Editorial

Causa en peligro

Las Naciones Unidas han dado un paso fundamental en la lucha contra el Estado islámico de Irak y el Levante (EIIL) o Estado Islámico a secas.

El 20 de noviembre, el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad una resolución, promovida por Francia, que reafirma el principio de que "el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones constituye una de las amenazas más graves para la paz y la seguridad internacionales y que los actos de terrorismo son criminales e injustificables" y proclama su decisión de "combatir por todos los medios esta amenaza sin precedentes para la paz y la seguridad internacionales".

La Resolución exhorta "a los Estados Miembros que tengan capacidad para hacerlo a que adopten todas las medidas necesarias, de conformidad con el derecho internacional" a que "sobre el territorio que se encuentra bajo el control del EIIL, también conocido, como Daesh, en Siria y el Irak, redoblen y coordinen sus esfuerzos para prevenir y reprimir los actos terroristas cometidos específicamente por el EIIL… así como el Frente Al-Nusra, y todas las demás personas, grupos, empresas y entidades asociados con Al -Qaeda y otros grupos terroristas designados por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas".

Si se la lee con cuidado, la exhortación que realiza el Consejo contiene tres límites clave: el primero, es su objeto, que es prevenir y reprimir los actos terroristas del EIIL y sus socios; el segundo, es que las operaciones deben ejercerse "sobre el territorio bajo el control de esas organizaciones"; el tercer límite, es que las acciones así emprendidas no deben estar dirigidas contra el régimen de Assad ni otras organizaciones sirias ni sobre el territorio controlado por ellas.

Encontrar una solución política en Siria es un requisito fundamental para derrotar al EI, Al-Qaeda y otros grupos extremistas en toda la región. La ONU intenta conseguir que las facciones que se enfrentan en aquel país lleguen a un acuerdo para el cese del fuego y una transición política que ponga fin al conflicto que ha causado cientos de miles de muertos y el desplazamiento de millones de personas.

La Resolución de Consejo abre el camino, de acuerdo al Derecho Internacional, para que los Estados coordinen sus acciones para combatir, con los medios necesarios, al EIIL, Al-Qaeda y otras organizaciones extremistas que han consolidado su presencia en sectores importantes de los territorios de Irak y Siria.

Un aspecto importante del texto es que exhorta a los Estados a coordinar sus esfuerzos con aquel objetivo.

Pocos días después los acontecimientos demostraron la importancia fundamental de asegurar esa coordinación.

Un avión de caza F16 de la Fuera Aérea turca derribó con un misil aire-aire un bombardero Shukoi ruso sobre región la fronteriza entre Turquía y Siria. Turquía sostiene que el aparato ruso había penetrado repetidamente su espacio aéreo. Rusia niega que haya sido así. Tanto el avión como sus tripulantes cayeron en territorio de Siria. El piloto del avión fue muerto por guerrilleros turcomanos (que son enemigos del régimen de Assad y próximos a Turquía) mientras descendía en paracaídas. El navegante llegó a tierra y fue rescatado por un comando compuesto por fuerzas especiales sirias del régimen de Assad y de Hezbollah. Se encuentra sano y salvo en la base rusa en territorio sirio, ubicada en Latakia, sobre la costa del Mediterráneo. Hace horas, Rusia anunció que enviará misiles tierra-aire para contener a los aviones turcos.

Lo sucedido subraya la complejidad de la situación en Siria y demuestra hasta qué punto la falta de coordinación entre las fuerzas armadas de los diferentes países que intervienen en ese escenario puede desencadenar un incidente que debilite fatalmente su esfuerzo contra un enemigo común que tiene muy claros sus objetivos.

El asunto clave que divide a la alianza contra el Estado Islámico encabezada por EE.UU, y a Rusia es la cuestión de qué hacer con el presidente Assad. Estados Unidos y sus aliados, hasta ahora, han sido partidarios de sustituirlo y apoyan a fuerzas opositoras a su régimen. Rusia, en cambio, lo respalda y le suministra pertrechos y apoyo militar directo. A tal extremo, que la fuerza aérea rusa, operando desde bases en territorio sirio, parecería dedicar más tiempo a bombardear a sus opositores que a atacar el EI.

La tragedia de los atentados en París ha llevado a un acercamiento entre Francia y las demás potencias aliadas. Esta circunstancia y la Resolución del Consejo de Seguridad pueden cristalizar un frente común. Este incidente, sin embargo, puede producir el efecto de dividirlas. Es un momento crítico.

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