editorial

La buena "comprensión lectora"

Según la Primera Encuesta Nacional de Salud, Nutrición y Desarrollo Infantil el 41,5% de los niños uruguayos entre 0 y 3 años es víctima de inseguridad alimentaria y el 4,3% padece inseguridad severa (hambre). Como si no se entendiera bien la gravedad de la información que arroja esta encuesta, la ministra de Desarrollo Social recomendó que todos ejercitemos la "comprensión lectora" con datos.

Sin embargo, lo cierto es que los resultados de este estudio no pueden llamar la atención a quienes estén familiarizados con los datos de pobreza y de necesidades básicas insatisfechas (NBI) de las poblaciones más jóvenes del país, que surgen de distintas fuentes de información pública.

En efecto, los últimos datos de 2014 del Instituto Nacional de Estadísticas en materia de pobreza monetaria señalan que entre la población menor de 6 años del país, uno de cada cinco niños son pobres. Entre quienes residen en Montevideo, la situación es bastante peor: 28,8% del total son pobres. La conclusión es evidente: luego de 12 años de crecimiento ininterrumpido y de políticas sociales aplicadas por el Frente Amplio, se mantiene la infantilización de la pobreza que tanto criticó la izquierda en los años noventa.

Pero hay más. Los resultados del Censo de 2011 arrojaron que el 44,3% de los niños entre 0 y 14 años tenían al menos una NBI, y sumaban 306.470 personas en total. La situación es más grave incluso en algunos departamentos del interior del país: más del 50% de la población infantil de Artigas, Cerro Largo, Durazno, Paysandú, Rivera, Salto y Tacuarembó vivían en esa situación de necesidad. Por cierto, importa recordar aquí que para más de 86.000 personas ese Censo no recabó información en las preguntas necesarias para poder calcular las NBI, y de ellas casi el 90% se concentraban en los barrios de la periferia de Montevideo. Es decir: nos faltó información relevante allí en donde es más probable que la situación social sea más grave.

La verdadera "comprensión lectora" de la encuesta sobre nutrición infantil no deja pensar que sus cifras sean estrafalarias, cuando se tienen en cuenta, en paralelo, estos otros datos. Cuando más de uno de cada cinco niños menores a 6 años vive en la pobreza en el Uruguay de hoy, ¿por qué es tan imposible que casi uno de cada veinte menores de 3 años pase hambre, o que casi la mitad del total sea víctima de inseguridad alimentaria?

En realidad, la "comprensión lectora" aquí es un poco más compleja. Así como entre 2004 y 2014 el Uruguay fue capaz de bajar la pobreza de 39,9% a 9,7% del total de la población; así también fue capaz entre 1986 y 1994 de bajarla de 46,2% a 15,3%. Pero la gran diferencia es que mientras que el éxito del período 2004- 2014 es permanentemente señalado por universitarios especializados en estos asuntos y por políticos vinculados a la izquierda, el éxito del período 1986- 1994 es permanentemente omitido por todos ellos.

En ambos períodos ocurrió que la pobreza bajó en proporciones menos importantes entre los más jóvenes. Empero, aquí también la "comprensión lectora" de la izquierda y sus compañeros de ruta intelectuales es muy particular. Porque por un lado, se fue afirmando el mito de que antes de la llegada de la izquierda al poder en 2005 "los niños pobres comían pasto". Pero por otro lado, no hubo nunca nadie en estos años que admitiera desde la izquierda y sus compañeros de ruta que la infantilización de la pobreza sigue siendo un problema grave (y lo es a pesar del gran crecimiento económico vivido). Recién en estos días, y a pesar de la requerida "comprensión lectora" de la ministra, el ministro Astori reconoció que "sin duda, todavía hay niños con hambre".

Lo más grave de las cifras de esta reciente encuesta es que las familias de más del 16% de los niños que pasan hambre no reciben asignación familiar. Miles, incluso, no acceden hoy a ninguna prestación de asistencia social pública. La clave está en que para llevar adelante políticas sociales exitosas es muy importante, siempre, reconocer la realidad. Y la realidad es que hay miles de niños que hoy pasan hambre y que no se benefician de las políticas sociales del Estado, aun cuando son quienes más las necesitan.

Arismendi, que parece empeñada en negar la realidad como en los viejos tiempos en los que moraba en Alemania Oriental, dijo que si estos datos son ciertos, su cartera estaría en una omisión de asistencia total. Al menos aquí sí, la ministra mostró una buena "comprensión lectora" de los datos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)