EDITORIAL

Los pitufos comunistas

Papá Pitufo no mató a millones de su propia aldea como lo hizo Stalin en Rusia. Es increíble que en pleno siglo XXI sea necesario explicar que la democracia es buena en sí misma y que el sistema que vende Pera en ese ejemplar, es contrario a los derechos humanos.

En los últimos días buena parte del debate político lo concitó la difusión de un libro de texto para niños de sexto año de Primaria, gracias al diputado Pablo Iturralde, quien denunció que en el contenido del texto se manifiestan ideas de signo totalitario. El oficialismo ha querido bajarle el tono al debate con argucias del estilo de que el libro no es de uso obligatorio y que es para las escuelas privadas, lo que no disminuye en lo más mínimo la relevancia que tiene el opúsculo en cuestión.

Comencemos recordando que la autora del texto, la profesora Silvana Pera, ya estuvo envuelta en una polémica un tiempo atrás cuando el libro que escribió junto a Leonor Berna y Pablo Langone "Historia económica y social 1870 2000" también desató severas y justificadas críticas.

En el libro se consignaban opiniones tan disparatadas como que el "neoliberalismo" es una "escuela de pensamiento económico" para el cual "no son prioridades ni la justicia, ni la libertad, ni la igualdad", que "fue aplicado en Uruguay, primero por la dictadura militar (1973-1985) y luego por los primeros gobiernos que la sucedieron, dirigidos por los partidos Colorado y Nacional, cuya condición de democráticos está en tela de juicio", como en su momento publicó el semanario Búsqueda.

Los autores enchastraron a los gobiernos colorados y del Partido Nacional, con un fanatismo oficialista ajeno a las más mínimas reglas de la laicidad. ¿Qué persona en su sano juicio defendería una escuela de pensamiento contraria a la justicia, la libertad y la igualdad? ¿Quién con un mínimo conocimiento de los hechos puede atribuirles la misma ideología a gobiernos tan disímiles en su orientación como el herrerista de Lacalle y el batllista de Sanguinetti? ¿Quién con un mínimo espíritu democrático puede pensar que los uruguayos eligieron, sucesivamente, gobiernos perversos por naturaleza?

Aquel volumen, en definitiva, se descalificaba a sí mismo por su propia ramplonería militante. Ahora nos venimos a enterar de que la saga no terminó y existe un nuevo libro, ahora para escolares, en el que la profesora Pera reincide en su militancia y con marcados agravantes.

En primer lugar es que se trata de un libro para escolares y por tanto se debería extremar los cuidados en cuanto a la laicidad. En segundo lugar, ya no solo insulta a los gobiernos democráticos que tuvo nuestro país a partir de 1985, sino que directamente arremete contra la democracia, "propagandeando" una ideología totalitaria que solo ha sembrado la muerte y la destrucción en cada espacio y tiempo en que se aplicó.

La autora compara al sistema comunista con el dibujo animado de los Pitufos. Escribe: "Quizá te ayude el siguiente ejemplo para acercarte a la idea de sociedad comunista. ¿Conoces a los Pitufos? Son una comunidad que vive en una aldea. Todos tienen acceso a la vivienda. Nadie pasa hambre. El pozo de agua es para uso colectivo, no es de nadie y es de todos. Todos tienen obligaciones con la comunidad, por ejemplo, ocuparse de aquello que saben hacer. Pitufo cocinero, cocinará, Pitufo carpintero arreglará lo que se rompa, y así cada uno de la comunidad aporta con su trabajo y recibe del trabajo de los demás. El comunismo podría ser una situación similar a esa". ¡La página va acompañada de una imagen de la aldea pitufa junto a otra de Lenin, dando un discurso a una multitud!

De más está decir que comparar un dibujo animado idealizado con un régimen que asesinó sin misericordia a millones de personas, que degradó la dignidad humana y que trajo los mayores sufrimientos que recuerda la historia universal, es tremendamente perverso. Querer vender el comunismo como un sistema idílico a niños de escuela, no solo es profundamente antidemocrático sino de una militancia sin escrúpulos.

Desde el oficialismo se intentó defender la obra afirmando que solo se usa en escuelas privadas, lo que no es relevante. El problema es que se use en centros de enseñanza en nuestro país. Los inspectores de Primaria no deberían permitir que se adoctrine con ideologías criminales a nuestros niños, y los padres tienen el deber de velar porque este texto y los de su calaña no sean usados por sus hijos. Papá Pitufo no mató a millones de su propia aldea como lo hizo Stalin con el pueblo ruso. El siglo XX todavía está muy fresco. Es increíble que en pleno siglo XXI sea necesario explicar que la democracia es buena en sí misma y que el sistema que quiere vender la profesora Pera en su ejemplar es por naturaleza criminal y contrario a los derechos humanos. No es un episodio que deba pasarse por alto.

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