Cerró los ojos y disparó

La historia de la mujer de 60 años que mató a un delincuente que ingresó a su hogar a robar es una muestra clara de la situación de violencia que afecta al país, que rompió récords de homicidios en noviembre, pese a que Bonomi dice ser más eficiente que el FBI.

Me siento horrible, a mí esto no me lo saca nadie. Me destrozó la vida. Nadie sabe lo que significa darse cuenta que quitó una vida". Esas fueron las palabras de la mujer de 60 años que días atrás mató a un delincuente que había ingresado a su casa del barrio de la Unión a robar. Fue la primera vez que usó un arma de fuego. Y las consecuencias de haber tomado ese viejo revólver de su esposo, asustada y golpeada por el clima de violencia que venía padeciendo, la perseguirán toda su vida.

No se trató de un caso aislado. El mes de noviembre rompió todos los récords en materia de homicidios en Uruguay, con 58 muertes confirmadas, de acuerdo al informe de Fundapro, el observatorio creado por dirigentes del Partido Colorado para escapar a las maniobras informativas del gobierno, destinadas a convencer a la población de que vivimos en un paraíso de seguridad, y que lo que la gente padece todos los días en las calles, no es más que una "sensación térmica" generada por los medios.

Vale señalar que estos datos debieron ser reconocidos por el propio ministro Bonomi, ante la imposibilidad de tapar información que es de dominio público. Cosa diferente a lo que ocurre con rapiñas y robos, que gracias a las "atenciones estadísticas" a las que es tan afín esa cartera, parecerían venir cayendo en forma auspiciosa.

Pero el reconocimiento de este dato no aporta ni un gramo de credibilidad o hidalguía al ministro Bonomi, un jerarca que lleva años a cargo de las cárceles y la lucha contra el delito en el país. Casi al mismo tiempo que se supo esta cifra, Bonomi no tuvo mejor idea que erigirse en una especie de Eliot Ness charrúa, afirmando con una modestia que solo compite con su capacidad oratoria, que su policía, esa a la que ha rediseñado a su antojo y con recursos como nunca en la historia, tiene mejores índices de resolución de delitos que el FBI.

La falta de autocrítica y de sentido del ridículo del ministro a esta altura ya ingresa a la categoría de legendaria. Difícil que no quede ya en el país alguien que camine por las calles que no se tome para la chacota las salidas verbales del ministro. Y si no fuera por el blindaje que le otorga el escudo ideológico de quienes opinan de estos temas en el país, la popular frase "renunciá Bonomi", ya tendría que haberse hecho realidad hace tiempo. Por lo menos, desde que bajo su guardia, 12 personas privadas de libertad en la cárcel de Rocha murieron en un trágico incendio, sin que al máximo responsable y custodio de sus vidas, se le haya afectado ni un ápice de soberbia.

Pero volvamos al principio. Porque la historia de la señora de la Unión es reveladora de la realidad actual nacional. Según la crónica de El País, "la cuadra de la vivienda en que ocurrieron los hechos está signada por los robos y la violencia. La mujer que tuvo que disparar hizo varios llamados a la Policía mucho antes del episodio. La intentaron robar tres veces. Hace pocos meses un hombre de 90 años de edad fue herido en un intento de copamiento. Su esposa, sentada en una silla de ruedas, observó que un ladrón había ingresado y pidió a los gritos a su marido el revólver. El delincuente golpeó fuertemente al anciano en la cabeza y huyó. Antes tomó unos papeles que creyó eran dinero".

Ese es el panorama que se vive en un barrio céntrico como La Unión. No hablamos de un asentamiento en los confines de la ciudad y lejos del control policial. Cualquiera que circule por el mismo Centro de la ciudad después de las 9 de la noche, puede dar fe del clima de tensión que se padece. Grupos de consumidores de pasta base haciendo lo suyo a vista de quien quiera, y presionando a los caminantes, con cuidacoches prepotentes que se creen dueños de la ciudad, y con delincuentes que actúan a sus anchas, ante la pasividad policial.

Frente a este panorama, la reacción de las autoridades es de un desprecio y carencia de sensibilidad asombrosa. ¿En qué país sucede que en el mes que se supera el récord de homicidios, el jerarca de turno salga a los medios a decir que es mejor que el FBI? ¿Se puede tener tan poco sentido de la ubicación?

Claro que como la soberbia y la obsesión por crear una realidad paralela es más fuerte que el sentido de servicio en este gobierno, el aparato comunicacional al servicio de Bonomi (pagado con sus impuestos, estimado contribuyente) saldrá ahora a decir que todo va bien, y que hay una campaña de la derecha desestabilizadora. Y el presidente Vázquez, como cada vez que crecen las críticas, atornillará a Bonomi al sillón por unos meses más.

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