EDITORIAL

Encuesta, gestión y pretensiones

Si bien aún estamos lejos de las próximas elecciones nacionales, es notorio que ya empiezan a realizarse movimientos relevantes y los jugadores buscan ir teniendo al menos un lugar en las gateras.

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11 ene 2017

Las primeras semanas de enero suelen dar pábulo a considerar otros temas distintos a aquellos en que estamos sumergidos habitualmente. Este enero en este sentido fue excepcional, ya que los temas de debate han seguido siendo, en buena medida, los sospechosos de siempre.

El apuro del ministro Bonomi para dar las cifras de delitos en 2016 volvió a poner el tema en el tapete, se están cuestionando seriamente algunos de los datos que no cierran y en todo caso más allá de la imagen puntual del año anterior, la película completa de su gestión muestra una calificación desastrosa.

Es cierto que por estos días la capital del país, al contar con menos transeúntes y automóviles se vuelve más vivible, lo que al mismo tiempo nos hace dar cuenta de los problemas que padecemos la mayor parte del año. Daniel Martínez y su equipo siguen anunciando planes que se harán en los próximos meses pero, finalmente, las soluciones no aparecen y Montevideo sigue dando vergüenza. Por si fuera poco, contrariando por enésima vez sus promesas electorales, se anuncia un nuevo aumento del boleto para marzo.

Por estos días también se difundió en la prensa una encuesta de noviembre pasado realizada por el Grupo Radar, que muestra cómo la realidad no obstaculiza las pretensiones de los políticos uruguayos. En cuanto a la interna del Frente Amplio, Daniel Martínez aparece primero (en realidad no se vislumbra otro por el momento), entre quienes declaran que seguramente lo votarían (33%) y probablemente lo votarían (29%). En segundo lugar aparece el inefable José Mujica con un 30% que seguramente lo votaría y un 21% que probablemente lo votaría. Es evidente que en este caso sí la deplorable gestión del gobierno anterior está golpeando los indicadores de quien supo ser el político más popular del país. Además, existe un problema de edad.

Los restantes posibles pretendientes aparecen bastante atrás, no sorprendiendo en el caso de Astori, principal responsable del ajuste fiscal que estamos padeciendo a partir de este mes, producto de su incapacidad manifiesta como Ministro de Economía en tiempos de prosperidad. Tampoco puede sorprender que Raúl Sendic sea quien despierta mayor rechazo en filas oficialistas, por razones de pública notoriedad que huelga comentarlas.

Daniel Martínez parece, por el momento, no sufrir el derrape de su gestión al frente de la Intendencia de Montevideo, ni sus anteriores yerros como presidente de Ancap, incluido el reciente nuevo clavo de más de 100 millones de dólares adeudados a la Dirección General Impositiva por desidia.

Habrá que ver si mantiene esa capacidad de esquivar sus responsabilidades como teflón o si lo alcanzan. También queda claro, para él mismo y para la oposición que si lograra hacer algo bien sería un candidato de fuste para 2019, pero por el momento esa posibilidad no aparece en el horizonte.

Más desapercibida pasó una encuesta de la misma empresa sobre la interna del Partido Nacional, de octubre del año pasado. Como es de esperarse dados los resultados de la elección anterior, Luis Lacalle Pou lidera con comodidad la interna nacionalista, con 53% de personas que declaran que seguramente lo votarían y otro 26% que probablemente lo votaría. Luego, en la segunda y tercera posición, aparecen Jorge Larrañaga con un 28% que seguramente lo votaría y un 33% que probablemente lo haría y Verónica Alonso con un 19% entre los que seguramente la votarían y un 35% entre los que lo harían probablemente. A la hora de la desagregación por zona del país, Lacalle Pou lidera cómodamente en Montevideo y en el interior, mientras que Larrañaga y Alonso empatan en Montevideo, imponiéndose el líder de Alianza Nacional en el interior.

Si bien aún estamos lejos de las próximas elecciones nacionales, es notorio que ya empiezan a realizarse movimientos relevantes y los jugadores buscan ir teniendo al menos un lugar en las gateras. Como con los pingos, hay favoritos, desafiantes y posibles sorpresas, que van a correr con rumbo a 2019.

Para los posibles candidatos oficialistas el principal desafío es dejar de anunciar planes y concretar realidades, lo que le ha costado una enormidad tanto al gobierno nacional como al departamental. Para los opositores el desafío es mostrarse como una alternativa clara al actual gobierno, con propuestas serias y creíbles para superar la mediocridad que el país sufre desde hace 12 años.

El presente año será clave ya que en 2018, a no dudarlo, ya estaremos en campaña.

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