El petróleo y la oposición

Los pasos del presidente Vázquez, que abrieron el juego a la oposición con relación a la posibilidad de explotar petróleo, son positivos. La reunión con los ex presidentes da sentido de unidad nacional en el tiempo, dialogando con las autoridades del pasado. Las proyectadas reuniones con las autoridades actuales de los partidos de oposición darán sentido de unidad nacional en el presente, por la información que se les dará y por ser ellas quienes legítimamente representan hoy a casi la mitad del país.

Hay una crítica que ha surgido a toda esta iniciativa y que tiene algo de razón. Cuando se analiza cuál es la situación internacional del mercado del petróleo, las perspectivas son que el precio del barril, que hoy es menor a 35 dólares, no aumentará en el mediano plazo. Por el lado de la oferta, el acuerdo de las principales potencias con Irán abrió el mercado internacional a Teherán; Estados Unidos se ha vuelto un principal productor de petróleo de esquisto bituminoso; Rusia precisa seguir exportando para financiar sus despliegues militares por distintas zonas del mundo; y en general, los países de la OPEP una y otra vez han afirmado en estos meses no estar dispuestos a bajar su producción para sostener el precio del barril. Por el lado de la demanda, el menor ritmo de crecimiento en China, la anemia económica de Japón y su renovada apuesta por la energía nuclear y un crecimiento bajo de la zona euro tampoco dejan pensar que haya un mayor impulso a un consumo de petróleo que apuntale su precio.

Así las cosas, como la explotación petrolera en nuestro mar necesita de precios no menores a 70 dólares el barril para ser competitiva, toda esta expectativa de "cambio histórico" para el país no sería más que una cortina de humo. En realidad, lo que se precisa son acuerdos que den señales claras de que son posibles políticas de Estado en temas mucho más relevantes que este de la explotación petrolera que, con suerte, nunca comenzaría antes de 2020. Surgen naturalmente como dos ejemplos urgentes la mejora de la educación pública para los jóvenes de barrios populares y la enorme inseguridad que se vive en Montevideo, en particular en los barrios de clases medias y populares.

Sin embargo, si bien esta crítica tiene su sustento, este episodio de la posible explotación petrolera señaló un cambio importante en la actitud de los partidos de oposición.

En un tema relevante de largo plazo, hubo dos iniciativas que mostraron claramente que los partidos tradicionales se están tomando en serio una dimensión clave de su papel opositor en el sistema político, que es la de la generación de propuestas estudiadas, fundadas y alternativas a lo que proviene del gobierno actual.

Por un lado, el senador Bordaberry recordó su iniciativa legislativa sobre la Agencia Nacional de Hidrocarburos, presentada en 2015 en el Senado. Allí trata lo esencial de los temas vinculados a este asunto, con el importante agregado de prever un destino para la posible futura renta petrolera. Por otro lado, el sector del senador Lacalle Pou presentó un completo informe acerca de los desafíos que plantea la explotación de petróleo en el país.

También puso de relieve, aportando ejemplos internacionales, el cuidado que hay que tener sobre los dineros generados por esa renta petrolera para que sean provechosos para el país y que no impliquen perjuicio para el entramado productivo, evitando caer en lo que se conoce como la "enfermedad holandesa".

Así, frente a un tema de Estado relevante que hace al posible desarrollo futuro del país, los partidos de oposición no se quedaron en las declaraciones, ni en las intenciones de ver de ponerse a estudiar, etc. Es decir, no solamente ocuparon su conocido lugar de espacio alternativo al gobierno, sino que demostraron tener una actitud proactiva: ya pusieron sobre la mesa propuestas legislativas y analíticas que enriquecen el debate.

Es un paso muy importante porque se trata de un déficit de la oposición de estos años: la relativa falta de propuestas de políticas públicas sólidas, estudiadas, posibles, alternativas y reales a las sustentadas por el oficialismo.

Por supuesto, hay que seguir avanzando. Una de las tareas pendientes es la de coordinar esos esfuerzos, para mostrar cierta capacidad de articulación entre las fuerzas opositoras. Se dará así la sensación de que no solamente son buenas propuestas, sino que es posible que efectivamente se lleven adelante. Pero en todo caso, se trata de una buena señal de la oposición.

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