EDITORIAL

¡Bienvenida la renovación!

Lo que importa fundamentalmente, más allá de los resultados puntuales, es la participación de los jóvenes, por qué ocurrió y cómo puede alimentarse una nueva óptica de la política que llame y convoque a las nuevas generaciones.

En el día de ayer se conocieron los resultados finales de la elección de jóvenes del Partido Nacional. 65.893 jóvenes votaron por las distintas listas, batiendo con creces las buenas elecciones logradas en 2007 y 2012. La extraordinaria votación pone en cuestión alguno de los estereotipos que suelen esgrimirse cuando se habla de los jóvenes y la política, y demuestra que el interés y el entusiasmo, cuando sabe canalizarse, existe y tiene una fuerza desbordante.

Un sonsonete que suele repetirse cuando se analiza la relación de los jóvenes y la política es que sencillamente no les interesa, que se ocupan de otros temas más frívolos y no tienen el compromiso que tenían otras generaciones. Varias pruebas concretas desmienten esta impresión. En primer lugar, vemos todos los días como decenas de miles de jóvenes participan en distintas actividades de trabajo voluntario, laico, religioso, gremial, y de otras especies, donde se sienten convocados y realizan una tarea social formidable.

El atractivo de las organizaciones sociales que tienen un fin concreto y resultados visibles es evidente, y desde allí se puede hacer una contribución palpable por el bien común. Y los jóvenes responden.

En segundo lugar, en la propia actividad política existe una gran cantidad de jóvenes que participan en los distintos partidos. La confusión puede venir porque la militancia ha cambiado, no porque a los jóvenes no les importe la política. Hemos visto recientemente como algunas movilizaciones populares con participación mayoritaria de jóvenes los convocan por causas que consideran que valen la pena y eso también es hacer política.

Lo que ya no se ve, ni se volverá a ver es la vieja militancia, la de los clubes o comités porque los jóvenes de hoy en día no ven utilidad en esa militancia. Y tienen razón. Hoy por hoy la vieja militancia política carece de todo atractivo, y nadie puede pensar, en su sano juicio, que colgar pasacalles, columneras o pintar un muro, sirva para ganar un voto. Es más, a veces ocurre lo contrario, basta con escuchar o leer al gurú del marketing político Durán Barba.

En cambio, cuando son convocados por sus pares, por temas que les importan y que sienten que contribuyen a la sociedad, los jóvenes dicen presente. La extraordinaria votación de los jóvenes blancos está mostrando esta realidad. Lo que sí se cuestiona es el llamado de la política tradicional, de sus formas y sus fines, que alejan a los jóvenes irremediablemente.

Por cierto, que la elección de jóvenes del Partido Nacional también admite otras lecturas por parte de la dirigencia mayor, atenta a toda circunstancia electoral. La victoria del sector Todos de Luis Lacalle Pou con 38.566 votos frente a una diversidad de lemas donde votaron los demás sectores del partido, será material de estudio para los analistas políticos. Pero lo que importa fundamentalmente, amén de este tipo de visiones, es la participación de los jóvenes. Por qué ocurrió y cómo puede alimentarse una nueva óptica de la política que llame y convoque a las nuevas generaciones.

Los jóvenes quieren influir, que su participación tenga un resultado concreto para sentirse que son útiles. Los políticos que los usaban (algunos todavía lo intentan) como mano de obra barata para las campañas con los sectores, los grupos o las listas de distintos partidos, se van quedando sin jóvenes.

La subestimación con que tantas veces se los ha estigmatizado ya no corre. Uno de los grandes aciertos del Partido Nacional es darle órganos propios, pero a su vez incidencia directa en las decisiones partidarias. La prueba más concreta de esta actitud es la integración, en pie de igualdad, con voz y voto, de dos jóvenes que surgen del proceso electoral que integran el Directorio del Partido Nacional. Esta valorización, que es también institucional y material, vale decir jurídica y efectiva, demuestra un genuino interés por integrar las nuevas visiones y los nuevos temas que acercan a los jóvenes a la política, que la renueva y la actualiza.

Reclamos concretos e importantes como mayor transparencia, mayor sensibilidad social, por el cuidado del medio ambiente, por expresiones culturales y el renovado interés por el valor de la Libertad forman parte de la agenda de los jóvenes. La juventud radiante del Partido Nacional ha dado una valiosa lección y un aire fresco de esperanza, impulsando vientos de cambio que el país requiere para encaminarse hacia el futuro. Bienvenidas las nuevas generaciones que impulsan en el siglo XXI, al viejo y renovado partido de Manuel Oribe.

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