EDITORIAL

El mundo no espera

No es fácil esperar algo de un gobierno que lo tuvo todo y no logró nada, ni tiene ganas de lograr nada porque ya tiró la toalla. Solo puede seguir anunciando proyectos ante su incapacidad de mostrar cosas concretas.

La visita esta semana del presidente Vázquez a México procurando incrementar el intercambio comercial es una señal positiva para un gobierno que venía mostrando una pasmosa parálisis en todos los temas en general y en nuestra inserción internacional en particular. Es indudable que tenemos serios problemas en nuestra inserción en el mundo, lo que además, tiende a agravarse con el tiempo dado que el resto del mundo acelera y cada vez lo hace a un ritmo mayor.

Algunas noticias de la semana pasada dan cuenta que los avances comerciales son cada vez más rápidos. Chile firmó una ampliación de su tratado de libre comercio con China que ahora incluye servicios y especialmente actividades digitales y tecnológicas. Vale recordar que Chile hace muchos años que contaba con un tratado de libre comercio con el gigante asiático, por lo que está ampliando sobre una base que ya era importante y redituable. Este acuerdo es de particular relevancia ya que es la primera ampliación de un TLC que firma China, lo que viene a confirmar varios aspectos a tener en cuenta.

El primero que China luego de la realización recientemente del congreso de su Partido Comunista decidió avanzar y profundizar sus vínculos comerciales con el resto del mundo, tomando un liderazgo en la materia que Estados Unidos ha abandonado desde la llegada a la presidencia de Donald Trump. Una segunda constatación: no es casual que este primer acuerdo para ampliar un TLC China lo realice con un país latinoamericano. Existe una marcada vocación por reforzar los lazos comerciales y también la llegada de inversiones financieras y directas en nuestro continente, lo que puede representar, trabajado de forma inteligente, una oportunidad muy interesante.

Y, en tercer lugar, tampoco es casual que sea con Chile, que incluso durante la actual administración de Michelle Bachelet —que ha sido la peor administración trasandina desde el retorno a la democracia—, no ha abandonado su vocación aperturista, en forma profesional y proactiva.

Mientras tanto, la posibilidad para Uruguay de avanzar en un acuerdo con China quedó bloqueada por las presiones de Brasil y la timorata actitud de nuestro gobierno.

Otra novedad de interés de la semana pasada fue el avance del acuerdo Trans-Pacífico (TPP por su sigla en inglés) que parecía casi muerto luego de que Estados Unidos lo abandonara por decisión del presidente Donald Trump.

Lo cierto es que los once países restantes siguieron adelante y hoy la firma del acuerdo está muy cercana y está llamado a cambiar fuertemente las relaciones comerciales en la zona del Pacífico, con repercusiones también hacia el lado del Atlántico. Lo integran países muy relevantes como Australia, Canadá, Japón, Singapur y Nueva Zelanda y en nuestro continente México, Chile y Perú.

De acuerdo con una investigación publicada por Reuters, los países que forman parte del tratado verían incrementado su producto potencial mientras que los que quedan afuera y tienen vínculo con estos países, en especial Estados Unidos, verían reducido su producto potencial. Aquí se puede observar con claridad que actuar o no actuar no es indiferente y no hacer nada es salir perdiendo en las actuales circunstancias.

Recientemente también se conoció la última edición del índice Doing Business que realiza el Banco Mundial. Una de las áreas en que nuestro país es peor evaluado es en comercio internacional precisamente, donde se ubica en la posición 151 en 190 países evaluados.

Si bien a esta altura poco puede esperarse de un gobierno que está pidiendo la hora y solo puede seguir anunciado proyectos ante su incapacidad de mostrar una sola obra concreta realizada, es imposible guardar silencio ante esta situación. Cuanto más tiempo perdamos en incorporarnos a lo que hoy pasa en el mundo, mayores serán las consecuencias negativas para Uruguay.

No es fácil ser optimista con un gobierno que decidió no incorporarse al TPP porque los radicales del plenario se negaron siquiera a negociar, demostrando una estolidez apabullante, y tiene dormido el TLC con Chile en el Parlamento porque unos sectores minoritarios del Frente se oponen y se niegan a aprobarlo con los votos de la oposición.

Por cierto, que no es fácil esperar algo a esta altura del partido de un gobierno que lo tuvo todo y no logró nada, ni tiene ganas de lograr nada porque tiró la toalla hace rato. Pero, por simple deber de patriotismo bien entendido, no se puede callar aquello en que se le hace daño al país y que comprometerá nuestro futu- ro hasta que tengamos un gobierno que gobierne.

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