EDITORIAL

La culpa siempre la tiene otro

El gran drama de la política uruguaya, especialmente en estos últimos años, es que nadie se hace cargo de sus errores. Ningún jerarca público acostumbra asumir cuando ha hecho las cosas mal, y la respuesta a todos los problemas siempre la tiene el partido opositor, la situación económica externa, el imperialismo, la derecha, o el gran candidato de siempre, la prensa.

Por ejemplo, hace unos días El País tuvo conocimiento de una conversación en el Consejo de Educación Secundaria, donde se reunieron la directora general, Celsa Puente, su "número dos", Javier Landoni, y la representante de los docentes, Isabel Jaureguy, en el contexto de la crisis que enfrenta a Puente con el sindicato. La conversación no podía ser más reveladora. Allí Landoni reconocía nada menos que el hecho de que ellos no saben qué hacer con la educación, porque el Frente Amplio no tiene claro lo que pretende con ella.

La importancia de esta aseveración es mayúscula. Secundaria es el área educativa donde el país tiene mayores problemas, con cifras de abandono y repetición dignas de un país subsahariano. Desde hace tiempo que la sociedad viene asumiendo que el gobierno no tiene rumbo a la hora de enfrentar el problema, y son varios los jerarcas que han dejado sus cargos denunciando esta situación. Pero que un funcionario en ejercicio, y en un cargo tan importante, lo diga de esa forma descarnada, es una información del mayor interés público. Esto además de otros detalles no tan serios, pero igual de interesantes para quienes entienden de la interna, ya que la propia representante de los docentes, disparaba munición gruesa contra sus colegas, y en cierta forma se mostraba aliada con Puente en su choque con los gremios.

Pues bien, ¿cual fue la reacción de los afectados? Para empezar, negar todo. La educación marcha fenómeno y hay un plan maestro genial que va a resolver todos los problemas. Para seguir, culpar a El País por difundir la conversación, golpearse el pecho porque se haya conocido ese diálogo, y denunciar que urge una profunda investigación para saber cómo se pudo dar esa filtración.

¿Tiene la culpa El País de la situación lastimosa de la educación nacional? ¿Tiene la culpa El País de que el FA no sepa qué hacer con la enseñanza secundaria? ¿Tiene la culpa El País de que cuando no hay reflectores, los dirigentes del rubro confiesen lo que todos sospechan y dicen por lo bajo? Pero sobre todo, ¿no tiene derecho la sociedad a conocer el nivel de improvisación, falta de rumbo e hipocresía de quienes han sido designados para dirigir la educación?

El segundo caso tiene que ver con el problema de la aerolínea Alas Uruguay y su entidad creadora, el Fondes. Resulta que hace ya unos cuantos días se empezó a correr la versión de que la flamante aerolínea de bandera nacional atraviesa serios problemas financieros. Que no logra encaminar sus números, y que estaría pidiendo más asistencia al gobierno para poder seguir operando. La noticia la confirmó el propio padre de la criatura, el expresidente Mujica, quien desde su hermoso jardín y con tono de filósofo griego, ratificaba a un canal de TV lo grave de la situación y decía que la empresa debería buscarse un socio para poder seguir volando.

Un genio Mujica. Como si encontrar un socio para una empresa así fuera algo tan fácil. Como si él no fuera responsable de este proyecto en el cual apostó más de 25 millones de dólares de todos los uruguayos. Pero de Mujica ya casi nada sorprende. Sí fue llamativa la reacción del dirigente socialista a cargo del Fondes, el señor Gustavo Bernini, quien denunció una campaña de boicot de El País contra la empresa "Alas-U". Dijo que plantear todos los días los problemas financieros de la empresa, es condenarla a morir, nos acusa de "mezquindad", y dice que se trata de un complot contra "los trabajadores".

Si una empresa financiada con dinero público, a pocos meses de empezar a funcionar, tiene serios problemas financieros, no logra llenar el 30% de sus vuelos, y ya está pidiendo más plata a los uruguayos, ¿la culpa es del diario que muestra esa realidad? ¿No tendrán algo que ver los que les prestaron la plata en base a un plan de negocios notoriamente irreal? ¿Tienen los medios de comunicación el deber de alinearse con la causa que defiende un político? ¿O mostrarle a la ciudadanía lo que políticos irresponsables hace con su dinero?

No hay gobierno que no cometa errores, no hay político infalible. Pero lo que sí se les puede exigir a ambos es un mínimo de autocrítica, que dejen de acusar a otros por sus falencias. Y, sobre todo, que tengan un poquito, un poquito nomás, de sentido del ridículo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)