Editorial

Gravísima situación en Ucrania

El efímero acuerdo de Minsk del 12 de este mes, parece seguir los pasos del anterior, celebrado en Septiembre del 2014. Tiene cara de fracaso, esta segunda iniciativa. No se detiene el embate ruso y la lucha sigue cobrando víctimas. Ya van unos 5.500 muertos y muchos más heridos, huérfanos y desplazados, a pesar de los discursos, conferencias y resoluciones.

Los 13 puntos negociados entre los "rebeldes" pro-rusos y Kiev (Poroshenko) y con el apoyo de Merkel, Hollande y supuestamente de Putin, aparentaba ser un avance, aunque tomemos nota; Putin se negó a firmar la declaración apoyando el alto de fuego. ¡Tan endeble es o fue esta iniciativa! Algunos creían que era mejor que nada. Se pedía, por ejemplo, el retiro de "tropas extranjeras" (eufemismo que tuvo que aceptar Kiev, refiriéndose a efectivos del ejército ruso) y el de las armas pesadas, de las zonas en puja. Tampoco esto se cumple.

Este escenario, de prolongarse, favorece los objetivos rusos a corto plazo, según avezados observadores. I) conectar Crimea por tierra con Rusia, II) alejar toda posibilidad de que la situación en Ucrania permita a la actual administración, organizar el país, reforzar sus instituciones, luchar contra la corrupción que imperaba, para terminar siendo nuevamente, un virtual estado vasallo de Rusia. A mediano y largo plazo, Rusia querrá reincorporar Ucrania a su seno, por lo menos como hace menos de un año atrás, cuando Rusia dominaba políticamente a Ucrania. Sin embargo, cuando esta manifestó su deseo de salir de su órbita y arrimarse a la Unión Europea (UE) se orquestó un programa desestabilizador que perdura.

El sueño de integrarse a la UE, de formar parte de la OTAN/NATO - como tablas de salvación a las cuales, como estado soberano aspiraba alcanzar, le está prácticamente vedado por su enorme vecino. Hoy la sombra del estado fallido está a la vuelta de la esquina, acompañado por la caída vertiginosa de su PBI, de la recaudación impositiva, de las exportaciones, la huida de capitales y la desinversión, con ciudades arrasadas, desempleo, pobreza, frío, hambre en algunos sectores, daño a la infraestructura, ausencia de crédito, etc.

Pero no se debe olvidar el contexto político y las señales que han estado recibiendo los líderes europeos los últimos 10 meses. El miércoles pasado, aviones de la RAF interceptaron a dos aviones militares rusos, cerca de Cornwall, al borde del espacio aéreo británico, aunque sin violarlo. Hubo una importantísima escalada de vuelos militares muy cerca de los espacios aéreos de países de la OTAN y recientemente, por poco se evitó una catástrofe aérea entre un caza ruso y un avión de pasajeros sueco sobre el mar Báltico. Un gesto de provocación inadmisible, que puso en peligro la vida de más de 130 pasajeros.

A mitad de esta semana, efectivos militares ucranianos, bastante maltrechos, se han ido retirando de Debaltsevo, una ciudad estratégicamente situada, nudo ferroviario, luego de una feroz batalla con tropas pro-rusas, en obvia violación del acuerdo de Minsk. Esta derrota augura males para las ambiciones independentistas de Kiev y su actual gobierno. Sus tropas, según voceros pro-rusos, habrían infringido 3.000 nuevas bajas al ejército ucraniano.

Poroshenko, el presidente de Ucrania, pide armas, aunque sean defensivas. Por ahora occidente se las niega. La razón es no exacerbar a Putin. Obama, de los líderes occidentales, es el más propenso a otorgar ayuda militar, pero desearía que la acción sea conjunta con la UE y esta se encuentra enfrascada en el lío de Grecia y su situación económico-política. Para algunas naciones, la crisis de Ucrania resulta ajena o por lo menos muy lejana.

El miércoles pasado los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU pidieron a las partes del conflicto, cumplir con el acuerdo de Minsk y permitir a observadores, ya que solamente esto podría ser resuelto por vía pacifica. ¡La resolución fue impulsada por Rusia! La diplomacia occidental debería apoyar a través de las ONU y otros foros, las iniciativas para propiciar la paz en el este de Europa. Recordemos, que allí se gestaron las últimas dos guerras mundiales y es donde Rusia en el primer caso y la Unión Soviética en el otro, fueron artífices principales de los conflictos que se desencadenaron. La tradición expansionista e imperial no ha muerto. Se anuncia que los pro-rusos aumentarán su número en unos 100.000 hombres, 4 brigadas de artillería, una de tanques, etc. ¿De dónde viene todo esto? Mientras, ni Francia ni Alemania quieren armar a Ucrania, el resto tiene miedo y EEUU envía pertrechos no bélicos. Con razón, Polonia está sumamente preocupada.

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