La mala fe de Mujica

En todo el episodio de la investigadora sobre Ancap, el expresidente Mujica defendió lo actuado por el ente y en particular lo hecho por Sendic cuando lo presidió. Lo hizo con su habitual mala fe y deshonestidad intelectual cuando se trata de reconocer la historia pasada y los hechos ocurridos más recientemente.

La tesis defendida por Mujica fue la siguiente. Por un lado, hay que reconocer que pudo haber errores de parte del oficialismo en Ancap, sobre todo financieros, pero sin que ello implique que alguien haya "metido la mano en la lata". Por otro lado, la oposición no cumplió su tarea en el Directorio de Ancap en todos estos años investigados, ya que ella nada dijo de lo que ahora afirma fueron irregularidades administrativas y responsabilidades políticas. En el Senado señaló: "Yo abrí las puertas a la participación de la oposición como nunca se la abrieron al Frente Amplio y como no hay antecedentes en el país". Agregó que estaba convencido de que la oposición ayudaría a disminuir "el margen de humanos errores" que hay en la administración del Estado, y se preguntó luego: "¿Me equivoqué y ahora la oposición viene a cobrar foul?".

Primero, importa señalar la mentira histórica de Mujica. No es verdad, desde ningún punto de vista, que la participación de la oposición bajo su gobierno haya sido como nunca antes. A lo largo del siglo XX, en distintas y múltiples ocasiones, los partidos que representaban en conjunto a más del 95% de la ciudadanía coparticiparon en entes del Estado.

La coparticipación en la historia política uruguaya no es la excepción, sino que es la regla. Mujica lo sabe muy bien. Simplemente, como en tantas otras ocasiones en las que se debate sobre lo ocurrido en el pasado político del país, miente a sabiendas.

Segundo y más importante, Mujica responsabiliza a los representantes de la oposición en Ancap por no haber cumplido su papel vigilante y crítico, y por no haber contribuido entonces a la mejor gestión de Ancap. El expresidente miente aquí también, pero esta vez basado en una doble apuesta. Por un lado, la que cree que hoy la opinión pública no recordará mucho la actualidad de esos años de Ancap, porque le llega muchísima información, muy diversa y difícil de asimilar. Y la otra es que nadie leerá, por ejemplo, las 234 páginas del informe de los representantes del Partido Nacional en la comisión investigadora para conocer los detalles de lo ocurrido.

Lo cierto es que desde el año 2010 en que el Partido Nacional ingresó al Directorio de Ancap, los directores Carlos Camy primero y Elena Baldoira después, discreparon en forma notoria, explícita y reiterada con la estrategia financiera llevada adelante por el ente.

Hay varias actas que así lo dejan en claro. Por ejemplo, cuando en 2011 Camy no votó la resolución referente a un crédito por 90 millones de dólares con el Banco Santander para el financiamiento de las plantas de cemento y cal; o cuando fueron votadas negativamente por ambos directores las compras de petróleo a Venezuela, en las que se obtenía un crédito por el 25% del embarque; o cuando Baldoira votó en contra del plan de acción en materia financiera en 2013.

En toda la maniobra de Trasfigura con Ancap por la venta de gas licuado de petróleo —que dañó la reputación de Ancap— el negocio fue aprobado solo por Sendic, con la excusa de ser urgente, en marzo de 2011. Cuando en abril llegó la instancia de ratificación por el Directorio, el oficialismo aprobó lo resuelto, pero el director nacionalista votó en contra. Para la relación con Alur, había un contrato de 2009 por el cual se fijaba el precio de compra por parte de Ancap en US$ 715 dólares el metro cúbico de etanol. En abril de 2011, Sendic resolvió modificar el contrato, y pasar el metro cúbico a US$ 1.706, retroactivo a enero de 2010, lo cual perjudicó seriamente a Ancap. Esta modificación fue votada negativamente por Camy.

Por supuesto que hay varios ejemplos más en el mismo sentido, que dejan en claro que la conducción de Ancap contaba con los votos mayoritarios de los representantes del gobierno y con la voz crítica de los de la oposición. No es entonces como afirma Mujica que la oposición ahora "viene a cobrar foul". Es que en su momento, tanto en llamados a sala en el Parlamento como en el propio Directorio de Ancap, la oposición señaló los graves errores que se estaban cometiendo.

Lo que pasó, en realidad, es que en aquel entonces Mujica no quiso escuchar. Y ahora le resulta más fácil mentir que asumir sus responsabilidades.

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