EDITORIAL

El fraude sobrevuela

Venezuela vive hoy una dramática jornada por la votación de la Constituyente inconstitucional propuesta por Maduro, en un intento desesperado por mantenerse en el poder. Hay honda preocupación por lo que pueda pasar.

Cuando el presidente Vázquez bloqueó en el Mercosur una moción de condena al régimen dictatorial de Maduro con el argumento de que "no se puede aislar al pueblo venezolano", la represión en las calles llevaba 99 muertos. Ahora ya son 112. Trece muertos más en solo diez días. ¿Cuántos más serán necesarios para entender que el problema no es el pueblo venezolano que lucha por su libertad, sino el régimen de Maduro? El pueblo, con o sin el apoyo uruguayo (la cuestión es que Vázquez nos representa a todos) seguirá movilizado y peleando por su futuro, pero para el gobierno uruguayo, Maduro no será reprobado y menos condenado por lo que hace en Venezuela. Y esos muertos tendrán el nombre de los que callaron cuando había que hablar.

La historia enseña que las dictaduras caen sobre todo por el juego de varios factores: desobediencia civil, protesta ciudadana, unidad de la oposición y presión internacional. Pero Vázquez tomó partido por Maduro y no quiso sumarse a la lista de países que reclaman una consulta ciudadana.

Tampoco nada dijo Vázquez ni su gobierno cuando Nicolás Maduro saboteó exitosamente el referéndum revocatorio (que en caso de resultar positivo significa la remoción del presidente) de 2016. Maduro y su comisión electoral lo suspendieron. Posiblemente hubiera perdido en las urnas por paliza. Pero a Váz-quez no le preocupó que se aislara y silenciara al pueblo venezolano en aquella oportunidad, pese a que el referéndum era inobjetable del punto de vista constitucional.

Sí habló a principios de este año sobre el régimen de Maduro y dijo que era una democracia: "Quizá no sea la democracia a la que estamos acostumbrados, por ejemplo, en nuestro país. Pero Venezuela tiene tres poderes y los tres poderes están funcionado". ¿Funcionando de manera independiente o solo como parodia de una democracia? ¡Por favor!

Sería bueno saber cuál es la opinión de Vázquez y su partido Frente Amplio sobre los militares en el poder. Y sobre el aumento del narcotráfico. En Venezuela hay un gobierno cívico-militar o militar-cívico. Porque lo cierto es que el tema de los militares es una constante de Nicolás Maduro para sostenerse. Cada vez hay más altos oficiales de las Fuerzas Armadas en los pomposos ministerios del Poder Popular, por más que siguen en actividad y mantienen el mando sobre la tropa. La tercera parte de los 30 ministros del gobierno tiene esa característica. Y están ubicados en los ministerios clave: los que están directamente vinculados con el manejo del Estado y los que movilizan mayores recursos. Pocos meses atrás, cuando la oposición se movilizaba por el referendo revocatorio y juntaba firmas a montones, Maduro militarizó la economía de Venezuela: designó al ministro de Defensa, general en jefe Vladimir Padrino López, para supervisar "directamente junto conmigo" la economía del país y poner "orden y disciplina" en la llamada "Gran Misión de Abastecimiento Seguro y Soberano". Todo con el apoyo de la inteligencia cubana y de las milicias bolivarianas

A no embromar. Vázquez y el FA conocen esto y mucho más. Por más datos pueden recurrir a su antecesor José Mujica. Y entonces, ¿por qué le da la espalda al pueblo venezolano en las calles luchando por su libertad? El periodista Héctor Schamis de El País de Madrid relata parte del testimonio del excanciller y actual Secretario General de la OEA, Luis Almagro ante el Senado de los Estados Unidos. Allí Almagro expresó que hay países de la OEA que "votan en base a sus intereses, y no siempre por principios y valores". Y agregó: "Tienen fuertes lazos económicos, políticos y sociales con el gobierno de Venezuela y valoran esos lazos de tal manera que prefieren no votar contra ese gobierno".

Schamis traslada esto a la reunión del Mercosur y dice que Uruguay "continúa en inexplicable connivencia con el gobierno de Maduro". Le cuesta aceptar que Uruguay haya perdido su costumbre de actuar en base a "principios y valores" y ahora se mueva "por intereses" o por los negocios con Venezuela.

Hoy la patria de Bolívar juega una carta muy difícil. Maduro busca imponer una Constituyente inconstitucional que le dé un poco de oxígeno. Difícil que lo logre con respeto de las normas, actuando limpio y por las buenas. Se juega demasiado para tener que reconocer públicamente una derrota, y da la impresión de que eso no está en sus planes ni en el de las fuerzas armadas, sus socios. La oposición no se presenta y el fraude sobrevuela. Como uruguayos, nuestra solidaridad y apoyo al pueblo venezolano en su lucha, aunque nuestro gobierno esté con Maduro.

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