editorial

"No se cuenta con información"

Parece que no se aprende la lección. Que lo ocurrido en Ancap, con la sucesión de obras faraónicas plenas de sobrecostos, de rentabilidad nula y carente de beneficios para el ciudadano (el gasoil, por ejemplo, tuvo un precio de $ 10 por litro más caro que si se hubiera importado) no dejó ninguna huella en la piel de las autoridades.

Y entonces, nada mejor que continuar con la práctica de dilapidar dineros públicos para que los directores de los entes autónomos se den el gusto de jugar a los empresarios.

Ahora se viene el Antel Arena, el berretín de la expresidenta de Antel y actual ministra de Industria, Carolina Cosse. No se trata de cargar las tintas sobre si después del derrumbe del Cilindro (que nadie sabe por qué fue) el país necesita de un polideportivo de nivel mundial. Ese no es el centro de la discusión, porque obviamente todos estaríamos de acuerdo en hacerlo. El tema es cuánto costará, cómo se pagará y, a la luz de las respuestas, reflexionar si es imprescindible encarar ahora la construcción de ese estadio. Ahí surgen las dudas, y ellas se agravan porque no hay ninguna transparencia por parte del gobierno que prefiere seguir jugando a la mosqueta.

El senador Pedro Bordaberry hizo a principios del año pasado un pedido de informes a los ministerios de Economía y de Industria. El Ministerio de Industria no contestó; Economía por su parte se lo trasladó a la Corporación Nacional para el Desarrollo que es quien tiene la responsabilidad del fideicomiso que se creó para su construcción. Hace pocos días respondió, por lo menos formalmente, porque hay varias preguntas, entre ellas "¿cuál es el monto total de la obra?", cuya respuesta es "no se cuenta con esta información". Y esa respuesta ("no se cuenta con esta información") fue la que el Ministerio de Economía —con la firma de su titular Danilo Astori por lo que se supone que comparte todo lo dicho— envió a Bordaberry.

El Ministerio de Economía —después de todo lo que pasó en Ancap— no tiene información acerca del monto total del Antel Arena, un estadio que al principio iba a costar, de acuerdo a lo expresado por su promotores con Carolina Cosse a la cabeza, US$ 40 millones, luego US$ 53 millones, de allí a US$ 60 millones, un salto a US$ 80 millones y la aclaración de que los gastos del fideicomiso podían elevarlo en US$ 8 millones más. Pero la obra igual se hace. Aunque bueno es señalar que allá por julio del año pasado, el expresidente Mujica afirmó ("En Perspectiva", radio Oriental), que "el Ministerio de Economía tenía toda la información" sobre el estadio. A la luz de la nueva información sobre la falta de información, alguien falta a la verdad: Astori o Mujica. ¿Se vendrá otra guerrita de cartas y comunicados?

Lo único seguro, de acuerdo a lo que se respondió al senador Bordaberry, es que el fideicomiso se podrá endeudar por un monto de 58 millones de dólares. Se dirá que es muy poca plata comparada con lo de Ancap, es cierto. El problema es que solo sea el comienzo porque de esa suma para arriba, no se sabe quién proveerá.

Y lo que sí está claro es que el repago de los créditos (la devolución más sus intereses) que el fideicomiso haya tomado para la financiación de la obra del Complejo Multifuncional Antel Arena, "se realizará con flujos de ingresos provenientes del fideicomitente". ¿Y quién es el fideicomitente? Antel. ¿Y cuál es el flujo de ingresos que tiene? Sus tarifas, su facturación. ¿Y quiénes las pagan? Acertó, ya está corriendo el financiamiento de esta aventura (deficitaria) con el aumento del 10% en la telefonía de Antel y del 26% en Internet, ese que pagarán ahora también los jubilados que utilicen sus tablets regaladas. Es bueno que todos sepan que cuando pagan su factura están contribuyendo a que Carolina Cosse cumpla su sueño.

Si hay o está previsto otro tipo de ingresos para la construcción del Antel Arena, "no se tiene información".

El presidente Vázquez, obviamente que de acuerdo con su ministro de Economía, suspendió las obras del Antel Arena apenas asumió el cargo. Pero fue derrotado en la pulseada interna porque su ministra de Industria y expresidente de Antel es militante del MPP y tuvo el apoyo de Mujica. Se dirá que resignado o contrariado aceptó continuarlas, pero cualquiera fuera el estado de ánimo, es su responsabilidad y la de su ministro de Economía (y obvio que también la de Industria). A no jugar a Poncio Pilatos cuando este tema explote y se intente argumentar que "no se tenía información". No es de recibo. Más vale que la averigüen. Y la digan.

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