EDITORIAL

El caso Sendic en el FA

A nivel popular, hace tiempo que el fallo está dado, pero a nivel político, de su partido, siguen las vueltas y la decisión final se ha estirado demasiado en el tiempo sin saber por qué motivos.

Es de esperar que el tema Sendic se termine esta semana, cuando el Plenario se pronuncie sobre el informe del Tribunal de Conducta que será distribuido mañana lunes. A nivel popular, hace tiempo que el fallo está dado, pero a nivel político, de su partido, siguen las vueltas y la decisión final se ha estirado demasiado en el tiempo sin saber por qué motivos. Desde el gobierno debería plantearse una rápida dilucidación porque el país no está en condiciones de seguir perdiendo el tiempo en algo que está laudado, aunque la principal responsabilidad de que esto no termine la tiene el propio vicepresidente de la República, que no pierde oportunidad de seguir hablando y echando leña (o nafta) en su incendio.

Sin ir más lejos, la ministra de Industria Carolina Cosse le salió al cruce a principios de la semana porque Sendic intentó subirse al carro de algunos resultados positivos que registró Ancap (US$ 77 millones en el primer semestre de 2017). Sendic atribuyó esa ganancia a las inversiones que él ordenó durante su gestión en Ancap e incluso fue más lejos: defendió muy suelto de cuerpo la capitalización ("¿Qué tiene de malo que se capitalice una empresa del Estado después de un proceso de inversión de US$ 1.200 millones"?) que se vio obligado a hacer el gobierno por el agujero de US$ 800 millones que dejó y que le significó a los ciudadanos mayores impuestos y subas de tarifas. Cosse fue cortante: "Guardo silencio porque cualquier opinión personal no aportaría a la solución del tema o a la unidad. Pero no comparto que los resultados positivos de Ancap se deban a la gestión anterior".

¿Había necesidad de que el vicepresidente se "regalara" así? ¿Quién lo asesora? ¿Nadie? Porque si este caso, el caso Sendic, ha alcanzado las proporciones que tiene actualmente es pura y exclusivamente por sus propias declaraciones en su manía de negar la realidad y la verdad. ¿Quién o quiénes fueron los responsables del "plan estratégico" de Ancap de invertir en obras faraónicas que trabajan a pérdidas? ¿Quién o quiénes aceptaron pagar sobreprecios luego que fueron adjudicadas en licitaciones? ¿Quién o quiénes inventaron y se vanagloriaron del título de licenciado con medallas de oro incluidas? ¿Quién o quiénes utilizaron la tarjeta corporativa para realizar compras de carácter personal? ¿Quién o quiénes usufructuaron las partidas de viáticos además de usar la tarjeta? ¿Quién o quiénes devolvieron o no los gastos de tarjeta y de viáticos? ¿Quién o quiénes salen permanentemente a dar explicaciones a los medios, que no son ciertas y luego tienen que rebobinar y cambiar? En ese juego, este país ha perdido más de un año…

Ahora es el turno del Plenario aunque solo deberá pronunciarse sobre el tema de la tarjeta corporativa (el resto está en manos de la Justicia). ¿Qué puede pasar? De acuerdo a los trascendidos tras la "cumbre" frenteamplista realizada el viernes, funcionará sobre la base de algunos compromisos:

1) Asegurar la presencia desde la primera hora para garantizar el quórum. El papelón sería mayúsculo si el Plenario no puede funcionar por falta de número y el quórum es muy exigente.

2) Cuidar y controlar que el quórum se mantenga. Para ello es necesario que el Plenario no se alargue demasiado. Tratar de que hable uno o dos por sector, que fije posición y no entrar en debate abierto, porque los delegados pueden escaparse o se puede "picar" la discusión y eso afectaría seriamente el punto siguiente.

3) "Salir en unidad". Lo primordial es dar esa imagen, por más que en estos meses si algo caracterizó las exposiciones públicas de dirigentes y legisladores del Frente Amplio fue la existencia clara y nítida de dos bandos con posiciones irreconciliables.

Expresamente se deja de lado lo relacionado con Ancap; en ese sentido es correcta la posición del MPP de que la decisión "deberá recaer sobre las responsabilidades del compañero Sendic en la fuerza política" y como tal se lo juzga. Ancap se encuentra en manos de la justicia desde abril de 2016 y queda para cuando "exista un fallo judicial".

En cuanto al día después en el escenario político en caso de una decisión adversa de su partido para el vicepresidente, la impresión es que no pasará nada. Solo mucho ruido y nada más. El presidente Vázquez ha dicho que será Sendic quien deberá evaluar si renuncia y Sendic ha dicho que no piensa renunciar. Todo seguirá igual, pero se habrán perdido muchos meses por la parálisis del gobierno por el caso Sendic. Y de eso, el responsable no es solo Sendic, que tiene culpa y mucha. Es todo el Frente Amplio.

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