EDITORIAL

¿Qué pasa en Medio Oriente?

Mientras el mundo mira absorto los desaguisados de Trump y los problemas con Corea del Norte, un sacudón político estremece al Medio Oriente que promete generar titulares impactantes a corto plazo.

Tras mucho tiempo ocupando primeras planas en todo el mundo, el conflicto político y religioso que desangra desde hace décadas al Medio Oriente, había pasado a un segundo plano. Sin embargo, los últimos acontecimientos, que tal vez hayan pasado desapercibidos para el gran público, están generando un sacudón impactante en la región. Y pueden provocar cambios radicales en esa zona explosiva del planeta.

Todo comenzó hace un par de semanas, cuando lo que fue llamado una operación "anticorrupción" lanzada por el actual hombre fuerte de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, culminó con el arresto de al menos 11 altos dignatarios del régimen, la mayoría príncipes en línea directa de sucesión al trono. Entre los detenidos figuraba Alwaleed bin Talal, una de las personas más ricas del mundo y quien venía manejando el llamado Kingdom Holding, el fondo de inversión que controla el producto de las riquezas petroleras del país. La noticia de que los jerarcas habían sido detenidos en el Hotel Carlton de la capital árabe, tal vez el más lujoso del mundo, generó un shock en la región, así como muchas bromas sobre la severidad del régimen penitenciario árabe.

La movida ha sido vista como una maniobra política arriesgada de Bin Saman, quien desde hace algún tiempo viene intentando algunas reformas de apertura en el país, y como una operación para consolidar su poder interno. Pero el impacto mayor es hacia afuera.

Es que desde hace décadas Arabia Saudita juega una pulseada sorda con su archienemigo regional, Irán, para ver quién maneja los hilos del poder en esa atribulada región del mundo. Mientras los árabes son sunnitas, los iraníes son la cabeza del sector chiita del mundo islámico. Y desde Afganistán hasta el actual conflicto en Yemen, todos los problemas de la región se pueden leer siempre en clave de partida de ajedrez entre estos dos países.

Pero el sacudón no quedó solo en el gobierno saudita. Apenas unos días después del arresto de los 11 príncipes, otra movida espectacular conmovió a la región. El presidente del Líbano, Saad el Hariri, durante una visita personal a Arabia Saudita, anunció su renuncia indeclinable al cargo, denunciando presiones inaceptables de Irán en su país. Esto a la vez que arreciaban rumores sobre que habría sido también arrestado por el gobierno saudí, y que se encontraba impedido de volver a su país.

Vale recordar que el Líbano, en algún momento llamado el París de Medio Oriente, vive desde hace años en una situación de delicado equilibrio político, donde el gobierno está repartido entre los tres grupos que controlan al país, un sector sunnita pro árabe, una minoría cristiana, y un partido militarizado como es Hezbollá, aliado cercano a Irán. El padre de Hariri, otro político destacado en su país, fue asesinado hace algunos años y la responsabilidad siempre se atribuyó a los pro iraníes.

En las últimas horas las noticias volvieron a sacudir a estos países ya que Hariri, tras varios anuncios sin resultados, volvió al Líbano, y al parecer ha retirado su renuncia a la presidencia, dejando todavía más dudas sobre qué fue lo que pasó durante su estadía en Arabia, y qué es lo que se está cocinando en esa volátil zona del planeta.

Muchos analistas han comentado que el detonante para todos estos cambios —a los que hay que sumar el intempestivo bloqueo de Arabia a Qatar, denunciando su apoyo al terrorismo y exigiendo el cierre de su cadena Al Jazeera— habría sido la visita de Donald Trump al país. Y que la noche previa a la detención de los 11 príncipes, el nuevo hombre fuerte del reino había estado reunido hasta altas horas de la madrugada con el yerno de Trump, Jared Kushner. Kushner es, además, una figura clave de la comunidad judía de EE.UU.

Las especulaciones proliferan por estas fechas con todos estos episodios. Pero la gran pregunta es hasta dónde piensa llevar Arabia Saudita esta escalada de gestos y acusaciones contra Irán. En qué medida el nuevo gobierno de Estados Unidos impulsa esta escalada al mismo tiempo que Trump dinamita el acuerdo nuclear que Obama había firmado con el régimen iraní. Y cuál será la postura de Israel en medio de todos estos conflictos que lo tienen por el momento mirando de costado, pero sabiendo que, en el fondo, ninguno de estos países le tiene demasiado amor.

Puede que se trate de un simple "reacomodo" de fichas en una región que es un tablero de juego muy sofisticado de la política internacional. O también el preludio de un conflicto que puede cambiar radicalmente el mapa de la zona.

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