EDITORIAL

La importancia de las ideas

La libertad por encima de cualquier otra cuestión. Hay que distribuir en libertad, hay que combatir el delito en libertad, hay que incluir en libertad. Es posible que no sea el camino más fácil, pero es el mejor camino.

Este fin de semana el sector Todos del Partido Nacional realizó su congreso anual en la ciudad de Trinidad, Florida, al que asistieron unos 500 representantes de los 19 departamentos. En el encuentro se discutió un documento que aporta al futuro del Uruguay y que vale la pena comentar en un país donde falta como el aire la discusión de ideas.

Una primera definición es el rechazo de las ideologías dogmáticas que encierran el pensamiento, así como también la acción política que postula la gestión como un fin en sí mismo sin que esté guiada por ideas. Por cierto, que la gestión importa, pero solo puede ser importante si se sabe para qué se quiere gestionar mejor y allí entran necesariamente conceptos sobre la realidad, sobre la persona, sobre el país, en definitiva, entran necesariamente las ideas.

"Nosotros creemos en el valor de las ideas, sin quedar encerrados en dogmatismos. Pensamos con libertad y sin miedo, porque sabemos que, cuando las ideas se vuelven rígidas, terminan por convertirse en cárceles de larga duración", expresa el documento sintetizando esta posición. Y agrega luego: "La política sin ideas y sin principios es una fuerza ciega que termina por volverse peligrosa". Esto inequívocamente es así, como lo demuestran algunas experiencias lamentables en el mundo y de allí la importancia de tomarse el tiempo de reflexionar sobre las ideas y valores que defiende cada sector y cada partido.

Luego se desarrollan ideas respecto de la concepción de persona, la sociedad y el lugar de Uruguay en el mundo que vale la pena repasar. Aparece en primer término la relevancia fundamental de la libertad: "Creemos en la libertad como valor esencial del ser humano. Y creemos que las institucio- nes son el mejor resguardo para que cada persona pueda disfrutarla, sin que ningún poder la obligue a renunciar a sus sueños, a sus proyectos y a sus convicciones".

Esta defensa de la libertad, por cierto, no excluye otros valores y objetivos deseables, pero define los medios a través de los cuales se estima conveniente alcanzarlos: "Nosotros valoramos la igualdad, la seguridad y la inclusión, pero afirmamos que hay que alcanzarlas sin pagar el precio de sacrificar la libertad. Hay que distribuir en libertad, hay que combatir el delito en libertad, hay que incluir en libertad. Es posible que no sea el camino más fácil, pero es el mejor camino".

Finalmente se sintetiza esta idea poniendo sobre la mesa conceptos claves para comprender el deterioro cultural del Uruguay y cómo revertirlo:

"Creemos firmemente en la justicia social y en la igualdad. Pero no en aquella que iguala para abajo y castiga el éxito, sino en una igualdad de oportunidades que nos convoca a ser mejores con independencia de las condiciones de origen. Esa es la forma de igualdad en la que siempre creímos los uruguayos: aquella que, como dice la Constitución, no reconoce más distinción que la de los talentos o las virtudes."

Respecto del lugar del Uruguay en el mundo la definición es por un nacionalismo inclusivo: "Para nosotros, ser nacionalistas es estar comprometidos con la continuidad de un Uruguay democrático y plural". Coherentemente, la misma inclusividad está en la definición de la sociedad que se aspira en el país: "Hacia adentro del país, defendemos una visión integrada que busca el equilibrio entre la capital y el interior, entre lo urbano y lo rural, entre lo nacional y lo departamental". Y se abona luego en el mismo sentido: "No nos interesa contribuir a esas divisiones permanentes, esas fracturas que se pasan de generación en generación hasta convertirse en un destino agobiante. Lo que nos estimula es la coincidencia con los distintos, la construcción de terrenos de encuentro".

El documento quizá pueda sintetizarse con una expresión sobre el final que vuelve sobre la concepción de libertad: "Esta es para nosotros la vara para medir el éxito o el fracaso de un gobierno. Si la gestión termina y la persona tiene más libertad real, el gobierno ha sido exitoso. Si la gestión termina y la persona tiene menos libertad real, el gobierno fracasó. Queremos ser construc-tores de un Uruguay más libre y más equitativo".

Se coincida o se discrepe con las definiciones de este documento, lo que debe ser bienvenido es el debate de ideas del que nuestro país carece y explica en parte la falta de rumbo del actual gobierno. Ojalá cunda el ejemplo y tengamos más iniciativas de este estilo para comentar y discutir, que nos permita otear en el horizonte un país mejor que el que nos dejará el Frente Amplio.

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