EDITORIAL

El gasoil más caro, la energía más cara

Resulta que el precio del gasoil, un insumo indispensable para ciertas actividades como la arrocera que es la que más consume por hectárea, es el más alto de todos los países de la región. Y las tarifas de energía eléctrica industrial y residencial son las más caras de la zona.

Con razón en el Uruguay todos quieren ser empleados públicos, o casi. Aparece un llamado para 20 cargos y se anotan 5000 aspirantes. Es que con solo atenerse a datos puros y duros de lo que cuesta trabajar por las suyas, lo difícil que es, (por no decir imposible) ser competitivos, obtener una renta razonable y simplemente producir, alcanza para entender esa actitud, esa vocación generalizada por vivir prendido de la ubre estatal.

Resulta que el precio del gasoil, un insumo indispensable para ciertas actividades como la arrocera que es la que más consume por hectárea, es el más alto de todos los países de la región. De acuerdo a las mediciones de SEG Ingenieros, el litro aquí cuesta US$ 1,34. En Argentina US$ 0,92, en Brasil US$ 0,93 y en Chile US$ 0,72.

A su vez, las tarifas de energía eléctrica industrial y residencial en nuestro país son también las más caras de la zona. Estamos por delante de Brasil, de Chile y de Argentina respectivamente, en ambos precios.

Nada mejor para ejemplificar lo dicho anteriormente que detenerse, por ejemplo, en la producción de arroz para saber de qué se habla. Fue el producto con mayor incidencia positiva en las exportaciones de 2016, según el análisis de exportaciones de Uruguay XXI. Las ventas del cereal superaron las 980.000 toneladas, lo que lleva a que el año pasado haya sido el tercer año con mayor volumen exportado. El sector logró sortear los obstáculos climáticos a lo largo del año, especialmente en épocas de siembra y cultivo, aunque se estima que las pérdidas rondaron las 160 mil toneladas.

El arroz fue, además, el segundo producto agrícola del país, con montos que superaron los US$ 434 millones. Estos registros permiten que Uruguay se posicione en el top 10 de exportadores de arroz en el mundo, respaldado por el reconocimiento de este cereal como un producto "premium", gracias a la tecnología e integración aplicada a la cadena productiva.

Uruguay, a pesar de su escaso territorios, es el séptimo exportador mundial de este grano. Según la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), en la zafra se plantaron 165.000 hectáreas (zafra 2016/2017) y a nivel chacra se generaron 2960 empleos, de los cuales el 65,8% es permanente y el 34,5% es zafral (camiones, etc.) A nivel de la industria, por otra parte, se estima un total de 3600 puestos de trabajo durante todo el año, destinados a la elaboración del producto.

Pero competir en los mercados, cuando se carga con el peso que representa el elevado precio de las tarifas administradas por el Estado, además de los altos costos laborales y demás, es casi una quimera. Por estos motivos, en julio, directivos de ACA visitaron al Presidente y le plantearon la necesidad de disminuir los costos energéticos, especialmente el gasoil, y exonerar la retención del 3% a las exportaciones a partir de agosto de este año, lo que sumaría US$ 12 millones.

Pues bien, la respuesta recibida finalmente (ocupados como estaban en el Poder Ejecutivo y en el partido con el affaire Sendic), ha sido que siguen estudiando la cuestión del precio del gasoil. En lo que respecta a la corriente eléctrica, la contestación fue que se pensaba aplicar un descuento como el que se le ofreció a la cadena productiva láctea (solo por 3 meses) de un 15%. Sería una medida que solo contemplaría a los productores que consumen para riego y no a la fase industrial que podría mejorar el ingreso del arrocero, según el presidente de la gremial Alfredo Lago. Por otra parte, que al pedido de la exoneración del 3% a las exportaciones, les hayan contestado a los arroceros diciéndoles que creen un fondo con una emisión de 12 millones de dólares (como si fuera lo mismo), a gente que no está para endeudarse más, parece una broma de mal gusto.

O sea que ante la nueva siembra que habrá que encarar, que significa un consumo del 65% de lo que se utiliza en todo el proceso agrícola, las señales llegadas desde el gobierno no son ningún aliciente. Mientras el Uruguay mantenga el raro y nefasto privilegio de grandes empresas del Estado que disfrutan y abusan de un régimen monopólico por vía administrativa, que en realidad a los únicos que beneficia realmente es a sus numerosos empleados, y en tanto las tarifas se utilicen como un mecanismo recaudador disimulado que tiene la ventaja de no tener que exponerse al farragoso camino del Parlamento, no hay esperanzas. A la vista está toda la plata que se perdió no se sabe cómo, en la monopólica Ancap que tuvo que ser auxiliada con más dinero de los contribuyentes, o la millonaria obra del "Arena" a cargo de Antel, en vez de que se abaraten los servicios de telecomunicaciones.

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