EDITORIAL

Mucho más que los cincuentones

Por dos veces el presidente Vázquez ninguneó a su ministro de Economía en la solución a los cincuentones y ello derivó en un problema interno en el FA. Con el proyecto en el Parlamento, el Frente Líber Seregni se puso firme y anunció que no dará sus votos.

El tema de los cincuentones ha dejado de ser el problema de un grupo de ciudadanos —con legítimos derechos— que pueden ser afectados por la transición del sistema tradicional jubilatorio hacia el régimen de ahorros de las AFAP, para convertirse en el nuevo campo de batalla del Frente Amplio, con incidencia directa en sus eventuales candidatos para las elecciones de 2019. Para el ministro de Economía Danilo Astori, el último de los "tres grandes", la Presidencia de la República es una asignatura pendiente y esta es prácticamente su última oportunidad de encabezar la fórmula de la coalición.

En la interna del FA, Astori y el Frente Líber Seregni se han tenido que tragar muchos sapos en aras de la unidad: cuando hay problemas y "las papas queman", desaparecen y se van al mazo. Mientras otros sectores se paran de mano cuando son contrariados en sus planteos y se salen con la suya, el FLS ha acumulado derrotas a lo largo de la historia frenteamplista, ha agachado la cabeza y aceptado archivar sus razones antes que pelear hasta el final. Muy sacrificados, nada reconocidos y permanentemente hostigados. Nunca fueron conscientes de que la posibilidad de derrota del FA viene por un corrimiento de los votantes de la centroizquierda —que ellos representan— y no por una radicalización de la izquierda.

La ley de AFAP aprobada en 1996 era absolutamente impostergable porque el sistema tradicional había cumplido su ciclo y estaba al borde del colapso por su déficit creciente que amenazaba con devorarlo. Pese a ello, surgió con muchas críticas y fuerte oposición de los habituales sectores del FA contrarios a todo tipo de emprendimiento privado, entre ellos el Partido Comunista, el Pit-Cnt, obviamente, y el actual ministro de Trabajo, Ernesto Murro, que integraba el directorio del BPS de la época. Para ellos, era y es una cuestión ideológica caracterizada por su poca simpatía por todo lo que signifique "privado" (salvo ahora la inversión extranjera de UPM).

Cuando los cincuentones con sus reclamos se convirtieron en una presencia habitual al cierre de los Consejos de Ministros itinerantes, el presidente Vázquez decidió que había que enviar un proyecto de ley que contemplara sus aspiraciones y echó mano a uno que se hallaba en el Ministerio de Trabajo, elaborado por la delegación del Pit-Cnt al BPS. Para el movimiento sindical la decisión de Vázquez fue "un gol y lo gritamos como un gol", dijo el integrante del Secretariado del Pit-Cnt, Joselo López, que destacó además el rol cumplido por el ministro Murro.

Lo que llamó —y mucho— la atención fue que tratándose de una iniciativa que involucra entre 3.000 y 4.000 millones de dólares de gasto (unos tres o cuatro puntos del PIB) y va a golpear seguramente en el grado inversor, no se encomendara su redacción al Ministerio de Economía, a cuyo frente se encuentra nada menos que el mismo que se ha encargado de la conducción económica del país en 13 años de administración frenteamplista. Y si algo no cerraba, se agravó cuando apareció otro proyecto, solo del Ministerio de Economía que, valga la redundancia, era entre otras cosas, mucho más económico. (Obviamente que la propuesta presentada por el senador Lacalle Pou años atrás, cuyo núcleo consistía en postergar la elección del régimen jubilatorio hasta el momento de la jubilación, nunca fue considerada).

La semana pasada Vázquez urgió al Parlamento a que aprobara de una vez por todas la solución para los cincuentones, de acuerdo al proyecto enviado por el Poder Ejecutivo. No hubo ni una palabra para el proyecto de Astori o del Ministerio de Economía; no es que Astori haya ido "al banco de suplentes" o su proyecto fuera rechazado, olímpicamente lo ignoró. Fue como si no existiera.

La gran pregunta entonces es ¿por qué Vázquez ninguneó por dos veces a su ministro de Economía? ¿Le perdió la confianza? ¿Hay cortocircuitos en las alturas? ¿No le gusta que Astori haya adelantado su candidatura?

Lo cierto es que la decisión presidencial cayó muy mal (no podía ser de otra manera) en el Frente Líber Seregni y sus legisladores han anunciado que no votarán el proyecto de ley enviado por el Ejecutivo. No sabemos si aguantarán la presión; tal vez el recuerdo de los 800 millones de dólares que costó Ancap al país por no afectar la unidad del FA, los haga pensar. Pero no queda claro el futuro del eje Vázquez-Astori.

Y lo que también es cierto es que solo hay dos maneras para hacer frente a esta factura presidencial; la primera es retacear el dinero a otros destinos, llámense educación, salud, seguridad, etc. La segunda, consiste en agobiar con más impuestos y tarifas a las próximas generaciones. Festejen uruguayos.

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