editorial

Crece desde el pie

Ahora sí, cumplidas las elecciones departamentales y municipales del domingo pasado se completa el ciclo electoral que define las autoridades en cada nivel para los próximos 5 años.

Si bien en términos generales no hubo grandes sorpresas, el mapa político nacional muestra algunos cambios relevantes de los que vale la pena sacar apuntes para comprender mejor la nueva realidad política en la que se moverá el Uruguay.

En cuanto a la cantidad de departamentos no hubo grandes variantes. El Partido Nacional conserva 12, el Frente Amplio aumenta uno y sube a 6 y el Partido Colorado se quedó solo con Rivera. Sin embargo, la suma aritmética no da cuenta de cambios cualitativos que son significativos. Por ejemplo, es muy trascendente el triunfo blanco en Maldonado así como en 2 alcaldías de Montevideo que da cuenta del proceso que ya se evidenció en octubre en que el Frente Amplio avanza en las zonas rurales del país mientras que el Partido Nacional lo hace en las urbanas. Esta nueva realidad, que cambia los viejos paradigmas, exigirá nuevos liderazgos más rurales para los frentistas y más urbanos para los blancos.

Ni el Frente Amplio ni el Partido Nacional parecen ser conscientes de esta situación, en que los triunfos locales aparecen huérfanos del apoyo de los líderes nacionales. Sin embargo, la realidad porfiada irá abriendo nuevos caminos en los partidos políticos a fuerza de votos que después de todo es lo que importa.

En Montevideo hay resultados que son importantes en sí mismos. El Partido de la Concertación pese a sus críticos, sus problemas de nacimiento y las pedradas de algunos legisladores blancos y colorados, pasó la prueba de fuego y llegó para quedarse. No solo votó mejor de lo que anunciaban las encuestas sino que demostró su capacidad de retar al Frente Amplio en la capital. Si se evitan los errores garrafales de esta campaña, en las próximas perfectamente se podrá producir el histórico triunfo que Montevideo necesita para dejar atrás una gestión a todas luces agotada. A su vez, se constata que los resultados en el interior hubieran sido mucho mejores para los partidos tradicionales votando juntos, de lo que se hubieran beneficiado los blancos en Paysandú y los colorados en Salto, entre otros casos.

Especialmente aleccionador es el resultado del esfuerzo del Partido de la Concertación en las alcaldías montevideanas, y no solo en las que ganó. En el municipio B el Frente ganó por menos de 1000 votos y en otros la diferencia fue levemente superior. La goleada de la Concertación en el Municipio CH que ganó por 26.424 votos a 17.192 así como la sorpresivamente amplia victoria en el Municipio E le permitirá a la oposición demostrar que puede gestionarse mejor, lograr mejores servicios y respetar al contribuyente y al ciudadano, augurando mejores resultados en todo el departamento en 2019.

Merece destacarse particularmente el esfuerzo de todos los candidatos de la Concertación en el Municipio CH, y de la lista ganadora integrada por Andrés Abt (Herrerismo) y Felipe Paullier (Alianza Nacional) por una extraordinaria votación encabezando un equipo joven, renovador y que supo trabajar por encima de divisiones sectoriales. Con similares votos que varios intendentes triunfadores en el interior, abren nuevos senderos para los blancos en la capital y posiciona muy bien a dos destacados y jóvenes dirigentes (Abt de 40 años y Paullier de 24) hacia adelante, en donde más deben mejorar los partidos tradicionales para lograr el gobierno nacional.

También debe reconocerse el importante triunfo en el Municipio E, donde Francisco Platero será el nuevo alcalde con una gran votación. A su vez los colorados tuvieron allí a uno de sus candidatos mejor votados en todo el país, el joven Diego Murara (de 27 años) con 6.071 es la revelación de la colectividad de Rivera, con más votos que su partido en la mayoría de los departamentos del país.

Una paradoja de nuestro sistema electoral, que ahora todos parecen querer cambiar, es que los promotores de sus cambios, al final terminan siendo los perjudicados. Les pasó a los partidos tradicionales con la reforma de 1996 y le pasa ahora al Frente Amplio con la creación de las Alcaldías en 2010. En el tercer nivel de gobierno crece desde el pie la esperanza de un cambio en Montevideo, que asoma en el horizonte si se aprenden las lecciones que dejó el domingo y se piensa en grande, como exige la empresa que se tiene por delante.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)