares de una de las empresas del pueblo.

Ocurre que, en realidad, el Pit-Cnt estuvo muy ocupado en su actividad veraniega en el departamento de Rocha, donde le fueron adjudicadas 22 cabañas y un camping para 350 personas en La Paloma, sin licitación y sin contraprestación alguna por decisión del intendente frenteamplista del departamento. El camping del Pit-Cnt está abierto a todo público, pero especialmente se lo promociona a los 350.000 afiliados de la central. Por siete días de alojamiento una cabaña para dos personas cuesta $ 11.000, una para cuatro $ 13.500, la de seis $ 15.500 y la de ocho $ 18.000. El camping cuesta $ 100 o $ 200 por persona, según la zona. Además hay puestos de venta de alimentos que son tercerizados. Todo lo que se recauda es para el Pit-Cnt.

El camping de La Paloma se agrega así a la construcción de viviendas sindicales, emprendimiento que ha generado problemas que se dirimen en la Justicia, y la concesión del Hotel Punta Gorda en Nueva Palmira, Colonia, que son las actividades empresariales conocidas de la central.

Parece que no hay apuro por Ancap, pero salen a protestar por la suba de tarifas. ¿Nadie sospecha que hay una estrecha relación entre la debacle de Ancap y los aumentos exagerados, que no serán los únicos y que no va a haber un mango para nadie?

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