EDITORIAL

El estigma del Fondes

La política es algo muy serio, pero hay momentos en que no queda otra que reírse. Uno de esos momentos fue la declaración del presidente del Inacoop, Gustavo Bernini, en ocasión del día del cooperativismo.

Vale aclarar que la risa no fue motivada por el nombre del instituto (¿hay alguien dedicado a inventar nombres exóticos en el Estado?), sino por el contenido de sus palabras.

Bernini usó la ocasión para hacer una férrea defensa del Fondes, dijo que el cooperativismo "significa que los trabajadores sean dueños de su vida, hacer de la solidaridad una forma de vivir, en una sociedad donde los valores dominantes son el individuo y el individualismo". Agregó que la prensa y la oposición han aprovechado los problemas de empresas cooperativas para cuestionar ese modelo "cuando a diario cierran empresas capitalistas y no se cuestiona al capitalismo". Y remató afirmando que se pretende "estigmatizar todo un modelo económico". Precioso.

Arranquemos por el Fondes. Hace apenas días el diario El Observador publicaba un artículo basado en un estudio oficial donde se informaba que las tres empresas que recibieron la abrumadora mayoría del dinero público aportado por este fondo, son las que tienen mayor vínculo político con el partido de gobierno. Alas Uruguay, Envidrio y la ex Funsa recibieron casi la mitad de los préstamos (46,96%) que el Fondo aprobó para un total de 22 compañías. La discriminación de datos es todavía más chocante.

Alas U habría recibido casi 16 millones de dólares, a lo que habría que sumar los costos de los seguros de paro extendidos para sus funcionarios. Pese a esto, no hace falta ser muy explícito respecto a la situación de la aerolínea, basta oír las cosas que suele decir el ministro Rossi. Curiosamente, varios de los principales dirigentes de esta empresa figuraron en la lista electoral del MPP, y el expresidente Mujica fue su gran soporte.

En el caso de Envidrio, en 2012 se aprobaron fondos por US$ 11,5 millones para esa cooperativa. Pese a que Envidrio refinanció su deuda con el Fondes, la empresa es una de las ocho que tienen atrasos en los pagos. El crédito vencido asciende a US$ 2,5 millones.

Vale señalar que la figura clave en este emprendimiento es el diputado del MPP Daniel Placeres, también figura central de una empresa vinculada a las exportaciones a Venezuela, quien convive en la chacra con el expresidente Mujica, y que según el informe de El Observador, es considerado en el Frente Amplio como un "hijo adoptivo" de este.

La tercera empresa "autogestionada" es la de los extrabajadores de Funsa, quienes recibieron del Fondes US$ 6 millones entre 2012 y 2014, monto equivalente a 8,67% de los préstamos aprobados por el organismo. Es sugerente que el préstamo fue otorgado mientras el expresidente de la Cooperativa de Trabajadores de Funsa, Luis Romero, era director de Trabajo del gobierno de Mujica.

Estos datos serían suficientes para generar un escándalo en cualquier país en serio, y los responsables de todo esto deberían estar pidiendo disculpas día por medio a la sociedad, si no visitando algún juzgado.Pero en este Uruguay anestesiado por discursos impúdicos, parece que son los medios de comunicación los que tienen que pedir disculpas por hacer su trabajo. En vez de denunciar estigmatizaciones y fantasías, el jerarca del Inacoop podría explicar si estas vinculaciones políticas de los beneficiarios son casualidad, coincidencia o qué.

Pero vayamos por un momento a lo macro. Hay un discurso apolillado y tonto, muy tonto, que pretende contrastar capitalismo y cooperativismo, solidaridad y sentido individual, argumento que no se sostiene bajo ningún concepto. Para empezar, el capitalismo no lo impuso nadie, no está en el plan de gobierno de ningún partido, no precisa ministerios ni fondos públicos. Es la forma de organización social que surge naturalmente cuando la sociedad llega a determinados niveles de desarrollo.

¿Que es imperfecto? Por supuesto, es un producto humano. Pero ha mostrado ser mucho más eficiente, justo y tolerante que todos los socialismos impuestos a sangre y fuego en sus numerosos experimentos históricos. En una economía de mercado, hay libertad y condiciones para que florezca cualquier emprendimiento cooperativo razonable. A la economía libre de mercado no le importa si usted es S.A., cooperativa, o un loco suelto con una idea brillante. Le importa si usted satisface una necesidad social por la cual alguien está dispuesto a pagar. La pregunta es, ¿estamos todos los uruguayos dispuestos a pagar con nuestros impuestos experimentos sociales que solo benefician a un puñado de "compañeros" de los gobernantes de turno?

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