editorial

De nuevo el curro del Fondes

A pesar de que en los años de bonanza de la administración de Mujica el Fondes pasó bastante desapercibido, esta página editorial se preocupó siempre por su funcionamiento. Y no era para menos: cualquiera que le prestara un poco de atención se daba cuenta de que era una herramienta que podía caer fácilmente en la tentación de dar préstamos fáciles para los compañeros de ruta frenteamplistas.

En septiembre de 2011 se aprobó por decreto su conformación. Su dirección estaba a cargo de una junta de tres miembros, uno en representación del Presidente de la República, otro representando a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, y otro al Ministerio de Industria, Energía y Minería. Su objetivo, se decía, era el respaldo a proyectos productivos vinculados a sectores estratégicos. En concreto, la rendición de cuentas de 2014 informó que en esos años los fondos aprobados por el Fondes para ser prestados ascendieron a más de 69 millones de dólares en total.

¿Quiénes se beneficiaron más? Casi la mitad del total aprobado fue solamente para tres empresas: Alas-U, Envidrio (ex Cristalerías del Uruguay) y la ex Funsa. Todos sabemos que en Alas-U tienen un formidable peso los exfuncionarios sindicalizados de Pluna; que entre los cooperativistas de Envidrio ocupó un lugar preponderante el actual diputado del MPP Daniel Placeres; y que el expresidente de la Cooperativa de Trabajadores de Funsa fue Luis Romero, que ocupó el lugar de director nacional de Trabajo en la administración Mujica.

Quizá el caso más paradigmático de todo el manejo de los dineros del Fondes sea el de Cotrapay de Paysandú, formada por extrabajadores de Paylana organizados en cooperativa. Cotrapay pidió al Fondes y obtuvo 3,6 millones de dólares en 2013. Luego, en mayo de 2014, recibió otro millonario préstamo del Fondes, porque en esos cinco meses los responsables de la empresa se dieron cuenta de que los avances textiles internacionales habían dejado las máquinas "casi obsoletas". Precisaban entonces más dinero para renovarlas. En diciembre de 2014, pidieron de nuevo recibir otra ayuda más del Fondes. Esta vez sí, adujeron, "el 2015 será el año del despegue". Recibieron lo que terminaría siendo una última entrega, en enero de este año: 516.000 dólares más.

¿Qué pasa en agosto de 2015? Cotrapay no funciona más y envió a 170 trabajadores al seguro de paro. El presidente del Instituto Nacional del Cooperativismo planteó en estos días "hablar con la Intendencia, con el gobierno nacional, con los legisladores del departamento y buscar alguna alternativa". Una de ellas, muy razonable, podría ser la capacitación de estos trabajadores en otros empleos porque, evidentemente, Cotrapay no logra ser competitiva a nivel internacional y ganar mercados que aseguren su viabilidad.

¿Cuál ha sido la respuesta de los trabajadores ante esta posibilidad? La presidenta de Cotrapay declaró que ellos no quieren recibir cursos de capacitación: "somos trabajadores textiles, tenemos un oficio, máquinas, queremos trabajar acá, en esta fábrica que recuperamos que es emblemática para Paysandú". El planteo entonces es muy sencillo: los trabajadores de esta cooperativa quieren seguir recibiendo millones y millones de pesos que les permitan seguir sus tareas en algo que no es rentable. Presionan a las autoridades locales y nacionales, y no están dispuestos a cambiar de rubro.

Lo que nadie dice es que esta solidaridad compañera-prebendaria tiene un costo enorme. El dinero del Fondes, en realidad, proviene de las utilidades del Banco República. Para dejarlo claro: en esta perspectiva asistencialista de izquierda, son los más humildes quienes financian al capitalismo compañero. Porque el Banco República, se sabe, es el que más presta a las pasividades más bajas, por ejemplo, que abarcan a decenas de miles de uruguayos. En vez de reducir las tasas de interés de esos préstamos que contratan los más pobres de la sociedad, con ellos el banco hace ganancias que terminan financiando a estas empresas llamadas a fundirse sin remedio.

La administración Vázquez quiere más profesionalismo en el funcionamiento de "la velita prendida al socialismo" como definió Mujica al Fondes. Pero lo mejor sería liquidarlo. Si el Banco República da tantas utilidades, que baje las tasas de interés para los préstamos sociales o para los préstamos a empresas que el propio Banco elija con sólidos criterios técnicos. Porque ya es tiempo de terminar con este despilfarro que no es propio de un país de primera.

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