Editorial

El mito perdido del agua pura

Por segunda vez se reunieron con el Presidente los tres ministros, Aguerre, Cosse y De León, junto con representantes de las instituciones vinculadas con la temática.

Como si de alumnos apremiados por su profesor se tratara, intentaron dejar una buena impresión. Se habían hecho los deberes. No era para menos, ya que la convocatoria se debía a un asunto grave. El lamentable estado de las cuencas fluviales (Santa Lucía) o lacustres (Laguna del Sauce) y las instalaciones de OSE, por ejemplo en el lugar de las tomas desde donde se absorbe el líquido que ha de convertirse en el agua potable que se suministra a la ciudadanía.

Como con la Enseñanza "de lo mejor de la región" otro mito muy uruguayo, el de la "excelente calidad de nuestra agua potable", se ha hecho trizas. Y lo peor es que no pueden aducir las autoridades para justificar su pobre gestión, falta de tiempo o no haber contado con los suficientes votos para cuando deben sancionarse leyes necesarias. Ni lo uno ni lo otro. Van a ser tres períodos que los gobiernos del Frente Amplio se suceden en el gobierno, con la ventaja que supone el contar con mayorías parlamentaria en las cámaras. Los 10 años que ya llevan en el poder deberían haber sido suficientes para concretar acciones indispensables. Y por si fuera poco, con otros tantos años de crecimiento económico y una recaudación jamás vista. Así que tampoco pueden aducir la estrechez de recursos con la que tuvieron que lidiar otros gobernantes, en otras épocas.

La peligrosa situación a la que se enfrenta hoy buena parte de la población se debe entonces a incompetencia, a falta de previsión, de estrategia y por sobre todas las cosas, de ejecutividad. Defectos que se evidencia en tantas otras áreas que resultaría muy largo ennumerarlas aquí. Más allá, eso sí, de la curiosidad que entraña el que a pesar de sus notorias falencias en la conducción del país, los integrantes de este colectivo político hayan vuelto a imponerse en las elecciones, por tercera vez consecutiva.

Con una activa campaña y tras un plebiscito en el año 2004 junto con los comicios nacionales, lograron cambiar el artículo 47 de la Constitución para darle al Estado el completo manejo y cuidado del agua. Se decía que era por el bien de las gentes, para mejor protección de los connacionales, y así echaron a los concesionarios privados que había en el interior para que todo quedara al resguardo de la benemérita OSE, con el Estado uruguayo detrás. Qué tomada de pelo, visto donde nos encontramos en la actualidad, en cuanto a seguridad, pureza y potabilidad del agua corriente.

No solo hoy están al descubierto los peligros que esta contiene, entre coleiformes, nitrógeno, fósforo, ciano bacterias y demás, sino que la famosa OSE sigue desperdiciando la preciosa agua dulce gracias a una llamativa inoperancia. La naturaleza tuvo a bien dispensarnos generosamente, (la región tiene el 26 % agua dulce del planeta y solo el 6% de los seres humanos) este elemento vital, tan escaso en otras partes del mundo que será cada vez más preciado. Aparte de que es habitual entre nosotros que el agua potable se utilice desaprensivamente, que se limpie el piso de estaciones de servicio, los automóviles, en las cisternas, etc. de acuerdo a datos oficiales, en 2013 se perdía por cañerías rotas, el 49,5 % del agua . El Presidente del organismo se comprometió a bajar esa cifra a un 40% en dos años y aunque pareciera una meta bastante modesta, (23 % sería un valor aceptable en países desarrollados) todo sigue más o menos igual. Y la persona que fue Presidente bajo Mujica, continúa en el mismo cargo en la presente Administración.

El agua turbia y con mal olor, la proliferación de algas en las tomas, en los embalses, en las lagunas, son todos síntomas visibles de la degradación del sistema. Al final, las personas empezaron a hacer oír sus quejas. Ni se podía seguir mirando hacia otro lado, ni el gobierno continuar en esa actitud tan extendida de "yo no fui". Por el Ejecutivo eran 3 y ahora serán 4 los Ministerios involucrados, luego de que Fernández Huidobro en la Comisión de Defensa en el Parlamento, hiciera vaticinios espeluznantes sobre nuestro futuro, dada la actual condición, a la vez de insistir en que desde el 2011 viene haciendo advertencias en todos los simposios.

Uno se pregunta ¿este señor, tan cercano al Pepe, no era parte del Ejecutivo en el gobierno de su compañero Mujica? Y la Ministra de Medio Ambiente, de León y la de Industria, Cosse, que ahora parece que se enteraron que hay 24 industrias en la Cuenca del Santa Lucía que siguen sin cumplir con el tratamiento de los deshechos industriales, son parte del mismo partido que ha estado al frente del gobierno todo este tiempo.

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