EDITORIAL

Datos del turismo y Kechichian

Pero lo que también es claro es que mientras que en 2016 los argentinos extendieron sus estadías por el mundo, los que eligieron al Uruguay como destino, las disminuyeron. Infelizmente, la ministra ni siquiera ha admitido estos datos.

El pasado 21 de enero dimos cuenta de las medias verdades de las declaraciones de la ministra Kechichian al referirse al pasado del sector turismo. Ahora surgieron nuevos datos que permiten evaluar mejor lo ocurrido en 2016.

Los antecedentes son conocidos: en estos años hemos recibido más turis- tas. Pero si se miran de cerca los números en el largo plazo, se verá que hemos estado en el promedio de la región y que, en realidad, hubo países con mucho mejores performances turísticas que la nuestra.

Por ejemplo, Uruguay pasó de ser el tercer destino en el ranking de países de Sudamérica según llegadas de turistas internacionales en 2004, a figurar en el quinto lugar en 2014.

Así las cosas, es sabido que en materia de turismo internacional cuatro de cada cinco llegadas en el mundo tienen su origen en la misma región. En este sentido, para nuestro turismo el peso de los argentinos es muy grande y se hace notar sobre todo en verano. Sin embargo, según cifras oficiales argentinas que abarcan sus principales puntos de salida, en la comparación 2014-2015 fue claro que Uruguay no captó una proporción mayor del crecimiento del mercado turístico de ese país: el porcentaje de argentinos que hicieron turismo en el exterior creció un 17%, pero el aumento de argentinos que hicieron turismo aquí fue de 15,3%.

Ese panorama cambió en la comparación de las temporadas 2015-2016. Por un lado, la cantidad de turistas argentinos por el mundo siguió creciendo y fue un 14% mayor en 2016 que en 2015. Pero por otro lado, el número de turistas provenientes de ese país que llegó a Uruguay creció más aún: un 25,4% entre 2015 y 2016. Eso implica que Uruguay captó una porción mayor del turismo internacional argentino, y allí está buena parte de la explicación del crecimiento de 12,3% en la llegada total de turistas internacionales de 2016 a nuestro país con respecto al año anterior. En efecto, del total de las 3.328.000 llegadas, 2.140.000 provinieron de la vecina orilla.

Si bien estas son buenas noticias, los datos estadísticos muestran un problema con las estadías de los argentinos en Uruguay: su promedio bajó un 11% en 2016 con relación a 2015. Esta disminución empaña el balance global, porque lo que sirve al turismo no es solamente que venga más gente, sino que se quede tanto o más tiempo que antes. Más tratándose del caso argentino, ya que sus gastos turísticos siempre son los más importantes para Uruguay: en 2016, por ejemplo, representaron el 64% del total.

Kechichian justificó esta reducción de la estadía promedio porque, dijo, responde a una "tendencia mundial". Sin embargo eso no es verdad para el caso argentino. Por el contrario, según sus datos estadísticos, las estadías promedio de sus turistas han aumentado en el mundo, así como el total de sus pernoctaciones que es un dato que informa sobre el número de noches que el turista argentino pasa en el lugar extranjero visitado.

El panorama es entonces que en 2016 nos beneficiamos del gran impulso turístico argentino. Quizá haya que seguir la sugerencia del exministro de turismo y actual senador Bordaberry: agradecer a "san Mauricio", es decir, al presidente Macri y a sus cambios económicos que mejoraron la predisposición argentina a viajar al exterior.

Pero lo que también es claro es que mientras que en 2016 los argentinos extendieron sus estadías por el mundo, los que eligieron al Uruguay como destino, las disminuyeron. Infelizmente, la ministra ni siquiera ha admitido estos datos. No parece haber por tanto, una evaluación acerca de los motivos de ese peculiar comportamiento de nuestros vecinos en sus vacaciones aquí.

Para abril está planteado el vencimiento del decreto que establece la devolución del IVA sobre servicios turísticos a personas físicas no residentes. Según Kechichian, ha sido "un factor clave en el ingreso de turistas". Pero, ¿es efectivamente así?

Porque de los datos estadísticos no surge que en la elección final sobre destinos turísticos internacionales los argentinos tengan en cuenta los ahorros que este decreto de 2012 les permite hacer en Uruguay, y que ha implicado una renuncia fiscal aproximada de 23 millones de dólares para 2016. ¿Qué estudios dejan creer que esa devolución ha sido "clave"? ¿Acaso es el mismo que el de la "tendencia mundial" que no explica la mala evolución de las estadías argentinas en Uruguay?

El país recibe más turistas internacionales. Pero precisa precisión y seriedad en los argumentos para evaluar sus políticas públicas. También en turismo.

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