EDITORIAL
diario El País

Los desastres de Muñiz

En ASSE hay corrupción y mala administración con consecuencias graves para los usuarios. Pero la principal responsable del desastre, Susana Muñiz, sigue siendo respaldada por todo el Frente Amplio.

Desde que ocurrió en febrero pasado la interpelación del diputado nacionalista Martín Lema al ministro de Salud Pública por las graves irregularidades en la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), se acumularon las noticias que dan cuenta de la malísima gestión de esa dependencia del Estado.

La corrupción en el hospital de Bella Unión quedó al descubierto a raíz de aquella interpelación. Giraba en torno a la contratación de una empresa de traslados en ambulancia de nombre Siemm. Ocurría que algunos de los socios titulares de esa empresa ocupaban también cargos de jerarquía en el hospital: en síntesis, se contrataban a ellos mismos y ganaban con ello muchísimo dinero. El caso fue tan contundente que luego de la comparecencia parlamentaria Siemm dejó de ser contratada.

El problema es que todo esto tan irregular se hacía con el conocimiento de Susana Muñiz, la actual presidenta de ASSE. En efecto, Muñiz conocía bien el perfil de los socios de Siemm y sus vínculos con el hospital de Bella Unión. Empero, a pesar de ello, en marzo de 2013, apenas fue nombrada ministra de Salud de la Administración Mujica, habilitó el funcionamiento de Siemm.

Como consecuencia de aquella interpelación, el Parlamento entendió que debía analizar a fondo lo que estaba ocurriendo en ASSE y creó una comisión investigadora. Así las cosas, en estos meses se ha sabido que varios de los funcionarios públicos que están a cargo de los hospitales de ASSE se apartaron de las disposiciones administrativas que garantizan la transparencia en el gasto público.

No se trata de casos aislados. Ocurrió al menos en los hospitales de Florida, Dolores y Mercedes, y en la red de atención primaria de Soriano y de Treinta y Tres. Siempre el problema refirió a lo que señala el artículo 46 del Texto Ordenado de Contabilidad y Administración Financiera (Tocaf): hubo llamados a licitaciones sesgados para favorecer a personas o a entidades particulares. Es así que al ser una práctica tan extendida, queda clara la responsabilidad general de la mala gestión de ASSE.

Lo que pasó en el Hospital de Rivera fue también de una extrema gravedad. Allí se supo que el por entonces director Toriani había empleado a 60 médicos con dineros pertenecientes al rubro estudios médicos, y que además ninguno de ellos había firmado ningún contrato. El propio presidente Vázquez dejó entrever que era inadmisible semejante situación que implicaba faltas gravísimas al Tocaf. El problema es que, una vez más y como en el caso de la corrupción de Siemm, las iniciativas de Toriani apartadas de la ley contaron en todo momento con el apoyo de Muñiz.

Pero además de todas estas irregularidades administrativas, se supo que el Hospital de Rivera tercerizaba tomografías y resonancias magnéticas que se pagaban a una mutualista de esa ciudad pero que, en realidad, eran realizadas en una clínica privada de una vecina localidad en el Brasil. Toda la maniobra era pues una gran mentira internacional que ilustra sobre el descontrol y la mala administración de dineros públicos en ASSE. Y el asunto es de tal gravedad que, con buen criterio, el fiscal de Corte envió toda la información a la Fiscalía de Rivera para que ella actuara en la órbita penal, ya que estos hechos son, evidentemente, de apariencia delictiva.

En defensa de Muñiz alguien podrá decir que administra muy mal pero que al menos los servicios médicos que brinda ASSE son de buena calidad. Pero tampoco eso es verdad. Por un lado, por ejemplo, ninguna de las farmacias de ASSE cuenta con habilitación del Ministerio de Salud Pública. La mala gestión es tremenda: a fin de agosto se conoció, por ejemplo, que una auditoría había detectado que en el hospital de Salto había una diferencia de más de 2400 medicamentos entre los que figuraban en el programa informático y el stock real del hospital.

Por otro lado, hay una denuncia penal por uno de los casos involucrados en el horror que se conoció a fin de junio y que implicó a la farmacia del Hospital Saint Bois. Esa farmacia dispensó medicamentos equivocados a más de 200 niños y generó problemas graves de salud en decenas de ellos. Y lo peor es que este drama puede llegar a no ser una excepción: la presidenta de la Asociación de Química y Farmacia declaró que tal como funciona el sistema, el error podría repetirse a futuro.

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