Editorial

El futuro de la Concertación

Blancos y colorados deberán meditar a fondo lo que harán en adelante con el Partido de la Concertación.

La idea de conjugar las fuerzas de los partidos tradicionales bajo un mismo lema con el objetivo de ganar las elecciones para la intendencia de Montevideo sigue vigente, pero los problemas suscitados en los últimos tiempos requieren algunas instancias de reflexión antes de adoptar resoluciones definitivas. Esos problemas están ligados a la actitud de Edgardo Novick, quien fuera el candidato independiente de la Concertación y que resultó a la postre el más votado de la terna presentada por el nuevo partido en las elecciones municipales de mayo de 2015. Dicho candidato, que tanto se lució en su debut político, pretendió en primer término inscribir listas del partido a nivel nacional en lo que muchos interpretaron como una tentativa de ratificar su personal aspiración de competir por la Presidencia de la República en las elecciones de 2019. Ese intento recibió una rápida negativa de los partidos tradicionales que confirmaron —al menos por el momento— el carácter municipal y montevideano de la Concertación.

En esas circunstancias Novick decidió actuar por su cuenta al cerrar un pacto a fin del año pasado con el intendente frentista Daniel Martínez. Gracias a ese acuerdo Martínez obtuvo de los ediles fieles a Novick la mayoría de votos necesaria para la aprobación de una parte de su plan de obras denominado Fondo Capital. De esa manera, el candidato independiente de la Concertación se desdijo de su promesa electoral de no contribuir de entrada a aumentar las pesadas deudas que arrastra la comuna capitalina. Lo votado supone un desembolso de unos 94 millones de dólares para financiar cuatro obras viales y una planta compactadora de basura.

Así, la sorpresiva decisión de Novick le permitirá a Martínez realizar algunos de los trabajos proyectados sin una presentación previa de la situación financiera de la comuna, que es lo que reclamaban blancos y colorados. La idea era contar con ese informe antes de resolver nuevas erogaciones susceptibles de agrandar el grueso déficit que soporta la intendencia de Montevideo tras un cuarto de siglo de gobierno frentista.

Con Novick actuando al margen de la Concertación por voluntad propia, los partidos tradicionales deben repensar su estrategia. Para empezar es preciso analizar la votación obtenida por el flamante partido en 2015, que si bien fue similar a la que, sumados, lograron blancos y colorados cinco años antes, tuvo un plus importante que fue el triunfo en dos de los municipios más densamente poblados de la ciudad. Aunque ese resultado no colmó las expectativas más optimistas, no se lo puede calificar de fracaso, sobre todo si se consideran las marchas y contramarchas de los partidos tradicionales que terminaron por desmontar sobre la hora a sus respectivos candidatos naturales.

Otro elemento a tener en cuenta es el carácter ideológico del voto frentista en Montevideo. Solo así se explica la adhesión lograda en las urnas por el oficialismo cuando según las encuestas la intendenta Ana Olivera apenas conseguía la aprobación a su gestión por parte de uno de cada cinco montevideanos. Esto significa que a pesar del descontento con la actuación de la izquierda en el Palacio Municipal la mayoría optó por abrirle una carta de crédito a Martínez, quizás la última que reciba un representante de una fuerza política que hasta ahora se mostró incapaz de cumplir con las obligaciones básicas exigibles a una intendencia municipal.

Si la Concertación mantiene sus expectativas de gobernar Montevideo en el siguiente período es necesario que blancos y colorados se pongan a trabajar desde ahora. Eso supone la conformación de equipos de estudio, planificación y control de la gestión municipal que actúen de forma mancomunada. Asimismo es imprescindible que se vayan perfilando ambos candidatos a la intendencia de forma que la opinión pública conozca sus características personales y sus propuestas para recuperar la capital del país después de lo que serán tres décadas de insatisfactoria administración frentista.

El Partido de la Concertación, que tanto costó crear, tiene mucho por hacer de aquí en adelante. Las malas experiencias del pasado enseñan que los partidos tradicionales no pueden permitirse improvisar sus acciones en Montevideo con candidatos y programas de último momento. Sobre todo porque hoy cuentan con el instrumento adecuado para aunar fuerzas que es la Concertación, un partido que acaba de emprender su marcha y que tiene todo el futuro por delante.

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