EDITORIAL

Las migraciones

Desde que tenemos historia, las migraciones del ser dominante del planeta han sido causadas por la religión, las ideologías modernas, la codicia y sus consecuencias han sido las guerras, las conquistas y las ocupaciones más o menos cruentas.

A principios del siglo XXI estamos viviendo una variedad propia, producto de una mezcla de elementos históricos ya existentes, sazonados con tecnologías de punta. Los resultados lamentablemente son parecidos. Se traducen en dolor, destrucción, desamparo, desarraigo, opresión, segregación, miseria o muerte.

Al principio, cuando empezaron a llegar los primeros refugiados de Siria a Grecia y Turquía en camino hacia el norte de Europa, se produjo en algunos lugares una ola de simpatía. Inclusive en nuestro país se permitió la llegada simbólica de algunas familias, pero cuando fueron millones los que comenzaron a desplazarse, la mano tendida se fue retirando. Hoy, países como Austria están desmantelando los centros de procesamiento de refugiados y ya alzan rejas de alambre en sus fronteras y estimulan a sus vecinos del este, a hacer lo mismo. Turquía ha recibido incentivos y presiones, en ambos casos importantes, para contener, procesar y eventualmente devolver los refugiados a sus lugares de origen. Los recientes actos terroristas en París y Bruselas han ayudado a consolidar el pensamiento de exclusión, de parar esa ola. Varios países europeos se habían rebelado contra las cuotas que la UE les había asignado y el que entre los refugiados se colaran terroristas islámicos, no ayudó a que sean bien recibidos.

A nosotros nos llegó el frío, pero en el sur de Europa está por comenzar la primavera. Miles de desesperados van a cruzar el Mediterráneo para llegar a Lesbos o a Lampedusa. La marina griega, italiana, francesa y española, en vez de cumplir su función de guardacostas hasta ahora han actuado como socorristas, evitando muchos naufragios y de hecho han ayudado a los migrantes a alcanzar su objetivo. ¿Cuáles serán sus instrucciones para esta temporada? ¿Quién se animará a dar la orden de no ayudar o de remolcar de regreso los botes a la costa opuesta y luego destruir las embarcaciones por razones de tráfico no autorizado de seres humanos, en embarcaciones no aptas, sin certificados y con exceso de pasajeros?

Este drama ocurre también en nuestro continente. Todavía hoy, grupos de cubanos siguen arriesgando su vida, desafiando el mar y las patrullas marítimas y aéreas donde los ametrallan si los encuentran, en busca de una mejor vida. Escapan de la dictadura comunista —curiosamente admirada por muchos del Frente Amplio— antes de que se venza la política del "wet foot- dry foot" que les permite obtener el visado enseguida. Huyen de la opresión, para mejorar su vida y la de su familia, buscar el reencuentro con seres queridos, tratar de alcanzar la libertad. Las condiciones requeridas son, valentía, iniciativa, no tener otra opción o aborrecer el régimen y las circunstancias que se dejan atrás. Más antiguas pero parecidas, fueron y son las migraciones chinas e indias, mexicanas, africanas y turcas, para nombrar las corrientes más importantes. A la vez existen algunas excepciones a las migraciones más o menos voluntarias, como es el fenómeno de la esclavitud, hacia América en el siglo XIX y que continúa aún en África en algunos lugares. O las producto de la "ingeniería social" aplicada por los rusos imperiales primero y la URSS después, con los traslados forzosos de polacos, lituanos, eslovenos, rumanos y búlgaros para poblar regiones como Siberia o erradicar a las gentes de su tierra natal. En la Alemania nazi por su parte, se llevaron a millones de trabajadores como esclavos desde naciones ocupadas. Monroe hizo un intento de devolver a los negros creando Liberia, en África, pero el auge del algodón frustró su intento. De Alemania y de la URSS solo algunos pudieron a duras penas volver .

Un caso especial es Israel, poblado mayoritariamente por judíos europeos que emigraron a Palestina. Principalmente después de la II Guerra Mundial, reinventaron el hebreo y lograron convertirse en un Estado teocrático-democrático, el cual, como resultado de varios conflictos posteriores, expandió su frontera y ocupó territorios aledaños. Hoy tiene una población de 7 millones de habitantes y es una potencia regional que sigue recibiendo enorme apoyo, de todo tipo de la diáspora judía. Otro aspecto es lo que aportan quienes se afincan en otros países. Llegan a ser un activo importante para sus tierras de origen. Cuba recibe miles de millones de dólares en remesas enviadas a los parientes. Es el rubro más importante del PBI de la isla.

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