EDITORIAL

Incertidumbre por falta de rumbo

La razón por la que no avanzan las PPP, ni la inversión, y varios proyectos de inversión relevantes duermen la siesta en despachos de los Ministerios de Economía, de Transporte o de la OPP, es la brutal incapacidad de sus responsables, sumada a la falta de decisión política.

Las noticias económicas siguen siendo de signo mixto, vale decir, todos los días se reciben noticias que alientan el optimismo junto a otras que muestran un panorama complejo. Entre estas novedades navega un gobierno que muestra una incapacidad manifiesta para cumplir sus propios objetivos y del que poca cosa se puede esperar cuando todavía le restan 3 años de administración.

Los nuevos datos de desempleo y de inflación son un buen ejemplo de las noticias mixtas que recibimos. El dato del índice de Precios al Consumo anualizado a febrero fue de 7,09%, muy cercano al techo del rango meta que determina el Banco Central de 3% a 7%. Si bien esta evolución descendente de la inflación está muy vinculada al descenso pronunciado del tipo de cambio, no deja de ser una buena noticia, y probablemente incluso converja al objetivo bancocentralista el próximo mes, por primera vez en mucho tiempo.

Por otro lado, las novedades del mercado de trabajo son mucho menos alentadoras. El dato de la tasa de desempleo a enero fue de 8,1% marcando un ascenso que refleja el deterioro paulatino que se verifica desde 2015. La economía internacional también muestra signos mixtos, tanto en el ámbito regional como en Estados Unidos, Europa o China. Sigue siendo sumamente lenta y gradual la recuperación de nuestros vecinos, Estados Unidos (pese al populismo del nuevo presidente) muestra signos de reactivación y China mantiene un dinamismo envidiable.

Dentro de este panorama, el frente fiscal sigue siendo el principal problema en el horizonte. Un déficit cercano al 4% del PIB y un nivel de deuda que se acerca al 70% del PIB no pueden generar las condiciones para que la economía crezca.

Este tema marca lo desenfocada que ha estado hasta ahora la discusión sobre la rendición de cuentas del presente año. Los moderados quieren aumentar el gasto "en forma responsable", mientras los radicales quieren todo el sistema de cuidados y el 6% del PIB para la educación, cuando lo que debería estarse discutiendo es cuánto se disminuye el gasto para tener un resultado fiscal medianamente presentable.

Basta recordar que el gasto aumentó casi un 80% en términos reales desde que gobierna el Frente Amplio para comprender que hay margen (y mucho) si se quisiera recortar sin afectar ningún programa relevante.

Pero más allá del panorama macro-económico hay otro aspecto que está comprometiendo la suerte del país, que es la manifiesta incapacidad del gobierno para saber adónde va y, por lo tanto, para llegar a algún lado. Un ejemplo basta para graficar el tema, la ley de participación público-privada (PPP) aprobada en 2011. Desde el gobierno pasado se vienen anunciado grandes obras por este mecanismo, pero la realidad marca que al día de hoy solo hay una cárcel en proceso de construcción.

El presidente Vázquez había anunciado, con bombos y platillos en 2015, un plan de inversiones para el período de 12.000 millones de dólares, del que no dijo nada en la última cadena de televisión de 40 minutos. Más aún, mostró entre los "logros" del gobierno una mísera inversión de 272 millones en 2016 en infraestructura.

A esto se suma el papelón que se realizó con la delegación finlandesa que llegó a nuestro país y se fue sin realizar su trabajo para el análisis de la nueva planta de celulosa por el paro de los funcionarios de AFE, virtualmente una empresa fantasma.

La razón por la que no se avanza en las PPP, ni en la inversión, ni por la cual varios proyectos de inversión relevantes duermen la siesta de los justos, en despachos de los Ministerios de Economía, de Transporte o de la OPP es la brutal incapacidad de sus responsables, sumada a la falta de decisión política. No existe ninguna razón real para que no haya decenas de obras más en ejecución hoy en nuestro país, que la desidia y la falta de rumbo que muestran las autoridades.

Los padecimientos que enfrentaron quienes han intentado hacer avanzar un proyecto hablan por sí mismos. En un mundo competitivo, ser tan incapaz pasa factura y lo estamos sufriendo actualmente con el estancamiento económico, el deterioro de nuestra infraestructura, la ausencia de obras, el calamitoso estado de la educación, de la seguridad y todo lo que ya conocemos. Y nos quieren vender que el país avanza porque el Presidente realiza giras internacionales, se hacen anuncios grandilocuentes que nunca se concretan en nada y la OPP inaugura placitas. No vamos bien, vamos mal y de mal en peor.

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