EDITORIAL

Conflictos y tendencias

Quién hubiera dicho que un partido populista, a la izquierda del tradicional socialismo y los secesionistas catalanes iba a tener en vilo a España. Después de largas semanas de intentos no se pudo formar gobierno y el rey tuvo que convocar a nuevas elecciones. J. M. Sanguinetti recordó la otra noche, una conversación con Felipe González donde este observó: "La política española se va pareciendo cada vez más a la de Italia.

El problema es que en España no somos italianos", sugiriendo que no existe en su tierra la gimnasia de las componendas para acomodar muchos partidos de distintos signos en coaliciones y formar gobierno. En España se partió el bipartidismo. Una rueda importante de una democracia eficaz. También se han debilitado los partidos tradicionales. Han perdido peso electoral. Parece que va sucediendo lo mismo en el Reino Unido. Resurge como siempre en las crisis, el extremismo. Las consignas populistas, de separatismo y las de abandonar la UE avanzan. Los escoceses proindependencia hace poco perdieron su referéndum. Una de las razones seguramente era que de separarse de Inglaterra, difícilmente podrían solicitar con éxito la entrada a la UE, esencial para no pasar penurias, teniendo que negociar con ella y el resto de los países del mundo, tratados para el comercio de sus productos. Más de un país vetaría su entrada, para desanimar secesiones, entre otras razones. Pero si el Reino Unido deja la UE, la ecuación política cambiará diametralmente y Escocia será acogida con beneplácito. Lo mismo podría ocurrir luego con Irlanda del Norte. En estas reflexiones se explayó Tony Blair en un programa de televisión.

La gran recesión que comenzó el 2008 ha dejado serias secuelas. (No solo en Grecia). Hoy día el electorado olvida que esta fue causada por las malas políticas económicas, la falta de supervisión del sistema bancario y la corrupción, ocu-rrida durante Zapatero/Rubalcaba y Blair/Gordon Brown. Tanto Rajoy como Cameron tuvieron que hacer los ajustes. Financiar las terribles pérdidas en el sector inmobiliario, evitar la caída del sistema bancario. Aguantar el desempleo. Hoy Sánchez, muy suelto de cuerpo, no se da por aludido. Acusa a Rajoy de corrupción y de la mala situación económica (que ha ido mejorando). Parecidas cosas ocurren por todas partes.

Trump acusa a Obama de muchos asuntos. Por ejemplo, por el aumento en el nivel de la deuda pública. Curioso, cuando la mayor parte fue consecuencia de las guerras en Iraq y Afganistán, empezadas por Bush (h.) y en plena recesión, cuando caían los ingresos, subía el déficit y tenía que financiar el desastre heredado, cuya salida piloteó con gran solvencia. Infortunadamente no todo lo hizo bien.

Con Francia y Gran Bretaña decidió prestar apoyo aéreo a los rebeldes en Libia porque Gadafi estaba exterminando a la gente y terminaron derrotándolo y matándolo. Era sin duda un dictador cruel y malvado y los EEUU no olvidaban que apoyó a los terroristas que hicieron estallar en 1988 el vuelo Pan American que se estrelló en Lockerbie. Pero hoy Libia es un estado fallido envuelto en el caos de una atroz guerra civil sin aparente salida. Además, sin control en sus fronteras, estas se ha convertido en un camino de paso para los africanos subsaharianos que en embarcaciones precarias, facilitadas por mafias locales, emprenden de a miles el cruce del Mediterráneo. Esto aumenta aun más el problema de refugiados en Europa exacerbado por los conflictos en el Mediano Oriente y Afganistán.

En Latinoamérica, no tuvimos grandes guerras como en Europa y pocas en nuestra historia, excepto la de la Triple Alianza y la última con la sedición. Eso es una gran bendición que no valoramos suficientemente. No carecemos de recursos naturales, tenemos abundante agua y tierra cultivable. Tampoco hay conflictos religiosos. Aunque sí tuvimos dictadores de todos los signos. Quedan regímenes despóticos por ej. los de Cuba y Venezuela y poco más. El populismo autoritario goza de buena salud en algunos países, pero su continuación parece trabada. En otros, como en nuestro vecino al oeste, el régimen K, que algunos daños nos causó, no ha podido entronizarse. Brasil esta transitando una dura prueba. Le deseamos suerte. En el continente sufrimos varios flagelos aparte del populismo. La corrupción, el narcotráfico, la mala asignación de recursos y peor gestión como la basura en Montevideo y la inseguridad, como ejemplo nativo.

Pero puede haber llegado para el continente, un momento de inflexión. Hay que hacer lo posible para mejorar con nuestras enormes ventajas. Por algo fuimos poblados por europeos.

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